Omar Khayyam

Canto de Omar Khayyam (4)

Autor: 

La aurora: felicidad y pureza. Un inmenso rubí cintila en cada copa. Coge dos ramas de sándalo: haz con una de ellas un laúd y deja que la otra te perfume.

Lámparas que se apagan, esperanzas que se encienden: la aurora. Lámparas que se encienden, esperanzas que se apagan: la noche.

Cuando vaciles bajo el peso del dolor, y estén ya secas las fuentes de tu llanto, piensa en el césped que brilla tras la lluvia; cuando el resplandor del día te exaspere, y llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre el mundo, piensa en el despertar de un niño.

Canto de Omar Khayyam ( 3 )

Autor: 

Aspirar a la paz aquí abajo: locura; creer en el eterno reposo: locura. Después de la muerte, tu sueño será breve, y habrás de renacer en un puñado de hierba pisoteada por el viandante o en una flor que el sol marchitará.

No busques la felicidad: la vida es breve como un suspiro. Convertidos en polvo, flotan, en el molino que contemplas, Jamshyd y Kaikobad. El universo es un espejismo; la vida, un sueño.

La vida es un juego monótono en el que sólo puedes ganar dos con el dolor y la muerte. ¡Dichoso aquél que expiró el mismo día de nacimiento! ¡Y más dichoso aún el que no ha nacido!

Canto de Omar Khayyam (1)

Autor: 

¡Qué mezquino el corazón que no sabe amar! Si no estás enamorado, ¿cómo puedes gozar con la deslumbrante luz del sol o la suave claridad de la luna?

¡Oh, tú, cuyo rostro de estatuilla china causa envidia a las rosas silvestres! ¿Sabes que tus ojos aterciopelados han vuelto al rey de Babilonia semejante a un alfil que retrocede ante la reina?

No ves sino las apariencias de las cosas; te das cuenta de tu ignorancia y, sin embargo, no renuncias a amar. Deberías saber que Alá nos ha dado el amor como nos dio ciertas plantas venenosas.

Olvida que deberías haber sido recompensado ayer y no lo fuiste ¡Qué importa, sé feliz! No eches de menos ninguna cosa ni espere nada tampoco. Lo que ha de suceder, escrito está en el libro que hojea, al azar, el viento de la eternidad.

La rueda del destino (Rubaiyat)

Autor: 

¡Oh rueda del destino!: la destrucción procede de tu odio implacable. La tiranía es para ti un acto predilecto, que cometes desde el comienzo de los siglos. Y tú también ¡oh tierra!, si lográsemos explorar en tu seno, cuántos tesoros inapreciables encontraríamos en ti... El correr de mi existencia se agotará en pocos días. Pasará como el viento del desierto. Así, mientras me quede un soplo de vida, habrá dos días que no me inquietarán jamás: aquel que no ha llegado; aquel que ya pasó. Este rubí precioso procede de una mina aparte. Nuestras diferentes conclusiones sobre esta materia son erróneas, porque el enigma del verdadero amor se explica en un lenguaje aparte.

En este mundo

Autor: 

En este mundo, donde cada soplo que respiramos nos

trae una nueva tristeza, es mejor no respirar jamás un

instante sin una copa de vino en la mano.

Cuando el soplo de la aurora se haga sentir, levántate y, una y

otra vez, vacía la copa, porque por largo tiempo la aurora respirará

cuando nosotros no respiremos más.

El pir y su compañero de viaje

Autor: 

"Desembarázate de lo que excita tu temor, pues esto te hace culpable y entonces cualquier camino que quieras coger será bueno. El divo teme al que es indiferente a la posesión del dinero y rápidamente huye lejos de él. Por la apreciación de un grano de oro que te está prohibido, hasta llegarás a dividir con diligencia un cabello. En la religión el oro es como un asno cojo; no tiene valor, aunque tenga peso. Cuando llega de improviso, os gobierna y, cuando ataca a la piedad, os deja estupefactos. Aquel que ha seguido la ruta del oro se ha perdido y lo han tirado en el pozo atado de pies y manos. Evita, como José, este profundo pozo; pero en todo caso, retén tu aliento, pues en este pozo se respira un aire completamente extraordinario"...

Rubaiyat sobre el tiempo

Autor: 

Confórmate en este mundo con pocos amigos. No busques prolongar la simpatía que alguien te inspiró. Antes de estrechar la mano de un hombre, piensa si ella no te golpeará un día.  

Antaño, este jarrón era un pobre amante que gemía ante la indiferencia de una mujer. El asa del borde, era el brazo que ceñía el cuello de su bienamada.

Cuán mísero el corazón que no sabe amar, que no puede embriagarse de amor! Si no amas ¿cómo podrás comprender la luz enceguecedora del sol y la suave claridad lunar?

Toda mi juventud retoña hoy. ¡Escancia vino! No importa cual... ¡No soy delicado! ¡En verdad, al mejor lo encontraré amargo como a la vida!

Sabes que careces de poder sobre tu destino. ¿Por qué la incertidumbre del mañana ha de causarte inquietud? Si eres sabio, goza del momento actual. ¿El porvenir? ¿Qué puede traerte el porvenir?...

Siete rubaiyat espirituales

Autor: 

223 La diversidad de cultos divide al género humano en sesenta y dos naciones, más o menos.

En medio de todos esos dogmas, yo he escogido el de tu amor.

¿Qué significan estas palabras: impiedad, islamismo, culto, pecado?

Mi verdadero fin eres tú.

¡Lejos de mí todos esos vanos pretextos!

 

224 Cuenta mis virtudes una por una y mis defectos, perdónalos por docenas.

Cada pecado cometido, perdónalo por el amor de Dios.

No atices el fuego del odio con el soplo de las pasiones.

Perdóname en memoria de la tumba del Profeta de Dios.

 

225 En verdad, el vino en la copa es un espíritu límpido; en el cuerpo de la botella, es un alma transparente.

Ninguna persona antipática es digna de mi sociedad...

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