Cuento

EL PESCADOR Y EL JINNI (Primera parte)

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   Ha llegado a mis oídos, ¡oh magnánimo rey!, que había un pescador ya bien entrado en años que tenía esposa y tres hijos y hallábase además sumido en la pobreza. Tenía por costumbre echar su red cuatro veces al día y nada más. Cierta jornada, encaminóse en pleno mediodía a la orilla del mar, donde, tras depositar su cesto y aligerarse de ropa, se introdujo en las aguas, arrojó la red y aguardó a que esta tocara fondo. Reunió entonces los cabos y tiró de ella, hallándola muy pesada; aunque puso todo su empeño no consiguió sacarla; tomó entonces los cabos, clavó una estaca en tierra y amarró a ella la red. Desnudóse luego y se zambulló en las aguas donde estaba la red y no cesó en su laborioso esfuerzo hasta que la hubo llevado a tierra. Gozóse con ello y volviendo a vestirse fuese hacia la red, en la cual halló un asno que había destrozado las mallas. Al ver aquello, en su aflicción exclamó: «¡No hay Majestad y no hay Poder sino en Alá el Glorioso, el Grande!» Luego dijo: «Una extraña clase de pan cotidiano es esta», y comenzó a recitar en improvisados versos:

De cómo el Profeta, la paz sea con él, le ordenó a Alí, que Dios otorgue honor a su persona, diciendo: «Cuando todos buscan acercarse a Dios mediante un acto devoto, tú busca el favor de Dios asociándote con Su siervo sabio y elegido, para que puedas ser

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El Profeta le dijo a Alí: «Oh Alí, tú eres el león de Dios, un guerrero valiente, pero no confíes en tu corazón de león; ven a la sombra de la palmera de la esperanza. Ven bajo la sombra del Sabio a quien nadie puede apartar del camino. Su sombra sobre la Tierra es como la montaña Qaf, su espíritu como el Simurgh que vuela muy alto. Aunque enumerara sus cualidades hasta el día de la resurrección, no tendrían fin. El Sol se ha velado en el hombre: entiéndelo y Dios sabe mejor lo que es correcto. Oh Alí, por encima de todos los actos devotos en el camino, elige la sombra del siervo de Dios. Todos se refugiaron en un acto de devoción y descubrieron algún medio de librarse. Refúgiate en la sombra del sabio para que puedas escapar del enemigo que te acecha en secreto. De todas las acciones devotas, esta es la mejor para ti: precederás a los demás».

Historia de la princesa Donia con el príncipe Diadema

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"Cuando el príncipe Diadema hubo oído esta admirable historia, y se enteró de cuán deseable y cuán interesante era la princesa Donia, y de cuán bellas cualidades poseía, así como su sapiencia en el arte del bordado, sintió dominado su corazón por un amor desbordante, y resolvió hacer todo lo posible para llegar junto a la princesa.

Y llevó con él al joven Aziz, del cual ya no quería separarse. Montó otra vez a caballo, y emprendió nuevamente el camino de la ciudad de su padre el rey Soleimán-Schah, señor de la Ciudad Verde y de las montañas de Ispahán...

Cuento de Las Mil y Una Noche

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Se dice, entre lo que se dice, que en una ciudad había tres hermanas, hijas del mismo padre, pero no de la misma madre, que vivían juntas hilando lino para ganarse la vida. Y las tres eran como lunas; pero la más pequeña era la más hermosa y la más dulce y la más encantadora y la más diestra de manos, pues ella sola hilaba más que sus dos hermanas reunidas, y lo que hilaba estaba mejor y sin defecto por lo general. Lo cual daba envidia a sus dos hermanas, que no eran de la misma madre...

Historia del beduino

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Schehrazada empezó a narrar: Se cuenta -pero Allah es más sabio- que en la ciudad de Kaukabán, en el Yamán, había un beduino de la tribu de los Fazli, llamado Abul-Hossein, quien ya hacía largos años que abandonó la vida de los beduinos, y se había convertido en un ciudadano distinguido y en un mercader entre los mercaderes más opulentos. Y se casó por primera vez en la época de su juventud; pero Allah llamó a la esposa a Su misericordia al cabo de un año de matrimonio. Así es que los amigos de Abul-Hossein no cesaban de apremiarle con respecto a un nuevo matrimonio, repitiéndole las palabras del poeta:...

Los tres hijos y el tesoro

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Se dice desde tiempos remotos que más allá de las siete colinas, un anciano, enfermo y acechado por la muerte, hizo llamar a sus tres hijos:

Sabed, hijos míos, que guardo un tesoro. Al que me traiga agua mágica para curarme del mal que me consume, le revelaré el lugar donde se esconde mi fortuna.

Así, se fueron los tres hermanos, un buen día, en busca del agua mágica. Tras cinco largos días y cinco largas noches andando, llegaron por fin al alba, a un calvero del bosque. Los rayos del sol descubrían tres caminos.

El primogénito, Akli, el malvado, el que llevaba en su interior el veneno del mal, escogió el camino más bonito, bordeado por árboles repletos de flores y frutos. Saíd, el avaro, el que no compartía nunca su trozo de pan ni sus dátiles, decidió tomar el segundo camino, también muy verdoso...

El León, el lobo y el Asno

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Se cuenta que el león, rey del bosque, cayó enfermo. Todos los animales vinieron a verlo para desearle un buen restablecimiento.

Entre los visitantes, estaba el zorro, gran sabio del bosque, le dice a su rey:

-Si quieres curarte, debes hacer la peregrinación a la Meca. Estás enfermo a causa de tus pecados: mataste y agrediste a un gran número de animales; comiste a no sé cuántos hombres….

- tienes razón, querido sabio.

Pero la Meca está muy lejos de aquí.

¿Quién podrá acompañarme?

- Yo -propone el lobo- es una buena ocasión para purificarme de todos mis pecados.

- Pero ¿qué pecados cometiste, querido lobo?

El agua del Paraíso

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Un beduino seco y miserable, que se llamaba Harith, vivía desde siempre en el desierto. Se desplazaba de un sitio a otro con su mujer Nafisa. Hierba seca para su camello, insectos, de vez en cuando un puñado de dátiles, un poco de leche: una vida dura y amenazada. Harith cazaba las ratas del desierto para apoderarse de su piel y hacía cuerdas con las fibras de las palmeras, que intentaba vender en las caravanas.

Sólo bebía el agua salobre que encontraba en los pozos enfangados.

La historia del rey que se enamoró de una doncella y la compró

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Había una vez un rey que detentaba el poder temporal y el espiritual. Un día cabalgaba de caza con sus cortesanos. En el camino real, divisó a una doncella y quedó prendado de ella. Puesto que el pájaro, su alma, revoloteaba en la jaula, pagó dinero y compró a la muchacha. Cuando la hubo adquirido y conseguido su deseo, por destino divino ella enfermó...

La pulsera de tobillo

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Se dice, entre lo que se dice, que en una ciudad había tres hermanas, hijas del mismo padre, pero no de la misma madre, que vivían juntas hilando lino para ganarse la vida. Y las tres eran como lunas; pero la más pequeña era la más hermosa y la más dulce y la más encantadora y la más diestra de manos, pues ella sola hilaba más que sus dos hermanas reunidas, y lo que hilaba estaba mejor y sin defecto por lo general. Lo cual daba envidia a sus dos hermanas, que no eran de la misma madre.

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