Prólogo-Epílogo

No soy árabe,

no soy persa,

paquistaní, indonesio

ni marroquí.

 

Soy de la tierra

que todos se roban;

soy millonario:

tengo dos hijos y una hija

que Dios me hizo

y una princesa como mujer.

 

No sé nada de «los mundos»,

no tengo 'historia'

y estos escritos

no pretenden inventarme;

sin embargo

he rodado

desde la montaña hasta la calle

vagando de sueño en sueño.

 

Me he visto musulmán,

y así tengo el espíritu y el rostro:

sometido sólo a Dios.

El combate de Kiumars y Hushang con el Div oscuro

Siamak, el glorioso, tenía un hijo que  servía a su abuelo en Destur. Su nombre era Hushang y era toda inteligencia y toda prudencia .Había crecido junto a su abuelo, por lo que representaba el recuerdo de Siamak. Su abuelo lo había adoptado en lugar de su hijo, y sus ojos no descansaban sino cuando los posaba sobre él. Cuando se decidió por la venganza y el combate, llamó al noble Hushang. Le anunció todo lo que iba a acontecer y le reveló todo lo que era secreto.

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