Poesía

Y un mensaje en el camino

Vendré un día y traeré un mensaje,

meteré luz en las venas,

y alzaré la voz:

¡Oh vosotros que tenéis la cesta llena de sueño!

Traigo manzana, manzana roja del sol.

 

Vendré, daré un jazmín al mendigo.

Obsequiaré otro zarcillo a la bella leprosa.

Diré al ciego: ¡Qué vistoso es el jardín!

Seré un errante, daré vueltas por los callejones.

Pregonaré: ¡Rocío, rocío, rocío!

SEPARACIÓN

SEPARACIÓN

Un asiento en el jardín

y un frío negro.

Un silencio inmenso ha caído

desde la altura del espacio,

llegando al sorprendido momento.

Estaban aquí los dos,

hace cinco minutos,

han hablado mucho

y no han dejado

más que el frío de dos manos en su pecho

y el llanto de una rosa marchita.

ALFABETO DE LA VIDA

ALFABETO DE LA VIDA

Mim

 

Mi alegría de ti

No me otorga felicidad.

Que mi tristeza por ti

Me la otorgue.

Ya

Oh dispersión eterna,

Te abrazo,

Me convierto en ti

Y me balanceo al borde de la locura,

Ruiseñor en la tempestad,

Tempestad en la fiebre,

Al borde de la locura.

¿Quién soy yo para soportar toda esta pasión?

Deslízate, pie,

Y que la oscura lila goce

De mi recuerdo estallado

En el abismo de la locura.

La

Entre el alba y el alba estaremos solos,

Tu pudor angelical estará con nosotros,

Frente a mi osadía,

El mundo estará con nosotros

Y estaremos solos.

Entonces, ¿eso es el amor?

Al alba

La tibieza de tu cuello sobre mi brazo me despierta,

Un mechón de tu cabello fino tiembla

En el jazmín de tu respiración,

Tu respiración rítmica cual plegaria.

Hundo mi rostro en tu regazo y lloro.

Que las mariposas y los pájaros vengan

A vivir con nosotros,

Que el cristal de la ventana y la ventana sepan,

Que el pequeño limonero y el jardín del cielo sepan,

Que el mundo entero sepa que vivimos.

Con las manos unidas,

Hemos traspasado el milagro con el milagro.

Dal

Cuando paso junto a ellos

La gente se burla de mis murmullos

Y de mi risa,

RETRATO DEL IRAQUÍ DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

 

Lo veo aquí o allí:

su mirada extraviada en el río

de las calamidades, la nariz arrancada

en el cementerio de las matanzas, el vientre, que ha triturado

el trigo

de la locura en los molinos de Babilonia

durante diez mil años...

 

Veo su imagen,

cuyo marco se ha perdido

en las explosiones de la historia

recuperada,

evocando sus rasgos como espejo

que nos sorprende cada vez

por su elevada capacidad de disipación.

 

En su frente clara

podrás ver,

como en las páginas de un libro,

las filas de los invasores,

igual que en una película en blanco y negro:

dale una cárcel y una tumba,

dale un exilio,

cualquier aquí o allí.

Y, a pesar de ello, podrás ver

las catapultas que destruyen las murallas

para elevarse otra vez más.

 

Y de nuevo asciende Uruk

YO, TÚ, ÉL

Autor: 

 

 

En su vocabulario no había árboles

ni flores...

En su vocabulario no había pájaros.

Sólo sabía lo que le habían enseñado:

matar a los pájaros,

y mató a los pájaros,

odiar a la luna,

y odió a la luna,

tener un corazón de piedra,

y tuvo un corazón de piedra,

a gritar: "¡Viva lo que sea!"

"¡Abajo lo que sea!"

"¡Muera lo que sea!".

 

En su vocabulario no había árboles,

ENCUENTRO CON UN HOMBRE CUYO NOMBRE ERA ÉL

Autor: 

ENCUENTRO CON UN HOMBRE CUYO NOMBRE ERA ÉL

 

Él: ¿Qué noticias hay en la tierra?

 -   Perdón, la tierra gira y Egipto

También gira, pero...

Él: Pero ¿qué?

No entierres secretos en tu pecho.

-         ¿ Subo el volumen de la radio?

Él: No. Aquí estás seguro.

Di lo que quieras.

-         Estás a punto de convertirte en un mito.

Él: Eso no me alegra en absoluto.

Quien haga de mí un mito, me reniega.

No soy una imagen en el muro.

A Egipto le basta con las tres pirámides,

no tiene necesidad de una cuarta.

Prefiero ser ventana en una casa

a ser estatua en una calle.

-         Y tu mausoleo...

Él (interrumpiendo):

Eso es lo que me empieza a preocupar

porque rechazo que se convierta en la lámpara de Aladino

que frote el impedido

o el pájaro ruc que se cuelga con las alas

a falta de manos.

Yo no soy una puerta

que se abre con un eslogan

y se cierra con otro eslogan.

Quien me cuelga en el ojal de su abrigo

o me momifica en su boca

no cree en mí.

Yo no soy un muro que cura al leproso

y al sarnoso si lo tocan.

No tengo nada que ver con eso.

Páginas