Ensayos literarios

La ética de la demanda y la ética del legado confiado (2)

Autor: 

—El shaykh al-Bokhtorî: ¡Oh, no! Sâlih no ha muerto ni morirá jamás; está vivo para toda la eternidad.

Mediante el intercambio de algunas frases, el autor ha dejado constancia, por una parte, de la maravillosa inversión de relaciones naturales acaecida entre padre e hijo, merced a la nueva filiación que establecen entre ellos sus respectivos nacimientos espirituales. Sâlih ha conducido a su padre a la da'wat, a lo esotérico; le ha dado la vida. Así pues, en el plano del Malakût o mundo espiritual, los papeles se invierten: el hijo se convierte en padre, mientras que el padre se convierte en hijo (piénsese en la denominación atribuida a Fátima, la hija del Profeta, como Omm abî-hâ, «madre de su padre»). Ya anteriormente Sâlih había dejado entender a su padre por medio de alusiones esta inversión de su relación natural.

La ética de la demanda y la ética del legado confiado (1)

Autor: 

Sâlih se encuentra, pues, en la vivienda familiar. Tras largos meses en compañía de sus padres espirituales, el sabio que fue su guía y el shaykh que le confirió la iniciación y le dio su Nombre, se encuentra ahora solo. Está completamente desconsolado. Las lágrimas y la aflicción que le aqueja hacen que la familia y los vecinos se sientan conmovidos en presencia de una pena tan desgarradora. Pasa un día y una noche. Luego, el padre, el shaykh al-Bokhtorî, hace su entrada. Todo hace presagiar el desencadenamiento de la tormenta...

El simbolismo de la palmera en el capítulo octavo de Futûhât (la palmera imaginal en Ibn Arabí, su simbolismo)

El simbolismo de la palmera en el Islam es enorme. Quizás haya sido Ibn Arabi (1165-1240) quien primero desveló con mayor rotundidad su "ámbito imaginal", y así lo hizo en sus "Revelaciones de la Meca" (al-Futûhât al-Makkiya). Nos complace mucho poder transcribir la traducción de dicho texto esencial y el breve comentario que sobre él realiza Pablo Beneito Arias, con algunas anotaciones, y lamentamos no poder mostrarlo con la transliteración minuciosa realizada por Beneito (en cuanto podamos, lo haremos).

Historia del ave (Tercera parte)

Autor: 

Salí, pues, de mi jaula y con ellos emprendí el vuelo. Me dijeron:

- A lo lejos, delante de ti, se encuentra una región, y no estarás a salvo de cualquier peligro hasta que hayas atravesado todo el espacio que te separa de ella. Sigue, pues, nuestra estela para que podamos salvarte y te conduzcamos por el buen camino hasta la meta que deseas.

Nuestro vuelo nos condujo entre las dos laderas de una montaña por un valle fértil lleno de vegetación. Volamos agradablemente hasta que sobrepasamos todos los peligros sin hacer caso del reclamo de cazador alguno. Por fin llegamos a la cima de una primera montaña desde la que divisamos otras ocho cumbres tan altas que la vista no llegaba a distinguirlas...

Historia del ave (Primera parte)

Autor: 

 

 

¿No habrá nadie entre mis hermanos que quiera escucharme para que pueda confiarle algunas de mis tristezas? Acaso así podría compartir fraternalmente mi pesada carga, pues la amistad de un amigo sólo es perfecta, tanto en la buena fortuna como en la mala, cuando se halla al abrigo de cualquier flaqueza. Pero ¿dónde encontraré un amigo tan puro y sincero en [este] tiempo en que la amistad se ha convertido en un comercio del que se echa mano cuando la necesidad del negocio obliga a llamarlo y después se renuncia a su trato tras de haber despreciado aquella urgencia? Sólo se visita a un amigo cuando tú has recibido la visita de la desgracia; no se recuerda al amigo, salvo cualquier apremio nos devuelve la memoria. Es cierto que hay hermanos unidos por un común parentesco divino, amigos que se asemejan a la hermandad celestial, que contemplan las Esencias Verdaderas con la mirada de la visión interior, que han purificado las entretelas de sus almas de toda sombra de duda; tal sociedad de hermanos sólo puede convocarla el heraldo de la vocación divina. Doquiera que estén, acojan el presente testamento.

