Anónimo

Historia de Abul Hussein

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Se cuenta -pero Allah es más sabio- que en la ciudad de Kaukabán, en el Yamán, había un beduino de la tribu de los Fazli, llamado Abul-Hossein, quien ya hacía largos años que abandonó la vida de los beduinos, y se había convertido en un ciudadano distinguido y en un mercader entre los mercaderes más opulentos. Y se casó por primera vez en la época de su juventud; pero Allah llamó a la esposa a Su misericordia al cabo de un año de matrimonio.

Historia de Abdula, el mendigo ciego

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El mendigo ciego que había jurado no recibir ninguna limosna que no estuviera acompañada de una bofetada, refirió al Califa su historia:

-Comendador de los Creyentes, he nacido en Bagdad. Con la herencia de mis padres y con mi trabajo, compré ochenta camellos que alquilaba a los mercaderes de las caravanas que se dirigían a las ciudades y a los confines de tu dilatado imperio.

Una tarde que volvía de Bassorah con mi recua vacía, me detuve para que pastaran los camellos; los vigilaba, sentado a la sombra de un árbol, ante una fuente, cuando llegó un derviche que iba a pie a Bassorah. Nos saludamos, sacamos nuestras provisiones y nos pusimos a comer fraternalmente. El derviche, mirando mis numerosos camellos, me dijo que no lejos de ahí, una montaña recelaba un tesoro tan infinito que aun después de cargar de joyas y de oro los ochenta camellos, no se notaría mengua en él. Arrebatado de gozo me arrojé al cuello del derviche y le rogué que me indicara el sitio, ofreciendo darle en agradecimiento un camello cargado. El derviche entendió que la codicia me hacía perder el buen sentido y me contestó:

-Hermano, debes comprender que tu oferta no guarda proporción con la fineza que esperas de mí. Puedo no hablarte más del tesoro y guardar mi secreto. Pero te quiero bien y te haré una proposición más cabal. Iremos a la montaña del tesoro y cargaremos los ochenta camellos; me darás cuarenta y te quedarás con otros cuarenta, y luego nos separaremos, tomando cada cual su camino.

Esta proposición razonable me pareció durísima, veía como un quebranto la pérdida de los cuarenta camellos y me escandalizaba que el derviche, un hombre harapiento, fuera no menos rico que yo. Accedí, sin embargo, para no arrepentirme hasta la muerte de haber perdido esa ocasión...

Historia de la mujer sabia

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Entonces el califa volvióse hacia ella y le preguntó: "¿Cómo te llamas?" Ella dijo: "Me llamo Simpatía". Él le dijo: "¡Oh Simpatía! ¿Estás versada en ciertos conocimientos y puedes enumerarme las diversas ramas del saber que has cultivado?"

Ella le contestó: "¡Oh señor! estudié la sintaxis, la poesía, el derecho civil y el derecho general; la música, la astronomía, la geometría, la aritmética, la jurisprudencia desde el punto de vista de las sucesiones, y el arte de descifrar las escrituras mágicas y las inscripciones antiguas. Me sé de memoria el Libro Sublime y puedo leerle de siete maneras distintas; conozco exactamente el número de sus capítulos, de sus versículos, de sus divisiones, de sus diferentes partes y sus combinaciones, y cuantas líneas, palabras, letras consonantes y vocales encierra: recuerdo con precisión qué capítulos se inspiraron y escribieron en la Meca y cuáles otros se dictaron en Medina;...

Historia de Hakim

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En un oscuro y estrecho callejón de Bagdad, un hombre baja corriendo despavorido unas escaleras de piedra. El hombre, presa del terror, entra repentinamente en una casa mientras exclama:

— ¡Maestro! ¡Maestro! Ahora… ¡tiene que salvarme, señor!

— ¡Hakim! -exclama el viejo mercader, que, sorprendido, deja a un lado sus anotaciones-. -¿Qué ocurre? ¿Qué te pasa?

—Debe ayudarme, señor, ¡por favor! ¡Présteme su caballo…! ¡Abandonaré Bagdad galopando y escaparé de mi destino!

El viejo acerca una silla al hombre y le dice:

— ¡Cálmate, Hakim! Anda, siéntate y descansa, déjame servirte un vaso de agua…

Grandes de la literatura iraní contemporánea; Abdulhossein Zarinkoub

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Zarinkoud nació el 19 de marzo de 1923 (27 de isfan de 1301 del calendario iraní) en Borujerd, Irán en el periodo de transición de la monarquía Kayar a la Pahlavi. El clima social y político de la década del 20 en Irán corresponde a un periodo de grandes eventos que tendrían su culminación con la Revolución Islámica de 1979. Un año antes del nacimiento de Zarinkoud, en febrero de 1921, Reza Shah Pahlavi da un golpe de estado con el que se convierte en la personalidad política de más fuerza de Irán. En 1923, año del nacimiento de nuestro autor, el monarca kayarí Ajmad Sah abandonó finalmente  Irán para ir a Europa, pero solo es en octubre de 1925 cuando es depuesto oficialmente por el Majlis (Asamblea consultiva nacional) bajo la presión de Reza Pahlavi; de este modo, la asamblea declaró el fin del gobierno Kayar. En ese momento es nombrado sah Reza Pahlavi como nuevo monarca de Persia iniciando el reinado de la última dinastía persa.

Las tres truchas

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Dicen que los hombres son de tres tipos: previsores, deliberantes y perezosos. El previsor es el mejor y el de mejor ingenio, pues ve venir las cosas antes de que éstas sucedan, y de ellas obtiene lo que procede para su bien, destruyendo el mal antes de que le alcance y atajando el miedo antes de que le sobrevenga. El deliberante es aquél a quien, de acaecerle alguna tribulación, no desmaya ni se apoca. El perezoso es aquél que, tardo en cumplir con sus deberes, anda siempre en falsas seguridades hasta que llega la tribulación y en ella perece...

Historia prodigiosa de la ciudad de Bronce

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Un día en que el califa, oyendo hablar de ciertos vasos de cobre antiguo, cuyo contenido era una extraña humareda negra de formas diabólicas, asombrose en extremo y parecía poner en duda la realidad de hechos tan verídicos, hubo de levantarse entre los circunstantes el famoso viajero Taleb ben-Sehl, quien confirmó el relato que acababan de escuchar, y añadió: "En efecto, ¡oh Emir de los Creyentes! ...

Historia de las seis jóvenes de distintos colores

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Cuentan que un día entre los días el Emir de los Creyentes El-Mamún tomó asiento en el trono que había en la sala de su palacio, e hizo que se congregaran entre sus manos, además de sus visires, a sus emires y a los principales jefes de su imperio, a todos los poetas y a cuantas gentes de ingenio delicioso se contaban entre sus íntimos. Por cierto, que el más íntimo entre los más íntimos reunidos allí era Muhammad El Bassri. Y el califa El-Mamún se encaró con él y le dijo: "¡Oh, Mohammad, tengo deseos de oírte contar alguna historia nunca oída!" El aludido contestó: "¡Fácil es complacerte, oh Emir de los Creyentes! Pero ¿quieres de mí una historia oída con mis orejas, o prefieres el relato de un hecho que yo presenciara y observara con mis ojos?" Y dijo El-Mamún: "¡Me da lo mismo, oh Mohammad! ¡Pero quiero que sea de lo más maravilloso!" Entonces dijo Mohammad El-Bassri:...

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