Poesía

Poema de Beirut

Manzana del mar, narciso de mármol,

mariposa de piedra, Beirut, imagen del alma en el espejo.

Descripción de la primera mujer, perfume de nubes.

Beirut, de fatiga y oro, de Alandalús y Damasco.

Plata, espuma, mandamientos de la tierra en plumas de palomas.

Muerte de una espiga, exilio de una estrella entre mi amada y yo, Beirut.

Jamás he oído a mi sangre pronunciar el nombre de una amante que duerme en mi sangre... duerme...

De una lluvia sobre el mar aprendimos el nombre. Y del sabor del otoño y

las naranjas de los que llegan del Sur, como nuestros antepasados,

venimos a Beirut para venir a Beirut...

El fuego de tu rostro

Desde ahora me agarraré a las faldas de aquel alto ciprés

que de raíz me arrancó con su grácil estatura.

No es necesario vino ni juglar, abre tu velo,

que el fuego de tu rostro mehace bailar como la ruda.

No hay rostro que espejo de la suerte pueda ser en la alcoba nupcial,

excepto el rostro frotado con pezuña de caballo bayo.

Dije: peno por ti y claramente enunciaré este secreto...

Otra anécdota sobre Schabli

Después de morir Schabli, un hombre de bien lo vio en sueños y le dijo: " ¡Oh afortunado! ¿Cómo te ha tratado Dios?" El respondió: "Aunque yo tuviera en mi cuenta cosas enojosas, como Dios ha visto que yo era enemigo de mí mismo, ha considerado mi abatimiento, mi debilidad y mi desesperación. Ha tenido, pues, piedad y, en su generosidad, me ha perdonado por completo"...

Sobre la conducta en sociedad. Frases de Saadí (5)

La ira desproporcionada produce pánico y la amabilidad inoportuna acaba con el respeto;

no seas tan severo que se harten de ti ni tan blando que se enfrenten a ti.

 

Si eres suave, el enemigo se envalentona ante ti,

y si te muestras airado, acabarán hartos de ti.

 

Combinadas son mejor la severidad y la blandura

como el cirujano, que corta y pone curas.

 

Un sabio no se muestra severo en exceso

ni suave para su dignidad no mermar,

ni se debe a sí mismo demasiado exaltar

ni exponerse tampoco al desprecio...

Risas

¿Qué es la risa? ¿Qué es la risa?

¡Es Dios despertándose! ¡Oh, es Dios

despertándose!

Es el sol asomando su cabecita

Por detrás de una nube

Que has estado cargando durante tanto

tiempo

Tapando a tus ojos y a tu corazón.

Es la Luz que abre surcos a una

enorme Estructura

Que es tu Verdadero cuerpo- llamado

Verdad.

Es la felicidad que se aplaude a sí

misma y luego levanta vuelo

Para abrazar a todos y a todo en este...

Respuesta de los contemplativos Bayazid y Tarmazi

Un excelente doctor, que era el eje del mundo y que estaba dotado de las más excelentes cualidades, contaba lo que sigue: "Una noche -decía-, vi en sueños a la vez, en un camino, a Bayazid y Tarmazí y estos dos posesores de la preeminencia me tomaron, sin embargo, por guía. Yo buscaba explicar este sueño de una forma satisfactoria: es decir, por qué estos dos schaiks me habían tratado con esta deferencia. Me acordé entonces de que una mañana salió involuntariamente un suspiro de mi corazón. Ahora bien, este suspiro se elevó y me abrió el camino espiritual y agitó el llamador de la puerta del santuario de forma que se abrió. Cuando fui admitido en él, me hablaron sin servirse de la lengua y todos los maestros espirituales y sus discípulos me preguntaron algo, menos Bayazid Bastami. Este último se levantó de entre todos; quiso verme, pero no para preguntarme algo...

El murciélago en busca del sol

Una noche, un murciélago decía: "¿Cómo es posible que yo no pueda mirar de ninguna forma al sol ni un sólo instante? Durante toda mi vida estoy en cien desesperaciones, a fin de poder estar perdido en él un solo instante. Erro con los ojos cerrados durante meses y años y al final llego hasta aquí". Un contemplativo de penetrante vista le dijo: " ¡Oh tú que estás embriagado de orgullo! aún tienes miles de años de camino para llegar al sol. ¿Cómo, tú que te has perdido, podrás recorrer este camino? ¿Llegará a la luna la hormiga que ha permanecido en el pozo?"...

El espejo que descubre la belleza

Anoche, hacia el alba, de la tristeza me liberaron.

En la oscuridad nocturna, me dieron agua de vida.

Con el radiante rayo de la Esencia, me quitaron el sentido.

La epifanía

de los atributos, vino en la copa, me ofrecieron.

¡Qué alba bendita fue!, ¡qué gloriosa noche!

Aquella noche de Gadr, nueva investidura me concedieron.

Justo es que la fortuna me sonría, oh gozoso corazón.

Estaba necesitado, y me la entregaron como diezmo.

Del Invisible, el heraldo me anunció entonces esta suerte:

ante la tiranía y el desamor, firmeza y paciencia me otorgaron.

Desde ahora: mi rostro y el espejo que descubre la Belleza,

pues me anunciaron en él la aparición de la Esencia...

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