LAS LÁGRIMAS PETRIFICADAS

Un hombre que recogía piedras en una montaña de China derramó abundantes lágrimas de sus ojos y a medida que sus

lágrimas caían a tierra se transformaban en guijarros.

    Si guijarros de este tipo estuvieran en posesión de las nubes, lo que llovería hasta la resurrección no sería más que un

objeto de suspiros.

    La ciencia es lo propio del hombre puro y verídico. Si hay que ir a China para encontrarla, ve a buscarla allí; pues la

ciencia, por el mal querer de los despreocupados, se ha vuelto tan dura de manejar como la piedra. ¿Hasta cuándo será

desconocida? El mundo, palacio de dolores, es todo oscuridad; pero la ciencia brilla en él como una lámpara que se dad; pero

la ciencia brilla en él como una lámpara que muestra el camino. En efecto, lo que guía tu alma en este oscuro lugar, es la joya

de la ciencia, de esta ciencia que dilata el corazón. En estas tinieblas, que no tienen comienzo ni fin, te has quedado sin guía

como Alejandro; pero si sacas de esta preciosa joya el conveniente beneficio, sentirás el arrepentimiento del mal que has

hecho. Si no posees esta joya, deberás estar aún más arrepentido; y la poseas o no, siempre te encontraré presa de las penas.

    El mundo visible y el mundo invisible no son nada para el alma; el cuerpo no está escondido para el alma, ni el alma al

cuerpo. Cuando has salido del mundo invisible que no es nada, es ahí donde se encuentra el lugar apropiado para el hombre.

Si llegas pues de este lugar a este lugar particular, en un instante adquirirás cien especies de secretos; y si te quedas atrás en

este camino, será una desgracia para ti, te perderás totalmente en los llantos. Si te privas de dormir durante la noche y no

comes durante el día, podrás encontrar lo que buscas. Busca hasta que te pierdas en tu búsqueda absteniéndote de comer

durante el día y absteniéndote de dormir durante la noche

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