Poesía

Respuesta de los contemplativos Bayazid y Tarmazi

Un excelente doctor, que era el eje del mundo y que estaba dotado de las más excelentes cualidades, contaba lo que sigue: "Una noche -decía-, vi en sueños a la vez, en un camino, a Bayazid y Tarmazí y estos dos posesores de la preeminencia me tomaron, sin embargo, por guía. Yo buscaba explicar este sueño de una forma satisfactoria: es decir, por qué estos dos schaiks me habían tratado con esta deferencia. Me acordé entonces de que una mañana salió involuntariamente un suspiro de mi corazón. Ahora bien, este suspiro se elevó y me abrió el camino espiritual y agitó el llamador de la puerta del santuario de forma que se abrió. Cuando fui admitido en él, me hablaron sin servirse de la lengua y todos los maestros espirituales y sus discípulos me preguntaron algo, menos Bayazid Bastami. Este último se levantó de entre todos; quiso verme, pero no para preguntarme algo...

El murciélago en busca del sol

Una noche, un murciélago decía: "¿Cómo es posible que yo no pueda mirar de ninguna forma al sol ni un sólo instante? Durante toda mi vida estoy en cien desesperaciones, a fin de poder estar perdido en él un solo instante. Erro con los ojos cerrados durante meses y años y al final llego hasta aquí". Un contemplativo de penetrante vista le dijo: " ¡Oh tú que estás embriagado de orgullo! aún tienes miles de años de camino para llegar al sol. ¿Cómo, tú que te has perdido, podrás recorrer este camino? ¿Llegará a la luna la hormiga que ha permanecido en el pozo?"...

El espejo que descubre la belleza

Anoche, hacia el alba, de la tristeza me liberaron.

En la oscuridad nocturna, me dieron agua de vida.

Con el radiante rayo de la Esencia, me quitaron el sentido.

La epifanía

de los atributos, vino en la copa, me ofrecieron.

¡Qué alba bendita fue!, ¡qué gloriosa noche!

Aquella noche de Gadr, nueva investidura me concedieron.

Justo es que la fortuna me sonría, oh gozoso corazón.

Estaba necesitado, y me la entregaron como diezmo.

Del Invisible, el heraldo me anunció entonces esta suerte:

ante la tiranía y el desamor, firmeza y paciencia me otorgaron.

Desde ahora: mi rostro y el espejo que descubre la Belleza,

pues me anunciaron en él la aparición de la Esencia...

Anoche vi a los ángeles

Anoche vi a los ángeles llamar a la puerta de la taberna,

amasaban el barro del hombre, y el vaso daba su medida.

Ellos, los que habitan el templo de lo oculto y el candor del universo angélico,

 me acompañaron, a mí, mendigo de las calles, a beber el vino de la ebriedad.

Al dar gracias a Dios por la Paz alcanzada entre él y yo,

la copa de gratitud vaciaron, bailando, los sufíes.

Los cielos no pudieron soportar el peso de la prenda.

Cayó la suerte en el nombre de ese loco que soy yo.

No es fuego aquel cuya llama despierta la risa de la vela.

Fuego es aquel que prende en la levedad de la falena.

¡De las querellas de las setenta y dos sectas, apartaos!,

que por no ver la verdad crearon fábulas distintas...

Historia del schaikh San’an (quinta parte)

¡Tú eres el guía de las criaturas; nuestro schaikh se ha perdido, muéstrale el camino, te conjuro en el nombre de Dios!"

Mahoma le dijo: "¡Oh, tú, cuyas miras son verdaderamente elevadas! ve y sabe que he desembarazado a tu schaikh de sus ataduras. Tu pura intención ha sido recompensada, pues no has tenido reposo hasta que no has obtenido la conversión del schaikh. Entre el schaikh y Dios (la Verdad) había desde hacía tiempo una mota de polvo negra. Hoy he quitado esta mota de su camino y no lo he dejado por más tiempo en medio de las tinieblas. He vertido el rocío del océano de la súplica y se ha extendido en su existencia. Este polvo se ha retirado hoy del camino; el arrepentimiento ha tenido lugar y el pecado se ha borrado. Sabe bien positivamente que las faltas de cien mundos desaparecen del camino por el vapor de un momento de arrepentimiento. Cuando el océano de la benevolencia agita sus olas, borra las faltas de los hombres y de las mujeres"...

El lenguaje de los lirios

Albricias, corazón, que el viento de la mañana ha regresado.

La abubilla mensajera de la tierra de Saba ha regresado.

Oh ave del alba, canta el himno de David,

que el Salomón de las flores, con el viento, ha regresado.

¿Dónde está el iniciado que entienda el lenguaje de los lirios,

para que pregunte por qué partió y por qué ha regresado?

Me trató con clemencia y gentileza la providencia divina,

y así el ídolo de corazón de piedra por sendas de lealtad ha regresado.

Por el soplo matutino, huele eltulipán el vino apetecible.

Era un ardor de corazón y con fe en la medicina ha regresado.

He lanzado mil suspiros en pos de esta caravana,

hasta que las campanillas a mi oído del corazón han regresado.

Aunque Hafez llamó a la puerta del sufrimiento y rompió el compromiso,

mira, su bondad, conciliadora, por nuestra puerta ha regresado.

Cuento del vagabundo

Un hombre que vestía harapos nos acompañaba en la caravana que iba a Hiyaz. Un

príncipe árabe le dio cien dinares como ofrenda, pero unos bandoleros de la tribu de

Jafaya atacaron de improviso la caravana y la desvalijaron por completo. Los mercaderes

se pusieron a llorar y a lamentarse en vano.

 

Aunque llores y te lamentes

no va el ladrón el oro a devolverte.

 

Excepto aquel pío derviche que permanecía impávido y no mostraba turbación alguna. Le

pregunté: «¿Acaso no se han llevado los ladrones tus dineros?». Respondió: «Sí, se los han

llevado. Sin embargo, yo no estaba tan apegado a ellos como para que perderlos me

supusiera congoja alguna»...

Cuento de Leyla y Maynun

Le contaron a un rey árabe la historia de Leyla y Maynun, y que éste, con toda su

locuacidad y sabiduría, había perdido los estribos y había cogido el camino del desierto.

Ordenó que fuese llevado a su presencia y se puso a reprenderle: «¿Qué has visto de malo

en la nobleza del espíritu humano para adoptar el carácter de las bestias y abandonar la

sociedad?». Respondió:

¡Cuántos amigos por amarla me reprenden!

No la han visto nunca, por eso no me entienden...

Silencio

Un día de Silencio

Puede ser, en sí, un peregrinar.

Un día de Silencio

Puede ayudarte a escuchar

Al Alma entonar

Sus bellos sones de laúd y tambor.

¿No es acaso el habla

La desquiciada defensa de una

fortaleza

que se derrumba?

Creía que vinimos aquí

A rendirnos en Silencio,

A entregarnos a la Luz y a la Felicidad,

A bailar de gozo en nuestro interior

¡Celebrando así la Victoria del Amor!

Mi dulce ángel estrellado

No has bailado tan mal, querido mío,

Intentando tomar las manos del Bello

Ser.

A pesar de que has danzado con gran

estilo,

Mi dulce ángel estrellado

No has alcanzado al corazón de Dios.

Nuestro compañero de baile es

particularmente difícil de seguir,

E incluso es a veces difícil escuchar a

Sus mejores músicos.

Así que qué importa si la música se

detuvo por un instante.

Qué importa

Si el precio a pagar para acceder a lo

Divino...

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