Poesía

Fantasma

Autor: 

Un hombre encorvado en un rincón del vagón

Se sumergió en sí mismo y se puso pensativo

Una sombra espantosa

abrió la puerta y entró

El tren siempre iba y dejaba al hombre atrás

Esta vez, él se fue y dejó atrás el tren

La noche tocó los objetos

La lámpara se consumió

hasta que se disolvió en la noche.

Un vagón roto, sin ruedas,

ha caído al lado de una estación

Una fantasma, lleva una linterna sobre la cabeza

poniendo una capa negra sobre sus hombros,

viene y la noche,

cada noche que la nube está sobre la luna

él es la gran tormenta de la estación

Historia del schaikh San’an (tercera parte)

Recordaba las obras, en número de más de cien, que había leído e incluso escrito él mismo sobre la religión y el Corán, que tan bien se sabía de memoria; pero cuando el vino de la copa llegó a su estómago, su sentido espiritual se borró y sólo le quedó una vana pretensión. Todo lo que sabía desapareció de su inteligencia a medida que el vino ("badah") produjo su efecto; su espíritu se fue como el viento ("bad"). El vino lavó por completo de la tablilla de su consciencia el sentido espiritual que poseía antaño. El amor de esta muchacha lo volvió inquieto y todo lo que le había ocupado hasta entonces se desvaneció para él.

  Cuando el schaikh estuvo ebrio, su amor se volvió violento y su alma se agitó como el océano. Estando en la embriaguez, con la copa en la mano, miró a este ídolo y de repente perdió su libre albedrío; dejó deslizar su corazón de su mano y, excitado por el vino, quiso llevar la mano al cuello de la hermosa cristiana.

La joven le dijo: "Tú no eres un hombre de acción, tú sólo tienes pretensiones en amor; no conoces el sentido misterioso de las cosas. El estado normal no puede aliarse al amor, pero la infidelidad le es favorable. Si tienes firme el pie en el amor, tú posees el camino de mis bucles de cabellos enroscados. Pon el pie en la infidelidad, representada por mis bucles enredados; sigue la ruta de mis cabellos, desde el presente podrás poner la mano en mi cuello; pero si no quieres seguir este camino, levántate y vete; coge tu bastón y el manto de fakir".

Pasó una estrella

El día del desgarro, la noche de la separación concluyó.

Busqué un augurio, pasó una estrella, y la labor concluyó.

La agitación aquella de largas noches y el dolor del corazón,

todo ello, a la sombra del bucle del amado, concluyó.

Al alba de la esperanza, que el velo oculto aislaba,

dile: sal, la tarea de la noche oscura concluyó.

Tanta gracia y tanto gozo que el otoño repartía, ...

Cuento del amigo despechado

Recuerdo que en otros tiempos tenía un amigo con el que era uña y carne. De repente

ocurrió que tuvimos que separarnos. Después de un tiempo vino a mí y comenzó a

reprocharme por no haber mandado nunca ni siquiera un mensajero. Le respondí: «Me

resultaba gravoso que al mensajero se le iluminara el rostro por tu belleza mientras yo

estaba privado de ella»...

Historia del schaikh San’an (Segunda parte)

Todos los amigos del schaikh se interesaron por él y se reunieron esa noche a causa de sus quejas. Uno de ellos le dijo: “¡Oh gran schaikh, levántate y expulsa la tentación de que eres presa! Levántate y haz la ablución legal de esta tentación". El schaikh le respondió: "Sabe, ¡oh impaciente! que esta noche he hecho cien abluciones con la sangre de mi corazón".   Otro le dijo: " ¿Dónde está tu rosario? ¿Pues cómo podrías conducirte bien sin rosario?" El respondió: "He echado al rosario de mi mano para poder ceñirme el `zunnar' cristiano". Otro le dijo aún: " ¡Oh viejo santo! si has pecado, arrepiéntete sin demora". El schaikh respondió: "Actualmente me arrepiento de haber seguido la ley positiva; quiero dejar la absurda posición donde estaba". Otro le dijo: " ¡Oh tú que conoces los secretos! despiértate y levántate para la oración". Él dijo: "Dónde está el `mihrab' de la cara de mi amiga, para que desde ahora no tenga otra preocupación que hacer allí el `namaz'?"

Otro le dijo: "¿Hasta cuándo mantendrás este discurso? Levántate y ve a adorar a Dios en secreto". El schaikh dijo: "Si mi ídolo estuviera aquí, me convendría entonces, en efecto, hacer adoración ante ella"...

El amor centinela

Un soldado encargado de hacer centinela se enamoró perdidamente, estando así día y noche sin sueño y sin reposo. Uno de sus amigos le dijo: " ¡Oh tú que estás privado del sueño! duerme al fin una noche por lo menos". -"El amor -respondió-, le va a mis funciones de centinela; ¿pues pueden permitir dormir estas dos cosas? Puesto que el sueño no le conviene al soldado que hace centinela, es ventajoso que esté enamorado. Con tal sentimiento que consiste en jugar su vida, se ha amparado de mí, se identifica con mis funciones y mis funciones entran en su dominio. ¿Cómo encontraría yo aunque sólo fuera un poco de sueño si no puedo cogerlo de ningún lado? Cada noche el amor me pone a prueba y me hace observar así la consigna". A veces, en efecto, este enamorado iba y golpeaba con su cachiporra; otras veces, de dolor, se golpeaba el rostro y la cabeza. Si, por azar, privado como estaba de sueño y de comida, se dormía un instante, soñaba con su amor. No dejaba pasar a nadie en toda la noche sin gritar: "¿Quién vive?", a menos que durmiera...

Canto de Omar Khayyam (4)

Autor: 

La aurora: felicidad y pureza. Un inmenso rubí cintila en cada copa. Coge dos ramas de sándalo: haz con una de ellas un laúd y deja que la otra te perfume.

Lámparas que se apagan, esperanzas que se encienden: la aurora. Lámparas que se encienden, esperanzas que se apagan: la noche.

Cuando vaciles bajo el peso del dolor, y estén ya secas las fuentes de tu llanto, piensa en el césped que brilla tras la lluvia; cuando el resplandor del día te exaspere, y llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre el mundo, piensa en el despertar de un niño.

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