Rumí

Varios disfraces y máscaras

Autor: 

Un ave llegó a una pradera donde había una trampa

Granos habían sido puestos sobre el suelo

Y cerca un gallo se había envuelto en hierba

Y colocado rosas y amapolas rojas sobre mi cabeza como un sombrero.

El ave tenía una noción de que ese monte de hierba

No era todo hierba, pero a primera vista, él no tenía

Argumentos sobre que sería.

Él saltó alrededor del extraño monte y preguntó,

¿Quién eres tú, aquí afuera en la selva?

Soy un renegado, contento con vivir como una hierba

Después de la muerte de mi vecino, cerré mi tienda,

Dejé de asociarme con ningún ser humano

Y ahora trato de ser amigo del Único...

El lomo del león

Autor: 

Una persona encuentra a un profeta

Y de algún modo no dice:

“Señor, ayúdeme a ser”.

¿Cómo es que pides bienestar físico,

Y no una existencia verdadera?

¿Eres como un perro que amas tanto los huesos?

¿Eres como una sanguijuela que desea sólo sangre?

¿Por qué estás tan ciego a lo que el alma necesita?

Llora por ti como cuando llora una nube,

Y entonces las ramas refrescan.

Deja que la risa te guíe

Autor: 

Cuando vayas a comprar una granada

Escoge una que esté riendo,

Que tenga su máscara abierta

De modo que a través de su abertura

Puedes tener información

Sobre las semillas.

Escucha la risa que muestra el interior

Que agrieta la concha, y te deja ver la perla

Hay otro tipo, una risa infeliz

Como la de la anémona roja que muestra su oscuridad interior

Pero la risa de la granada está bendecida,

Como la compañía de buena gente.

“Donde quiera que estés, sea cual sea tu condición y hagas lo que hagas, sé siempre un buen amante”

Autor: 

El movimiento de las olas,

día y noche, viene del mar,

tú ves las olas, pero, ¡qué extraño!

no ves el mar.

Cada momento se precipita hacia nosotros desde todas partes

la convocatoria del Amor.

¿Quieres venir con nosotros?

No es momento para quedarse en casa,

sino para salir y entregarse al jardín...

Ven,

Te diré en secreto

Adónde lleva esta danza.

Mira como las partículas del aire

Y los granos de arena del desierto

Giran sin norte...

Los tres vástagos

Autor: 

Allah había otorgado tres vástagos a un sultán, dotado cada uno de corazón y ojos alerta y que competían en hermosura, valor y generosidad.   Un día los tres hijos se presentaron ante su padre para pedirle permiso a fin de partir al descubrimiento del reino. Porque, para gobernar mejor el país, dijeron, conviene conocer cada una de sus ciudades y cada uno de sus fortificaciones . ...

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