La traducción de las obras de Yalaluddín Rumi al español

La UNESCO ha conmemorado durante el 2007 el aniversario solar del nacimiento de uno de los más celebrados poetas de la historia, el sufí conocido como Mawlānā Yalāluddīn Rūmī, cuya enseñanza ha inspirado, durante más de siete siglos, a los famosos derviches giróvagos, así como a multitud de poetas, pensadores y espirituales del mundo entero. Esta conmemoración desencadenó una serie de congresos internacionales, homenajes y publicaciones en diversos países (entre otros Irán, Turquía, España, EE.UU., Reino Unido o Brasil). Toda esa actividad nos invita a reflexionar acerca del autor. El público general se pregunta quién es este notable y universal autor mediterráneo de lengua persa que los afganos consideran afgano, los iraníes consideran iraní y los turcos consideran turco, hasta el punto de tratarlo como emblema espiritual y literario de su nación.

Simbolismo en las Miniaturas Persas (Segunda parte)

Autor: 

El Generoso Corán nos dice “Hacia cualquier lado al que os volváis, ahí está la Faz de Dios, Dios es infinitamente vasto, infinitamente conocedor”, haciendo alusión a este estado de lucidez de percepción espiritual; en donde el maestro espiritual al trasmutar su esencia logra vivenciar las realidades del alma.

Recordemos como bien lo señala Martin Lings en su libro “Qué es el sufismo”, que “Ser y Ver” son uno. A este respecto citaré a Rumi «Él es el conocedor y lo conocido, el observador y lo observado; ningún ojo excepto el Suyo ha observado este Universo». Como lo expreso maravillosamente Hallây: «He visto a mi Señor con el ojo del Corazón. He dicho: ¿Quién eres? Ha contestado: Tú»...

Simbolismo en las Miniaturas Persas (Primera parte)

Autor: 

La presente miniatura nos muestra a un hombre santo sentado en una posición elevada con respecto a los demás personajes. Destacan a primera vista los colores rojos de su túnica que como ya lo mencionamos designa la estación del corazón, que como lo señala el Dr. Husayn Ilahi–Ghomshei, “la religión del amor es la senda del místico”, la de aquellos que han triunfado sobre el yo, a través del conocimiento de Él; simbolizando la luz de la inteligencia, como lo expresa en forma magistral la hermosa súplica de Kumail Ibn Ziad «y a las mentes que abarcaron tanto conocimiento de Ti hasta que se hicieron (verdaderamente) humildes».

La literatura de ciencia ficción en el mundo árabe (segunda parte)

A diferencia de la cultura occidental y cristiana, que ha mantenido a lo largo de su historia una pugna entre la Fe y la Razón, la cultura árabe y la religión islámica, como ingrediente principal de la misma, nunca han mantenido, sino hasta época moderna, una batalla de similares características.

Desde el medievo, la tecnología y las diferentes ciencias, aplicaciones y campos del saber se integran en la Ciencias del Islam (‘Ulūm), desde la filología, la filosofía, el álgebra, la medicina, y otras. Lo hacen además con total naturalidad, ya que para los musulmanes el mundo en el que habitamos es una realidad que emana de Dios. Las diferentes interpretaciones para explicar el mundo, y cuales fueran los cambios de esquemas a los que se ven sometidos por parte de los eruditos y científicos, se integran en un plan divino. La creación, para Avicena, es fruto de la ciencia y de la actividad intelectual de Dios. Por tanto, la ciencia es una forma de conocimiento, y además de alcance universal (Cruz Hernández, 1981: 240). Es de todos conocido cómo la cultura árabe medieval no sólo colaboró en la recensión de la ciencia griega y de la antigüedad sino que la amplió en numerosos campos, como el de la medicina, el álgebra o la astronomía (Vernet, 1986).

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