Corta las riendas del arado

¿Qué hace la pureza?

Corta las riendas del arado.

Te libera de tener que trabajar y comer

En el lodo.

Te libera de tener que vivir detrás

De un gran buey

Que rompe constantemente el viento.

¿Qué puede hacer la pureza, querido

mío?

Puede elevar tu corazón

Sobre un Sol naciente, corcoveaste,

Que llena el alma de ansias

Por llegar a las cumbres de la

Creación...

Otra anécdota sobre Abu Said Khircani

El schaikh Khircani habló así, ¡cosa admirable! en el último momento de su vida, cuando su alma estaba en sus labios, dispuesta a escaparse: "Quisiera Dios que abrieran mi cuerpo y que arrancaran mi quemado corazón, que mostraran después mi corazón a los hombres y que les explicaran en qué consisten mis dificultades,a fin de que supieran que la adoración de los ídolos no conviene al que conoce los secretos espirituales...

Respuesta de un sufí

Un hombre distinguido dijo a un sufí: "¡Oh hermano mío! ¿Cómo pasas tú tu tiempo?" -"Yo vivo -le respondió--, en unos baños; allí tengo los labios secos y la ropa mojada y no me atrevo a cortar pan para comer, por temor a tener el cuello cortado."

Si por un instante buscas el bienestar en este mundo, es necesario que te duermas o que repitas lo que has visto en sueños. Sin embargo, ponte alerta cuando busques la felicidad, a fin de llegar valientemente del lado del puente Sirat. La satisfacción no está visible en el camino del mundo, pues no se encuentra en él en absoluto. Mientras que el alma concupiscente exista como un ardiente fuego, el corazón no estará contento y, si recorres el mundo por un asunto personal, nadie atestiguará de su satisfacción.

Un hombre distinguido dijo a un sufí: "¡Oh hermano mío! ¿Cómo pasas tú tu tiempo?" -"Yo vivo -le respondió--, en unos baños; allí tengo los labios secos y la ropa mojada y no me atrevo a cortar pan para comer, por temor a tener el cuello cortado."

Si por un instante buscas el bienestar en este mundo, es necesario que te duermas o que repitas lo que has visto en sueños. Sin embargo, ponte alerta cuando busques la felicidad, a fin de llegar valientemente del lado del puente Sirat. La satisfacción no está visible en el camino del mundo, pues no se encuentra en él en absoluto. Mientras que el alma concupiscente exista como un ardiente fuego, el corazón no estará contento y, si recorres el mundo por un asunto personal, nadie atestiguará de su satisfacción.

Un esclavo agradecido

Un rey, benévolo por naturaleza, dio un día una fruta a uno de sus esclavos. Este se puso a comer esta fruta con placer diciendo que nunca había probado una fruta más deliciosa. Estas palabras le dieron el deseo al rey de probarla también y le pidió al esclavo la mitad de esta fruta que él encontraba tan excelente. Este le dio, pues, al rey esta mitad y, cuando el monarca la hubo probado, encontró amarga esta fruta. Frunció las cejas y expresó su asombro de que su esclavo hubiera encontrado dulce semejante amargura. Pero este esclavo, que había entrado en la vía del espiritualismo, le respondió: "Señor,he recibido de tus manos tantos regalos, que no podría rechazar el amargo fruto que me das. Si a cada instante me llega un tesoro de tus manos, ¿por qué me afligiría sólo por una amargura? Puesto que me has colmado de tus beneficios, ¿por qué me alejaría de ti una amargura?"

Mística islámica y poesía surrealista - La escritura

Autor: 

Me indicó (…) que por su disposición natural no le hablaba a nadie más que por símbolos. Ibn Arabí

Si no te sitúas lejos de la descripción, quedarás atrapado por ella. Al-Niffari

Conforme más rica es la visión, más pobre resulta la expresión. Al-Niffari

La locución teopática (xath)*

El sufismo estableció una escritura dictada por la experiencia subjetiva en el seno de una cultura dirigida por un saber de carácter religioso, institucional y público. Pero dicha escritura se quedó al margen de la historia cultural árabe: es una escritura sin lugar. Es como si sus autores no hubieran vivido en un lugar, sino en sus textos. O como si el texto fuese su patria y su realidad, y el sufí se moviese en el interior de ese texto creando con él, y en él, el mundo con el que sueña, y las palabras fuesen para él los refugios, horizontes y símbolos de los senderos de ese mundo...

Sobre la conducta en sociedad. Frases de Saadí (7)

 
27

Quien da consejos a un testarudo, él mismo necesita a alguien que le aconseje.

 

28

No te dejes engañar por las mentiras de un enemigo ni compres la lisonja de un adulador,

pues el primero lo hace como estratagema y el segundo extiende el manto de su codicia. Al

necio le gusta el elogio; es como el animal muerto, que engorda cuando lo inflas por los

tobillos y parece gordo.

 

No escuches los elogios del lisonjero,

pues de ti espera alguna ganancia,

y si un día no satisfaces sus deseos,

doscientos defectos te saca.

 

29

Hasta que alguien al orador no le saque los defectos, sus palabras no serán aceptadas.

 

No muestres orgullo por tu bella oratoria

porque sólo el necio y tú mismo la elogian.

 

30

 

 

 

El Espíritu y mi espíritu

Autor: 

Soy una forma del “Sin forma”,

sin dualidad ninguna.

Entre mi cuerpo y el “Sin forma” no hay dualidad.

El alma de mi ser es el “Sin forma”; no una chispa suya,

 Él mismo, en  su unidad absoluta.

 Mi espíritu, vacío de toda forma y de toda posible categoría,  es el “Sin forma”.

La vida de mi vida, el ser de mi ser, es mi espíritu sin forma.

