A.R. Ahmadi

NOCTURNO

Autor: 

 

 

La noche se desliza por las estepas,

Las manos de las nubes pasan por el horizonte

Y las tinieblas duermen,

En impresionante calma,

Bajo las alas del silencio.

 

Sólo se oye el zureo de las palomas,

El murmullo gimiente de los arroyos

Y un ruido de pasos en la oscuridad

Que caminan suavemente.

 

Me siento, entregándome a la calma de la noche,

Contemplo el color de las tristes tinieblas,

Lanzo mis cantos al espacio

Y lloro por todos los corazones ingenuos.

 

Oigo los susurros de las palomas,

La lluvia que cae en la noche,

Los gemidos de una tórtola en la oscuridad

Que canta a lo lejos en las ramas

Y la queja lejana de un molino

Que gime en la noche y llora de fatiga.

Sus gritos atraviesan mis oídos

Y va a morir detrás de las colinas.

 

Escucho... sólo se oyen las plantas.

Miro... sólo se ve oscuridad.

Nubes, silencio y una noche triste.

¿Cómo no sentirme afligida?

 

La vida para mí es como esta noche:

Tinieblas, melancolía, desesperanza,

Mientras los demás sueñan con claridad

En una profunda e impresionante noche.

 

ARDEN LAS PALABRAS

Autor: 

Poesía, inmortal cadáver, me aburres.

Líbano arde,

Brinca cual yegua herida al borde del desierto

Mientras yo busco a una chica robusta

Para rozarla en el autobús,

A un hombre de rasgos árabes

Para derribarlo en cualquier sitio.

Mi país se desploma,

Tiembla desnudo cual cachorro de león

Mientras yo busco un rincón retirado

Y a una aldeana desesperada para seducirla.

Diosa de la poesía

Que penetras en mi corazón cual cuchillo

Cuando pienso que compongo poemas

A una chica desconocida,

A un país mudo

Que come y duerme con cualquiera.

Puedo reírme hasta que la sangre

Fluya por mis labios.

Yo soy la flor letal,

El águila que golpea a su presa sin piedad.

Árabes,

Montañas de harina y placer,

Campos de balas ciegas,

¿queréis un poema sobre Palestina,

sobre conquista y sangre?

Yo soy un hombre extraño:

Tengo el pecho de lluvia

Y en mis ojos ausentes

Hay cuatro naciones heridas buscando su muerte.

Estaba hambriento,

Escuchando la triste música

Y dando vueltas en la cama cual gusano de seda

Cuando saltó la primera chispa.

Desierto: tú mientes.

¿Para quién es esta muerte púrpura

y la flor recogida bajo el puente?

¿Para quiénes son estas tumbas

inclinadas bajo las estrellas,

esta arena que nos das

cada año cual cárcel o poema?

Ayer regresó este héroe de labios delgados

Acompañado por el viento, los tristes cañones

Y su larga lanza brillando cual puñales desnudos.

Dadle un anciano o una prostituta,

Dadle estas estrellas y las arenas judías.

Allí

En medio de la frente

Donde cientos de palabras agonizan

Quiero la bala de gracia.

Hermanos,

He olvidado vuestros rasgos,

Aquellos seductores ojos.

¡Dios mío!

Cuatro continentes heridos en mi pecho.

Creía que conquistaría el mundo

Con mis ojos azules y mi mirada poética.

Líbano: mujer blanca bajo el agua,

Montañas de pechos y garras.

Grita, mudo,

Alza los brazos

Hasta que estallen las axilas

Y sígueme.

Yo soy el barco vacío,

El viento cubierto de campanas.

Sobre los rostros de las madres y los cautivos,

Sobre los versos y metros decadentes

Verteré fuentes de miel,

Escribiré sobre árboles o zapatos,

Rosas o muchachos.

Aléjate, desgracia,

Bello muchacho encorvado.

Mis dedos son largos cual agujas

Y mis ojos son dos héroes heridos.

Desde hoy no habrá versos.

Cuando te derriben, Líbano,

Y se acaben las noches de poesía y frivolidad

Dispararé la bala en mi garganta.

Tú hueles a trigo, a la lluvia

Autor: 

Tú hueles a trigo, a la lluvia

tú hueles al aroma fresca del pan

tú hueles a mar, á la costa, a la ola

tú hueles a la nube y al viento y a la tempestad

tú hueles a la campana de la caravana

tú hueles al fuego en el invierno

olor de los jardines plegados de frambuesas

tú hueles a la siembra delas primaveras tempranas

olor del rocío sobre las hojas de la menta, tú hueles al jardín

verde de la albahaca

tu hueles a las colmenas dulces de la miel, al aroma de las flores

silvestres del desierto.

tú hueles al ardor del amor, al aroma del alma en llamas...

Paseo

Autor: 

Cuando era un niño

yo abrí mi propio cielo

y tejí mi propio parasol del sueño

yo fui la niña de los ojos de dos mujeres,

mi madre y la otra que nunca conocí.

Leía los periódicos

sin saber que sus noticias serían

algún día memorias

Un Fin

Autor: 

Unos asientos de piedra

en la arena.

Aquí... desde hace siglos

ha pasado por encima de ellos la oscuridad,

y han pasado épocas.

¡A cuántos reyes y emperadores vieron entronar

como si el tiempo no fuera a cambiar!

Eran unos asientos orgullosos de la seda

y de las nubes de perfume,

ahora sueñan con cualquier gente,

gritan...

Yo

Autor: 

Yo

La noche pregunta quién soy.
Yo soy su intimidad insomne, profunda y oscura;
yo soy su voz rebelde.
Complazco mi realidad con el silencio e hilvano mi corazón con la duda.
Y sigo aquí triste, volviendo los ojos, mientras los siglos me preguntan
quién soy...

Páginas