Poesía

¡Me envuelve la oscuridad!

Oh Dios, esta angustia me ahoga, liberame de este dolor insoportable
En mis noches no concilio el sueño y el dia se me hace interminable.
Siento que los pulmones me colapsan, no me dejan respirar; las lagrimas
Afloran como el caudal de un rio desbordado que ya nada lo detiene.

Mi alma esta inmersa en la oscuridad de mis pensamientos y no veo
Luz ni salida en este túnel lúgubre en el q me he sumergido.
No hay objetividad en ninguno de mis actos  y nada
se compara con el dolor acusiante que paraliza mis sentidos

He perdido la sensibilidad que la música alertaba con sus
Sonidos;  y ahora solo un eco vacio susurra en mis oídos..
Las pupilas de mis ojos se niegan a retener las pinceladas
De colores y bellezas que rodean la naturaleza...

Eres mi todo

Grande como el basto mar  e
Infinito, como las arenas del desierto,
Es mi gran  amor por ti….

He subido a la gran montaña y desde
la cima he visto tu divina magnificencia.
Has colmado el mundo de belleza, has
saciado el cielo con luces brillantes
que resplandecen, aun en las noches
mas oscuras y viste de colores la naturaleza,
prodigándole majestuosidad en cada una
de sus estaciones. Dime entonces, luego de ver yo
todo lo que Eres y lo que Haces Puedo permanecer
impasible a tanto amor y benevolencia?

Puedo sentir tu presencia en cada momento
de mi existencia.  Admiro con humildad
Tu grandeza, y agradezco por todo lo que Le
das a mi vida.  Nada soy sin Ti y todo lo soy
Contigo.

Agua

No enlodemos el agua. Imagina que muy cerca una paloma está bebiendo de ella, o en una distante arboleda un pinchón está lavando sus alas en ella, o en alguna aldea llenan una jarra.

No enlodemos el agua. Tal vez fluyendo el agua corre hasta los pies de un álamo y apacigua a alguien el dolor de su corazón. Un derviche, quizás, ha humedecido su manto en ella. Una joven permanece en sus orillas...el agua duplica su belleza.

No enlodemos el agua. ¡Qué deliciosa es esta agua! ¡Qué refrescante su corriente!

Aquella gente que vive río arriba, ¡qué afortunados son! ¡Sus primaveras pueden ser siempre frescas, sus vacas siempre fértiles!

No he visto sus aldeas, pero seguramente los pies de Dios están sobre sus suelos que se están trillando y la luna allí ilumina la anchura de sus palabras...

Cuento 4

Un rey persa envió a un médico diestro al servicio de Muhammad, Dios le bendiga a él y a su familia. Permaneció un año en tierra árabe sin que nadie le hiciese ninguna consulta ni le pidiese curación ni remedio. Fue al profeta, sobre él sea la paz, y se quejó diciéndole que había sido enviado para curar a los señores y que nadie había acudido a él en todo ese tiempo para ser de alguna utilidad. El enviado de Dios, sobre él sea la paz, respondió: «Los miembros de este pueblo tienen la costumbre de no comer nada hasta que tienen hambre y dejar de comer cuando aún tienen un poco de hambre». El médico dijo: «Por eso están así de sanos». Besó el suelo y se marchó...

Opinión de un schaikh a sus discípulos

El enamorado de Tus, este océano de los secretos espirituales, decía un día a uno de sus discípulos: "Fúndete sin cesar a causa del amor, hasta que seas tan delgado como un cabello. Cuando estés tan delgado como un cabello, te convendrá estar colocado en medio de los cabellos de tu amiga. En efecto, cualquiera que sea delgado como un cabello a su vista se volverá, sin duda, un cabello en su cabellera. Si tienes los ojos vueltos hacia la vía espiritual y eres clarividente, contempla también esta vía en detalle"...

Mi hora

MI HORA

Por: Maria Elena Bencosme, Republica Dominicana
 

A esta hora del dia y en este preciso lugar,
Quiero algun dia cerrar los ojos y un ultimo
Suspiro echar

Y si hoy de nuevo tuviera  la dicha,
De llegar a hasta ti mi hora elegida,
Bendecidos una vez mas serian  mis ojos
Antes de la partida

No es un capricho del alma, ni eleccion
Hecha al azar, fueron mis cinco sentidos
Los que eligieron hora y lugar...

Alli, donde muere el sol y nace la noche,
Donde los colores,al son que les toca la tarde,
se mezclan al bailar...
En ese lugar y  hora precisa  yo he de expirar.

El mar

El mar

Por: Maria Elena Bencosme, Republica Dominicana

 
Copos blancos de algodón
Yacen sobre ti...
Mientras tu, al igual que
La novia arrastra su velo,
desliza majestuoso
Y ondulante tus olas, hacia
Orillas desconocidas...

Tus aguas saladas, son
caudal de lagrimas perdidas.
El misterio de tu fuerza, es
Un enigma al q no  puedo
resistirme, eres impredecible;
Una veces calmo, silente, y otras,
Embiste cual fiera salvaje...

Me embelezas, me hechizas,
Estas lleno de vida…

Anécdota sobre un sufí

Un sufí  iba apresuradamente a Bagdad, cuando en medio del camino oyó una voz que decía: "Tengo mucha piel que venderé a muy buen precio si hay alguien para comprarla". El sufí le dijo: "Buen hombre, ¿quieres darme un poco de ella por nada?" "Aléjate -respondió su interlocutor- estás loco sin duda, ¡oh ávido! ¿Es que se da alguna vez algo por nada?"

Entonces una voz interior dijo al sufí: "Avanza, da un paso más allá del lugar en que estás y te daré gratis toda la felicidad posible y todo lo que desees. La misericordia divina es un sol brillante que penetra los más pequeños átomos. Ve su misericordia, que es tal que ha reprendido a un profeta a propósito de un infiel" (como se ve en la siguiente anécdota).

El sufí y el rico

Un sufí iba apresuradamente a Bagdad, cuando en medio del camino oyó una voz que decía: "Tengo mucha piel que venderé a muy buen precio si hay alguien para comprarla". El sufí le dijo: "Buen hombre, ¿quieres darme un poco de ella por nada?" "Aléjate -respondió su interlocutor- estás loco sin duda, ¡oh ávido! ¿Es que se da alguna vez algo por nada?"

Entonces una voz interior dijo al sufí: "Avanza, da un paso más allá del lugar en que estás y te daré gratis toda la felicidad posible y todo lo que desees. La misericordia divina es un sol brillante que penetra los más pequeños átomos. Ve su misericordia, que es tal que ha reprendido a un profeta a propósito de un infiel".

La mirada del ángel

El día inicial emergió en epifanía la luz de tu belleza.

Se reveló el amor y prendió fuego al mundo entero.

Se hizo visible tu rostro. La mirada del ángel, carente de amor,

de celos, envolvió al hombre en llamas y se tornó esencia del fuego.

Con esa llama quiso el intelecto encender una lámpara.

El destello de los celos se inflamó y confundió al universo.

El impostor quiso cruzar el umbral y contemplar el secreto.

La mano oculta acudió y, del extraño, golpeó el pecho.

Por el hoyuelo de tu barbilla, el alma celeste desmayaba...

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