No hay frontera alguna entre sin forma y “Sin forma”

El núcleo de mi ser, la fuente de donde mana,

es el vacío de mi espíritu.

 El Vacío no es “otro” de mi vacío.

 Mi espíritu es sin individualidad como el “Sin forma” es sin individualidad.

 No hay distancia alguna entre no-individualidad y No-individualidad...

La obra de Mulla Sadra

Las obras de Mulla Sadra

 

Mulla Sadra fue un escritor prolífero. Él no escribió durante el tiempo de reclusión y ascetismo, mas después de eso, se dedicó continuamente a la enseñanza y preparación de los estudiantes de filosofía, que venían de todo Irán. Con todo, siempre que estaba de viaje o en su casa, aprovechaba todas las ocasiones para escribir sus libros y tratados filosóficos. Así, produjo una variada, útil y referencial colección de escritos filosóficos en diferentes formas y siguiendo diferentes propósitos.

Algunas de sus obras son libros de textos, apropiados para la adquisición de conocimientos preliminares o complementarios sobre filosofía y gnosis, como base de su escuela de pensamiento la Filosofía Transcendente. Una parte de esas obras son explicaciones y demostraciones de sus teorías, en cuanto a sus otros libros tratan de la ética y la moral humana.

Él dedicó parte importante de sus trabajos a la interpretación del Corán, antes de su muerte no había terminado de realizar un comentario filosófico y gnóstico del Corán en su totalidad, lo que él escribió sobre el tema fueron ciertas características que vuelven su trabajo singular en ese género de interpretación.

Mulla Sadra, que fue un muhaddith (un experto en hadices y en las tradiciones atribuidas al Profeta y a sus descendientes), dejó un importante trabajo sobre esta materia, un comentario del famoso de Aladith“Al Kafi” de Kulayni Razi. Mulla Sadra comentó el capítulo que versaba de “Usul”, probablemente a razón de su fallecimiento la obra permaneció incompleta. También escribió dos libros sobre lógica: “Tanqil Al Mantiq” y “Risabalfii Tasawwurwa Tasdiq”.

El loco de amor por Dios

Había en una esquina un pobre loco y delante de él estaba un célebre rey de Egipto. Este último le dijo: "Veo en ti una especie de habilidad: es la de gozar del reposo". El loco respondió: "¿Cómo encontraría reposo si no puedo librarme de las pulgas ni de las moscas? Durante todo el día me atormentan las moscas y durante la noche las pulgas me impiden dormir. Un pequeño mosquito que entró en la oreja de Nemrod perturbó el cerebro de este insensato. Quizá yo sea el Nemrod de este tiempo pues tengo en herencia, de parte de mi amigo, las moscas, los mosquitos y las pulgas".

Cuento del alumno y el maestro

Cierto pupilo era de temple jovial y voz dulce; su maestro, vulnerable como todo ser

humano, sentía atracción por su belleza. Los castigos y escarmientos que propinaba a los

otros infantes no se los aplicaba a él, y cuando se lo encontraba a solas le decía:

 

Oh rostro celestial, siento por ti tal embeleso

que acabo por olvidarme de mí;

no puedo cerrar los ojos cuando te veo

aun cuando una flecha viera venir hacia mí.

Visión e imagen: entre el ojo del rostro y el ojo del corazón

Autor: 

Se atribuye al poeta Ibn Sukkara la definición de la poesía como «un discurso que si lo desea fascina (sahara) transformando las imágenes (qalaba li-l-suar) sin temor a romper el consenso ni a subyugar el carácter (tiba‘)». Esto que se dice aquí de la poesía puede aplicarse también al arte en general, si bien el arte, en cuanto fascinación (sihr) y transformación de las imágenes (qalban  li-l-suar), exige, en  primer  lugar, preguntarse por el significado de la imagen desde el punto de vista artístico y por el significado de la visión.

El difunto criminal

Un indigente murió en estado de crimen y, cuando lo llevaban a enterrar, un devoto que pasaba se apartó diciendo que no había de rezar por tal hombre; pero a la noche siguiente vio en sueños a este desgraciado en el cielo, con el rostro tan brillante como el sol. En su admiración le dijo: "¿Cómo has obtenido, hijo mío, un lugar tan elevado, tú que has vivido siempre en el crimen y que estás manchado de la cabeza a los pies?" Él le respondió: "Dios me ha hecho misericordia a causa de tu falta de compasión hacia mí, a mí cuya conducta ha sido tan desordenada". Ve la sabiduría de Dios en el juego de su amor por los hombres. El rechaza o concede su misericordia. En su sabiduría, envía por ejemplo, en una noche tan negra como el cuervo, a un niño con una lámpara; después envía un rápido viento y le dice: "Levántate y ve a apagar esta lámpara." Después coge a este niño en el camino y le dice que por qué ha apagado la lámpara. Si reprende así a este niño, es a fin de no dirigirle, en el día de las cuentas, más que benévolos reproches...

Querella de dos sufíes

Dos individuos cubiertos por el hábito de la penitencia se disputaron y se injuriaron ante el tribunal. El juez los envió a un rincón diciéndoles: "No es conveniente que dos sufíes se disputen. Habéis colocado en vuestro pecho la chaqueta de la resignación, ¿por qué se os ha metido en la cabeza el querellaros? Si sois gente de combate y de venganza, tirad lejos de vosotros ese vestido. Si, por el contrario, sois dignos de este vestido, renunciad a esta loca discusión. Yo que soy juez y no hombre del sentido espiritual, experimento una verdadera vergüenza a causa del hábito que lleváis. Más vale que os contentéis con permanecer en la diferencia de opinión que disputaros llevando un hábito."

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