Ensayos literarios

La historia de Zāl y Rudabeh (I)

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Aquí viene la escena más famosa de toda la historia de Zāl y Rudabeh: el encuentro. Zāl se cuela en el palacio ayudado por una de las criadas de la princesa, y ella se sube al tejado de una de las torres de su pabellón para verlo llegar. Después de un intercambio de palabras que son un derroche de amor, pasión y poesía, Zāl pregunta cómo va a subir hasta donde está Rudabeh. Y ella, como respuesta, se suelta el pelo para que su larguísima melena negra pueda ayudar al príncipe albino a trepar. Él, entre maravillado y sorprendido, acaricia el pelo de la princesa y le dice que no llegará nunca el día en que él le haga daño de ninguna manera. Si a Zāl le faltaba algo para morirse de amor por Rudabeh, el poema nos describe que es justamente el tacto de su pelo lo que hace que el príncipe termine de caer a los pies de la princesa. Tomando una cuerda, el joven albino sube hasta el tejado, donde por fin se reúne con su amada Rudabeh..

Simurgh en «Manṭiq-ut-Tayr», «La conferencia de los pájaros»

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Acercarse al sufismo merecería un artículo completo y mucho más conocimiento del que en este momento nosotros podemos aportar. Sin embargo, fruto de anteriores investigaciones, nos encontramos con que Simurgh tenía un lugar dentro de esta corriente filosófica como sinónimo del conocimiento absoluto y la sabiduría suprema. Se encuentra dentro de Manṭiq-uṭ-Ṭayr, «La conferencia de los pájaros», conocidísimo trabjo del místico persa ‘Aṭṭār Farīd-al-Dīn.

Aunque no vayamos a detenernos en el sufismo propiamente dicho, sí es necesaria una breve introducción al mismo para comprenderlo mejor. Según palabras de Abderramán M. Maanán, el sufismo es la expresión más intensa de la espiritualidad dentro del islam, esencialmente íntimo y personal, pero al mismo tiempo tremendamente influyente en su entorno. Se trata del camino verdadero hacia la sabiduría, la búsqueda del conocimiento absoluto. El nombre de esta corriente mística surge de un interesante juego léxico. La palabra en árabe taṣawwuf describe el acto de una persona que se pone una prenda de lana (ṣūf) como signo de humildad y austeridad. Por su proximidad al término ṣafā, que significa «pureza», «nitidez» o «traslucidez», Maanán explica que también se ha definido el sufismo como «purificación»...

Un león y dos chacales: un cuento medieval

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La figura del león muestra sus dos caras, como una moneda, a lo largo de toda la iconografía medieval. Bienhechor y poderoso al mismo tiempo que la viva imagen del Mal sobre la tierra, temible e implacable [1]. Antes de empezar con este magnífico animal y sus representaciones, se podría hacer un interesante guiño a la reflexión anterior sobre los ángeles: también ellos mostraban dos actitudes totalmente distintas en sus representaciones. Sería un bello apartado de reflexión cómo los seres humanos andamos siempre a la zaga de los contrarios, en la mayoría de nuestros planteamientos. Parece que de esta manera todo está equilibrado y nuestro mundo mental puede seguir funcionando correctamente...

Una historia de amistad y fidelidad: Rostam y Rakhsh

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Desde que el hombre aprendió a montar, las historias de jinetes y caballos unidos como una sola figura han llenado páginas y páginas de leyendas y cuentos. ¿Qué sería del héroe sin su fiel compañero, su amigo hasta el último momento, y en varias ocasiones su salvador indiscutible? La imagen del protagonista victorioso no se entiende sin su caballo, al menos en un alto porcentaje de los casos, cuando se trata de la Edad Media. El occidente cristiano va a crear a partir de toda una tradición bien asentada (podemos recordar a Bucéfalo, caballo de Alejandro Magno) la imagen del buen caballero, cuyo elemento fundamental, lógicamente, es un caballo...

Ibn ‘Arabî: La imaginación, el Mundo Imaginal y su escatología (primera parte)

Ibn Arabi es llamado al-Shaykh-al-Akbar, el “Maestro Supremo”, así como Mohyi’i-Dîn, “Vivificador de la religión”. Abû Bakr Mohammad ibnal-‘Arabî (abreviado como Ibn ‘Arabî en este libro) nace en Murcia en 1165 (560 de la Hégira) y fallece en Damasco en 1240 (638 H)1. Su obra es descomunal, no hay otro calificativo para un legado de más de cuatrocientos escritos que van desde un opúsculo hasta su obra cumbre, al-Fotûhât al-makkiya (Iluminaciones de La Meca) que si se editase al completo superaría varios miles de páginas.  Esta enciclopedia del esoterismo islámico, junto con su libro Fosûs al-Hikam (Las gemas de las sabidurías de los profetas o Los engarces de la Sabiduría), fueron obras totalmente inspiradas, nos dice Ibn ‘Arabî, letra por letra. 

