Anécdota sobre el Sheikh Abu Bekr de Nishapur

El schaikh Abú Bekr de Nischapur salió de su convento a la cabeza de sus discípulos. El schaikh iba sobre su asno y sus compañeros le seguían por el camino. De repente el asno dejó oír un ruido inconveniente; el schaikh se dio cuenta enseguida, lanzó un grito y desgarró sus vestiduras. Sus discípulos y todos los que percibieron la acción del schaikh no la aprobaron. Uno de ellos acabó por preguntarle por qué había actuado así. El respondió: "Echando una ojeada por todos lados veía el camino ocupado por mis compañeros. Tenía discípulos delante y detrás de mí y me dije entonces: 'En realidad yo no soy menos que Bayazid. Así como hoy estoy   agradablemente   acompañado por diligentes discípulos, sin duda así entraré mañana orgullosamente con la alegría de la gloria y del honor en la llanura de la resurrección'. Cuando hube presumido así de mi destino fue cuando el asno cometió la incongruencia de la que habéis sido testigos y por la cual ha querido decir: 'He aquí larespuesta que da un asno a semejante pretensión y a un pensamiento tan vano'. El fuego del arrepentimiento ha caído entonces sobre mi alma, han cambiado mis ideas y se ha derrumbado mi imaginaria posición"...

En el trono de hiebra

José, perdido, volverá a Cañan, no te aflijas.  El nido de las penas será jardín un día, no te aflijas.  

Este corazón doliente, tranquilízate, se llegará a curar,  y esta cabeza inquieta a su ser volverá, no te aflijas.  

Si la vida conserva una primavera, ave de dulce canto, en el trono de hierba  palios de flores se abrirán de nuevo para ti, no te aflijas.  

Si durante dos días el giro de la esfera no nos fue favorable,  no se prolongará el signo de este giro, no te aflijas.  

No desesperes por no tener conciencia del misterio,  detrás del velo habrá juegos ocultos, no te aflijas.  

Si en pos de la Caba, ansiante, cruzas el desierto,  y de las plantas te increpan las espinas, no te aflijas...

El árabe en Persia

Un árabe fue a Persia y se admiró de las costumbres que encontró allí. Este ignorante, cuando visitaba el país, pasó por azar delante de una casa de caridad. Había allí un puñado de gentes desordenadas que se habían jugado los dos mundos y que no decían palabra. Todos sin mujer, sin óbolo, pero con el corazón puro; todos exentos de mancha, a cual más. Cada uno de ellos tenía en la mano una botella de vino turbio que había tenido el cuidado de llenar antes de sentarse. 

Introducción al pensamiento de Mulla Sadra (Primera Parte)

Sin duda alguna la figura del Mulla Sadra forma parte de una selecta reunión de personalidades que han llegado a ser indiscutible patrimonio para la Humanidad toda. Decía el profesor Corbin de él y su pensamiento que eran ‘rotundamente una cima de la Filosofía’.

Mulla Sadra Ad-Din As-Shirazi, nacido en Shirâz en el año 979 H.q./1571-2 y muerto en Basra durante el retorno de su peregrinación a La Meca en el 1050 H.q./1640-1641, fue casi coetáneo de Francisco Suárez [Granada 1548-Lisboa 1617], y como éste ya en su tiempo fue reconocido como cumbre de la Teología escolástica y de la Filosofía de la Fe. Sadra, como de alguna manera hiciera en el campo cristiano Suárez, constituyó un cuerpo doctrinal independiente ya que, ambos superaron los libros metafísicos aristotelianos, y ambos se abrieron a un rico y personal proceso vital más allá del pensamiento, superando intelectualmente los parámetros dogmáticos escolásticos de sus respectivas academias. Nuestro filósofo conformó un sistema de pensamiento irrepetible, a la vez fiel a su tradición e innovador ante los estímulos que hasta su momento la gran Filosofía había puesto sobre el tapete de los debates metafísicos.

El héroe en el Shah Nameh; La ética del héroe (Segunda parte)

Estos valores del héroe en el Shah Nameh son visibles en los canones de caballería oriental que se reflejaron en la caballería medieval en Occidente. Estos canones éticos tuvieron su base en el shiismo iranio, convergencia de la ética mazdea con la islámica. Al respecto dice Henry Corbin:

“Esta palabra (fotowwat, javânmardî) implica a la vez las ideas de juvenilitas y caballería. La palabra persa javânmardî y su equivalente árabe fotowwat designan una forma de vida que se ha manifestada en vastas regiones de la civilización islámica, pero que, en cualquier lugar que se la encuentre, lleva siempre de forma clara la impronta shiíta irania. La fotowwat, de la que puede afirmarse que es la categoría ética por excelencia, otorga un sentido espiritual a toda asociación humana, al hecho mismo del compagnonnage; fue la idea de fotowwat la que inspiró la organización de las corporaciones de oficios u otras análogas que se multiplicaron en el mundo islámico”.

Historia de Abdula, el mendigo ciego

Autor: 

El mendigo ciego que había jurado no recibir ninguna limosna que no estuviera acompañada de una bofetada, refirió al Califa su historia:

-Comendador de los Creyentes, he nacido en Bagdad. Con la herencia de mis padres y con mi trabajo, compré ochenta camellos que alquilaba a los mercaderes de las caravanas que se dirigían a las ciudades y a los confines de tu dilatado imperio.

