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Mustafa Al-Salvadori

Mensaje de error

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Esta es una ciudad de ensueño

realmente aquí todo es de ensoñación

hay mezquitas por doquier

-eso es algo emocionante-

y un hermoso Santuario

-que te apasiona-

de una dama valiente y pura

a la que llamo y me responde,

es la más fiel hermana,

la veré mañana

o mejor hoy

pues no quiero estar lejos

de Fátima Masuma...

Mi padre tenía gallarda estirpe

de intempestiva golondrina,

viajaba en una galera:

era ignoto navegante,

lobo y marina fiera

en pos de un tesoro,

una espada, una bandera

por quien luchar.

 

En el verano antigregario

solo leía el diccionario

para atracar vibrante

en la palabra 'primavera'

y hacerla sinónimo de libertad

y anclar artero

en un puerto de Portugal...

La mañana deleznable

tatuada de fragores

era coliseo;

una mañana

aguda y ácida,

tristemente venenosa.

 

Las bombas de fósforo

y uranio empobrecido

ya esculpían

el barro macilento

de los rostros de Gaza;

la sangre

dibujaba

su abstracto

en el lienzo asfaltado

de las calles acosadas...

Atmósfera de extasiadas mezquitas,

las hondas y recónditas voces

de sus embelesados alminares

se hacen trenzas

suaves y apacibles

que se escuchan

en la tierra,

en el éter,

y la mar...

Galopa un facineroso,un trovador de porfía

tiene el alma de un raposo y ha dejado su mundillo

para surcar los desiertos pues tiene la manía

de ser el ladrón número 41.

Un vendedor de patria quiere comprar,

un comprador de idolatría quiere vender...

Habrá un plenilunio de sol,

un eclipse de mar

y un arco iris de doce colores

en una noche de amores:

tenebrosidad normal.

 

Los adolescentes cometas

parecerán

aliento de dragón

y se podrán divisar

desde los jubilosos domos

de esta ciudad.

 

La gárrula ópera

de las motocicletas

tenores y sopranos

de las aceras

serán por vez primera

presas de la calma

en un desierto en flor:

Un teatro en primavera...

Ahí va

en su palafrén blanco

las preces con tono franco

se hacen miel

y endulzan la inmensidad.

 

El Corán

lo traduce en romance

y un te frena el avance

mas las glosas vienen

en tempestad.

 

Ahí va

en su palafrén blanco

yo siempre soñaba

en ser su discípulo:

sólo quería saber...

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