¿Cuántos maestros del espíritu?

“¡Cuántas lluvias de largueza han caído para que el mar distribuyera perlas! ¡Cuántos soles de generosidad han brillado para que la nubes y el mar aprendieran a ser tan espléndidos!” (1)

La gran riqueza de las tradiciones y de los maestros de la historia de la humanidad no reside ni en sus creencias ni en sus doctrinas, reside en el agua y el sol. El agua de la gracia y el sol de la sabiduría.

La enseñanza de los grandes es sencilla y clara. Nos enseñan a no ser en la presencia de “el que es” y a reconocerle.

La imagen y la forma son obstáculo para reconocerle.

Su don y su sabor lo destruyen todo.

“Sólo los rotos ganan el favor del rey”.

El destino, el libre albedrío y el intento

Hay dos nociones en el camino espiritual que parecen enfrentadas hasta el punto de excluirse una a la otra. Esas dos nociones son el destino, tenido por voluntad de Dios por los creyentes, y el libre albedrío.

Intentaremos primero aclarar la noción de destino.

En otro lugar ya hemos expuesto que lo que constituye la identidad de un individuo, su personalidad, es el paquete de deseos y temores que se formaron en las primeras etapas de la vida, fruto de los primeros éxitos y fracasos del niño en sus primeras relaciones con sus padres y con sus primeros cuidadores.

Esos primeros éxitos y fracasos se constituyeron en el criterio para seleccionar los recuerdos, para construir los proyectos, para interpretar y valorar las realidades y para orientar la actuación futura. Ese paquete de deseos y temores, como dos caras de unos mismos hechos, funcionan como un inflexible programa que se imprime en el individuo para el resto de su vida...

Cuerpo espiritual y Tierra celeste (Prólogo segunda parte)

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Y si es esto, entre otras cosas, lo que motiva el uso del término "esoterismo", es porque las polémicas que enfrentaron en Occidente a creyentes y no creyentes tuvieron lugar en un nivel de conocimiento que ni los unos ni los otros lograron abandonar. Se enfrentaron, por ejemplo, por los milagros narrados en el Nuevo Testamento, unos por admitirlos, los otros por rechazar la posibilidad de una "ruptura de las leyes naturales". El dilema estribaba en fe y falta de fe: historia o mito. Hubiera sido necesario admitir que el primer y supremo milagro es la irrupción de otro mundo en nuestro conocimiento, irrupción que desgarra el entramado de nuestras categorías y de sus necesidades, de nuestras evidencias y de sus normas. Pero debe quedar claro que al referirnos a ese otro mundo aludimos a un mundo que no puede percibirse a través del órgano de conocimiento común, ni puede demostrarse o rechazarse a través de la argumentación común: un mundo tan distinto que no puede verlo ni percibirlo más que el órgano de una percepción "hūrqalyāna"...

Rimbaud, oriental y sufí

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Conocí  la  poesía  de  Rimbaud  mientras  me  encontraba fascinado con la experiencia sufí, sobre todo con lo que en ella tiene que ver con la expresión lingüística.  Conforme profundizaba leyéndolo, me  decía a mí mismo: es como si Rimbaud, el Rimbaud de Una temporada en el infierno y el de Iluminaciones,fuese de la misma estirpe que la locura sufí. Se me ocurrió entonces traducir su poesía al árabe, si bien la dificultad a la que me enfrenté para traducirla me obligó a postergar el trabajo, aunque me brindó, eso sí, la oportunidad de comprender mucho mejor su experiencia.Lo primero que tuve claro es que en la poesía de Rimbaud no se halla el influjo de la misma cultura de la que se influenciaron los escritores y poetas occidentales de entonces, me refiero a la cultura griega, de un lado, y a la cultura judeo-cristiana, de otro, lo que quiere decir que su experiencia es única dentro de la propia cultura francesa e insólita en la poesía de su país...

Renacimiento Persa: "Lengua y literatura" - Primera parte

Así se refería el poeta medieval persa Ferdowsî a su lengua natal, la cual en el siglo IX d. C retornaba a su status de idioma oficial para ser empleada tanto en textos literarios como en las empresas diplomáticas del país en un contexto que es llamado como Renacimiento Persa, en el cual la literatura se entronizó sobre las demás artes. Como toda literatura, la persa de este periodo islámico, está íntimamente ligado con una larga evolución de esta milenaria lengua. Las lenguas iranias se estructuran históricamente en tres etapas: antigua, media y moderna.

El iranio antiguo está representado por el avéstico y el persa antiguo. 

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