Una tarde que volvía de Bassorah con mi recua vacía, me detuve para que pastaran los camellos; los vigilaba, sentado a la sombra de un árbol, ante una fuente, cuando llegó un derviche que iba a pie a Bassorah. Nos saludamos, sacamos nuestras provisiones y nos pusimos a comer fraternalmente. El derviche, mirando mis numerosos camellos, me dijo que no lejos de ahí, una montaña recelaba un tesoro tan infinito que aun después de cargar de joyas y de oro los ochenta camellos, no se notaría mengua en él. Arrebatado de gozo me arrojé al cuello del derviche y le rogué que me indicara el sitio, ofreciendo darle en agradecimiento un camello cargado. El derviche entendió que la codicia me hacía perder el buen sentido y me contestó:

-Hermano, debes comprender que tu oferta no guarda proporción con la fineza que esperas de mí. Puedo no hablarte más del tesoro y guardar mi secreto. Pero te quiero bien y te haré una proposición más cabal. Iremos a la montaña del tesoro y cargaremos los ochenta camellos; me darás cuarenta y te quedarás con otros cuarenta, y luego nos separaremos, tomando cada cual su camino.

Esta proposición razonable me pareció durísima, veía como un quebranto la pérdida de los cuarenta camellos y me escandalizaba que el derviche, un hombre harapiento, fuera no menos rico que yo. Accedí, sin embargo, para no arrepentirme hasta la muerte de haber perdido esa ocasión...

La princesa y el derviche

Un rey tenía una hija, bella como la luna y a la que todos tenían simpatía y afecto. La pasión estaba continuamente alerta a causa de sus ojos medio cerrados por el sueño y por un dulce entusiasmo. Su rostro tenía la blancura del alcanfor y sus cabellos la negrura del almizcle. Los rubíes del agua más hermosa se secaban de celos ante el brillo de sus labios. Si manifestaba aunque fuera un poco de su belleza, la razón se entristecía al no poder apreciarla dignamente. Si el azúcar hubiera llegado a conocer el sabor de sus labios se habría coagulado o fundido de vergüenza. Por efecto del destino, un derviche, cuya vista recayó sobre esta brillante luna, se prendó de ella violentamente.

Un terremoto que libera prisioneros

Autor: 

Bestami  dijo, “Todos estos años, la gente ha creído que me

Escuchaban a mí, pero ni he dicho una palabra.

Es la Voz quien habla, yo soy solo un eco”.

La pared dice al clavo

“¿Por qué me haces daño?”

“No soy yo”, dice el clavo

“Mira sobre mí”.

No pidas piedad a la lanza,

Pídela a quien la sostiene.

El Único que me conforma

Como Azar hizo imágenes

Él hace un vaso. Yo sostengo al líquido,

Una daga. Yo corto,

Una fuente. Ven a mí por agua,

Enciende un fuego. Doy calor,

Me hace llover. Me manifiesto en el maíz,

Hace una flecha. Perforo el cuerpo,

Una serpiente. Yo salivo veneno,

Un amigo. Hago servicios amables,

Soy una pluma entre esos dedos,

Así como Azrael habló al mundo,

Y mientras lo hacía, como un mago distrae a su audiencia

Él robó un puñado de tierra, y lo trajo de regreso a Dios

Como un fugitivo es regresado a la escuela.

Dios dijo, “Te haré el Ángel de la Muerte,

El ejecutor de mis criaturas”.

“pero Señor, ellos pensarán que soy su enemigo que

Los estrangula”.

“Yo desviaré su atención lejos de ti, hacia las

Enfermedades y las heridas y a las muchas formas

Que ellos tienen de morir”...

La Gacela

Autor: 

Un cazador captura una gacela y la coloca en el establo,

Junto a las vacas y los asnos.

La gacela corre de un lado a otro con temor y confusión

Cada noche el hombre coloca heno en el establo para las bestias

Ellas lo aman, pero la gacela se mueve tímidamente, de

Un lado a otro en el amplio espacio, tratando de escapar

Del polvo humeante del heno, y de los animales que

Pugnan por comer.

Todo aquel que haya sido dejado un tiempo con aquellos

Que son diferentes, podrá comprender que abandonada se

Siente la gacela.

Salomón amaba la compañía de la abubilla

“A menos que ella tenga una excusa válida para estar ausente

La castigaré por no estar aquí con el peor de los castigos

¿Y cuál podría ser? Lo que le está ocurriendo a

Esta gacela: estar confinado en algún lugar lejos de

Sus congéneres.

El alma es ese lugar en el cuerpo, como un halcón

Real puesto con los cuervos.

Él se coloca allí y soporta lo que tenga que soportar,

Como un gran santo en la ciudad de Sabzawar.

Una vez el gran Rey Muhammad Khuwarizm sitió a

Sabzawar. Ellos se rindieron fácilmente. “Cualquier

Tributo que desee se lo entregaremos”.

“Tráiganme a una persona santa, alguien que viva unido ...

La golondrina

Mi padre tenía gallarda estirpe

de intempestiva golondrina,

viajaba en una galera:

era ignoto navegante,

lobo y marina fiera

en pos de un tesoro,

una espada, una bandera

por quien luchar.

 

En el verano antigregario

solo leía el diccionario

para atracar vibrante

en la palabra 'primavera'

y hacerla sinónimo de libertad

y anclar artero

en un puerto de Portugal...

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