Adonis

Canción a Zaynab

Autor: 

 

Zaynab abraza a su hija

alumbrando el secreto del encuentro

y la boda del encuentro

entre su historia y el llanto.

 

Canción a algunas letras

 

La mim hizo un puente con la qaf

y construyó para la waw una casa

de luz y amor.

La ta creció y ascendió:

es la lengua-guía.

Los pueblos se abren y el corazón se acerca

a su casa lejana.

 

Canción a la mesa

 

Para mi amistad con el Sur

y su tristeza que retorna

libros y vestidos

que tejieron las casas, los vientos

y los elementos que no destruyen la base.

Alégrate, precipítate

e invita a la lámpara de estos caminos

a presidir la mesa.

 

Canción a la confesión

 

Alégrate y confiesa

al Sur, al sol del sur, a los fuegos,

y a sus entrañas ocultas.

Las palabras que no se dicen son confesión,

y yo digo: la llegada será pronto, pronto.

Canción a Zaynab

Autor: 

 

Zaynab abraza a su hija

alumbrando el secreto del encuentro

y la boda del encuentro

entre su historia y el llanto.

 

Canción a algunas letras

 

La mim hizo un puente con la qaf

y construyó para la waw una casa

de luz y amor.

La ta creció y ascendió:

es la lengua-guía.

Los pueblos se abren y el corazón se acerca

a su casa lejana.

 

Canción a la mesa

 

Para mi amistad con el Sur

y su tristeza que retorna

libros y vestidos

que tejieron las casas, los vientos

y los elementos que no destruyen la base.

Alégrate, precipítate

e invita a la lámpara de estos caminos

a presidir la mesa.

 

Canción a la confesión

 

Alégrate y confiesa

al Sur, al sol del sur, a los fuegos,

y a sus entrañas ocultas.

Las palabras que no se dicen son confesión,

y yo digo: la llegada será pronto, pronto.

Mística islámica y poesía surrealista - La escritura

Autor: 

Me indicó (…) que por su disposición natural no le hablaba a nadie más que por símbolos. Ibn Arabí

Si no te sitúas lejos de la descripción, quedarás atrapado por ella. Al-Niffari

Conforme más rica es la visión, más pobre resulta la expresión. Al-Niffari

La locución teopática (xath)*

El sufismo estableció una escritura dictada por la experiencia subjetiva en el seno de una cultura dirigida por un saber de carácter religioso, institucional y público. Pero dicha escritura se quedó al margen de la historia cultural árabe: es una escritura sin lugar. Es como si sus autores no hubieran vivido en un lugar, sino en sus textos. O como si el texto fuese su patria y su realidad, y el sufí se moviese en el interior de ese texto creando con él, y en él, el mundo con el que sueña, y las palabras fuesen para él los refugios, horizontes y símbolos de los senderos de ese mundo...

Visión e imagen: entre el ojo del rostro y el ojo del corazón

Autor: 

Se atribuye al poeta Ibn Sukkara la definición de la poesía como «un discurso que si lo desea fascina (sahara) transformando las imágenes (qalaba li-l-suar) sin temor a romper el consenso ni a subyugar el carácter (tiba‘)». Esto que se dice aquí de la poesía puede aplicarse también al arte en general, si bien el arte, en cuanto fascinación (sihr) y transformación de las imágenes (qalban  li-l-suar), exige, en  primer  lugar, preguntarse por el significado de la imagen desde el punto de vista artístico y por el significado de la visión.

Mística islámica y poesía surrealista

Autor: 

El sufismo estableció una escritura dictada por la experiencia subjetiva en el seno de una cultura dirigida por un saber de carácter religioso, institucional y público. Pero dicha escritura se quedó al margen de la historia cultural árabe: es una escritura sin lugar. Es como si sus autores no hubieran vivido en un lugar, sino en sus textos. O como si el texto fuese su patria y su realidad, y el sufí se moviese en el interior de ese texto creando con él, y en él, el mundo con el que sueña, y las palabras fuesen para él los refugios, horizontes y símbolos de los senderos de ese mundo. Con esta escritura, el sufí se dirige hacia lo trascendente y dialoga con él, pero lo hace a través de la experiencia. Ya no habla con lo trascendente a través del texto, sino a través del cuerpo. Es un coloquio directo entre el yo y el tú, entre el ser humano y Dios, en el que  el  yo  escucha  al  tú  en  un  diálogo  particular  con él, viéndolo y contemplándolo directamente y no por medio del aprendizaje o la tradición. Ese diálogo es en sí mismo un estado y, por lo tanto, no puede institucionalizarse. Es un estado que cambia, no de una persona a otra, puesto que cada persona posee sus propios estados, sino dentro de la misma persona y a cada instante. El conocimiento es asimismo un estado: no es inamovible, o sea, no tiene fin. Es un conocimiento que rechaza lo preestablecido, lo prefabricado, lo cerrado. Un conocimiento que conforme más amplio es, más percibimos su estrechez y que conforme más creemos acercarnos con él a la tranquilidad, más aumenta nuestra perplejidad...

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