El simbolismo de la palmera en el capítulo octavo de Futûhât (la palmera imaginal en Ibn Arabí, su simbolismo)

El simbolismo de la palmera en el Islam es enorme. Quizás haya sido Ibn Arabi (1165-1240) quien primero desveló con mayor rotundidad su "ámbito imaginal", y así lo hizo en sus "Revelaciones de la Meca" (al-Futûhât al-Makkiya). Nos complace mucho poder transcribir la traducción de dicho texto esencial y el breve comentario que sobre él realiza Pablo Beneito Arias, con algunas anotaciones, y lamentamos no poder mostrarlo con la transliteración minuciosa realizada por Beneito (en cuanto podamos, lo haremos).

POEMA MARINO

 

 

En el puerto azul de tus ojos

hay lluvias de melodiosas luces,

soles aturdidos y velas

pintando su viaje hacia el infinito.

 

En el puerto azul de tus ojos

hay una ventana abierta al mar

y los pájaros ondean en la distancia

buscando islas que aún no han nacido.

 

En el puerto azul de tus ojos

la nieve cae en julio

y los barcos, cargados de turquesas,

inundan el mar sin hundirse.

 

En el puerto azul de tus ojos

corro cual niño por las rocas

aspirando la fragancia del mar

y retorno cual pájaro exhausto.

 

En el puerto azul de tus ojos

sueño con el mar y con los mares,

pesco millones de lunas

y collares de perlas y lirios.

 

En el puerto azul de tus ojos

las piedras susurran por la noche:

¿quién ha ocultado mil poemas

en el cuaderno cerrado de tus ojos?

 

Si yo fuera marinero,

si alguien me diera una barca,

recogería mis velas cada noche

en el puerto azul de tus ojos.

EL AMOR CENTINELA

 Un soldado encargado de hacer centinela se enamoró perdidamente, estando así día y noche sin sueño y sin reposo. Uno de

sus amigos le dijo: " ¡Oh tú que estás privado del sueño! duerme al fin una noche por lo menos". -"El amor -respondió-, le va

a mis funciones de centinela; ¿pues pueden permitir dormir estas dos cosas? Puesto que el sueño no le conviene al soldado

que hace centinela, es ventajoso que esté enamorado. Con tal sentimiento que consiste en jugar su vida, se ha amparado de mí,

se identifica con mis funciones y mis funciones entran en su dominio. ¿Cómo encontraría yo aunque sólo fuera un poco de

sueño si no puedo cogerlo de ningún lado? Cada noche el amor me pone a prueba y me hace observar así la consigna".

    A veces, en efecto, este enamorado iba y golpeaba con su cachiporra; otras veces, de dolor, se golpeaba el rostro y la

cabeza. Si, por azar, privado como estaba de sueño y de comida, se dormía un instante, soñaba con su amor. No dejaba pasar a

nadie en toda la noche sin gritar: "¿Quién vive?", a menos que durmiera.

    Un amigo le dijo un día: " ¡Oh tú al que ocupan el celo de tus funciones y el ardor de tu amor! No tienes un instante de

sueño durante la noche". El centinela le respondió: "El sueño debe ser extraño al centinela. Así como no debe haber más agua

en el rostro del amante que el llanto, así la vigilia conviene al centinela. Debe estar habituado a velar, como los amantes al

deshonor. ¿Cómo puede tener lugar el sueño si se llora en vez de dormir? Cuando se es a la vez centinela y enamorado, el

sueño deja enseguida vuestros ojos. El amor es agradable para el centinela, pues el insomnio se ha deslizado en su esencia.

¿Será alguna vez propio para el sueño aquel al que el insomnio le es agradable?"

    No duermas, ¡oh hombre! si estás a la búsqueda de las cosas espirituales; pero si te contentas con hablar, entonces te

conviene el sueño. Guarda bien el camino de tu corazón, pues hay ladrones en los alrededores. El camino está plagado de

ladrones de corazón, preserva, pues, de estos tunantes la joya de tu corazón.

    Cuando tengas la virtud que consiste en saber guardar su corazón, tu amor por la ciencia espiritual se manifestará

prontamente. Ahora bien, este conocimiento vendrá indudable mente al hombre por la vigilia en medio del océano de sangre

de su corazón. El que ha soportado la vigilia mucho tiempo ha tenido su corazón despierto cuando se ha acercado a Dios.

Puesto que hay que privarse del sueño para tener el corazón despierto, duerme poco, a fin de conservar la fidelidad del

 

La pulsera de tobillo

Autor: 

Se dice, entre lo que se dice, que en una ciudad había tres hermanas, hijas del mismo padre, pero no de la misma madre, que vivían juntas hilando lino para ganarse la vida. Y las tres eran como lunas; pero la más pequeña era la más hermosa y la más dulce y la más encantadora y la más diestra de manos, pues ella sola hilaba más que sus dos hermanas reunidas, y lo que hilaba estaba mejor y sin defecto por lo general. Lo cual daba envidia a sus dos hermanas, que no eran de la misma madre.

LAS LÁGRIMAS PETRIFICADAS

Un hombre que recogía piedras en una montaña de China derramó abundantes lágrimas de sus ojos y a medida que sus

lágrimas caían a tierra se transformaban en guijarros.

    Si guijarros de este tipo estuvieran en posesión de las nubes, lo que llovería hasta la resurrección no sería más que un

objeto de suspiros.

