Poesía

Alhambra

Grata la voz del agua

a quien abrumaron negras arenas,

grato a la mano cóncava

el mármol circular de la columna,

gratos los finos laberintos del agua

entre los limoneros,

grata la música del zéjel,

grato el amor y grata la plegaria

dirigida a un Dios que está solo,

grato el jazmín.

Rubaiyat (22)

Autor: 

El correr de mi existencia se agotará en pocos días. Pasará como el viento del desierto.

Así, mientras me quede un soplo de vida, habrá dos días que no me inquietarán jamás: aquel que no ha llegado; aquel que ya pasó.

Este rubí precioso procede de una mina aparte.

Nuestras diferentes conclusiones sobre esta materia son erróneas, porque el enigma del verdadero amor se explica en un lenguaje aparte...

Las enseñanzas de Hurriyya

1

Un día pensé en partir. Un jilguero

se posó en mi mano y se durmió.

Me bastaba con acariciar el pámpano de una

parra, deprisa,

para que ella supiera que mi copa estaba llena,

acostarme temprano

para que ella viera mi sueño y prolongara su noche para

velarlo,

que una de mis cartas llegara

para que ella supiera que mi dirección había cambiado

en el seno de las cárceles y que

mis días revoloteaban en torno a ella

y ante ella.

 

II

Mi madre cuenta mis veinte dedos de lejos.

Me peina con un mechón de su cabello dorado.

Busca en mi ropa interior a las mujeres desconocidas

y zurce mis calcetines rotos.

No he crecido en sus manos como deseábamos, ella y yo.

Nos separamos en la pendiente de mármol.

Las nubes nos hicieron señas, a nosotros y

a unas cabras que heredarán el lugar.

 

El exilio nos crea dos lenguajes:

Dialecto, para que las palomas se entiendan

y guarden el recuerdo,

y literal, para que explique a las sombras

su sombra...

Historia de los dos príncipes

 

 

Había dos príncipes en Egipto; uno adquirió ciencia y el otro amasó dineros. En resolución, uno llegó a ser el más sabio de su época, y el otro, faraón. El rico miró con desdén al sabio y le dijo: «Yo he llegado a ser faraón y he aquí que tú sigues en la indigencia». Le respondió: « ¡Oh hermano! Yo he sido el más favorecido por la gracia de Dios, pues soy heredero del legado de los profetas, es decir, de la ciencia, y tú heredero del legado del faraón y Hamán, es decir, del reino de Egipto».

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