    La ciencia es lo propio del hombre puro y verídico. Si hay que ir a China para encontrarla, ve a buscarla allí; pues la

ciencia, por el mal querer de los despreocupados, se ha vuelto tan dura de manejar como la piedra. ¿Hasta cuándo será

desconocida? El mundo, palacio de dolores, es todo oscuridad; pero la ciencia brilla en él como una lámpara que se dad; pero

la ciencia brilla en él como una lámpara que muestra el camino. En efecto, lo que guía tu alma en este oscuro lugar, es la joya

de la ciencia, de esta ciencia que dilata el corazón. En estas tinieblas, que no tienen comienzo ni fin, te has quedado sin guía

como Alejandro; pero si sacas de esta preciosa joya el conveniente beneficio, sentirás el arrepentimiento del mal que has

hecho. Si no posees esta joya, deberás estar aún más arrepentido; y la poseas o no, siempre te encontraré presa de las penas.

    El mundo visible y el mundo invisible no son nada para el alma; el cuerpo no está escondido para el alma, ni el alma al

cuerpo. Cuando has salido del mundo invisible que no es nada, es ahí donde se encuentra el lugar apropiado para el hombre.

Si llegas pues de este lugar a este lugar particular, en un instante adquirirás cien especies de secretos; y si te quedas atrás en

LA NOCHE NO TIENE HERMANAS

Autor: 

Saldrás con camisas chillonas para enfrentarte con tus soledades
De día o de noche
Saldrás
Y buscarás en los campos de las estaciones
Sin encontrar el tesoro de tu vida
De día o de noche
Los océanos horadarán tus trajes
Y en vano buscarás la aguja del sol.

Sabe que nunca el sol será tu amante
Aunque tu vestido esté horadado 
Y sabe que serás el agua perdida
Cada vez que gotees sobre el arroyo del alma
Cada vez que alinees tus suspiros en el espacio
Erigidos como una multitud de recuerdos.
Tú 
 

MI MADRE

Autor: 

 

Puso la última gota de agua de su cubo sobre la albahaca

Y se durmió junto a ella.

La luna se ocultó, el sol salió

Y ella siguió durmiendo.

Los que oían su voz cada mañana

Invitándoles a tomar café

No oyeron su voz.

La llamaron desde sus balcones y jardines

Historia del ave (Tercera parte)

Autor: 

 

Salí, pues, de mi jaula y con ellos emprendí el vuelo. Me dijeron:

- A lo lejos, delante de ti, se encuentra una región, y no estarás a salvo de cualquier peligro hasta que hayas atravesado todo el espacio que te separa de ella. Sigue, pues, nuestra estela para que podamos salvarte y te conduzcamos por el buen camino hasta la meta que deseas.

Nuestro vuelo nos condujo entre las dos laderas de una montaña por un valle fértil lleno de vegetación. Volamos agradablemente hasta que sobrepasamos todos los peligros sin hacer caso del reclamo de cazador alguno. Por fin llegamos a la cima de una primera montaña desde la que divisamos otras ocho cumbres tan altas que la vista no llegaba a distinguirlas. Unos a otros nos dijimos:

- Detengámonos. No estaremos seguros sino después de haber cruzado sanos y salvos dichas cumbres, pues en cada una de las montañas hay gente interesada por nuestra [captura]; si nos interesáramos por ello y nos distrajésemos con el encanto de sus placeres y el reposo de sus lugares, jamás llegaríamos.

Mucho hubimos de sufrir para atravesar, una tras otra, seis montañas y llegar a la séptima. Cuando hubimos sobrepasado sus límites, algunos de los nuestros dijeron a los otros:

- ¿Acaso no ha llegado ya la hora de descansar? Estamos agotados por la fatiga, y entre nosotros y los cazadores hay un buen espacio, pues hemos atravesado una distancia considerable. Una parada de una hora nos vendría bien para llegar a la meta, pues si aumentamos nuestra fatiga vamos a perecer.

Hicimos, pues, un alto en la cumbre de la montaña; vimos allí jardines frondosos, hermosos palacios y pabellones elegantes, árboles frutales y corrientes de agua viva; delicias tantas que alegraban la vista. Teníamos el alma confusa y el corazón turbado ante tanta hermosura. Escuchábamos cantos admirables y música de instrumentos que conmovían. Se respiraban perfumes que dejaban pálidos al ámbar y el almizcle más exquisitos.

Historia del ave (Primera parte)

Autor: 

 

 

¿No habrá nadie entre mis hermanos que quiera escucharme para que pueda confiarle algunas de mis tristezas? Acaso así podría compartir fraternalmente mi pesada carga, pues la amistad de un amigo sólo es perfecta, tanto en la buena fortuna como en la mala, cuando se halla al abrigo de cualquier flaqueza. Pero ¿dónde encontraré un amigo tan puro y sincero en [este] tiempo en que la amistad se ha convertido en un comercio del que se echa mano cuando la necesidad del negocio obliga a llamarlo y después se renuncia a su trato tras de haber despreciado aquella urgencia? Sólo se visita a un amigo cuando tú has recibido la visita de la desgracia; no se recuerda al amigo, salvo cualquier apremio nos devuelve la memoria. Es cierto que hay hermanos unidos por un común parentesco divino, amigos que se asemejan a la hermandad celestial, que contemplan las Esencias Verdaderas con la mirada de la visión interior, que han purificado las entretelas de sus almas de toda sombra de duda; tal sociedad de hermanos sólo puede convocarla el heraldo de la vocación divina. Doquiera que estén, acojan el presente testamento.

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