Sentencia de un sabio sobre un palacio

Sentencia de un sabio sobre un palacio

 Un rey hizo construir un castillo adornado de dorados para cuya construcción gastó cien mil dinares. Cuando este castillo fue parecido al paraíso, lo embellecieron aún con alfombras. De todos los países vinieron gentes a presentar al rey sus homenajes y le ofrecieron presentes en bandejas. El rey llamó entonces, con estos huéspedes, a los notables de su reino; los hizo venir cerca de él y los hizo sentarse en asientos y les dijo: "¿Cómo encontráis este palacio? ¿Queda algo por desear para la belleza y la perfección?" Todos dijeron entonces: "Nadie ha visto nunca ni nunca verá en la superficie de la Tierra un

palacio parecido". Sin embargo, un hombre entregado a la devoción se levantó y dijo: "Señor, hay una hendidura y eso es un gran defecto. Si este palacio no tuviera ese defecto, el mismo paraíso debería aportar un presente del mundo invisible (para reconocer su superioridad)". "Yo no veo la hendidura de la que hablas, replicó el rey; eres un ignorante y quieres excitar la confusión." El sufí dijo: " ¡Oh, tú que estás orgulloso de tu realeza! sabe que la hendidura en cuestión es aquella por donde debe pasar el ángel de la muerte. ¡Quiera Dios que puedas tapar este agujero! pues de otra forma, ¿qué es este palacio, qué son esta corona y este trono? Aunque este palacio sea agradable como el paraíso, la muerte lo hará desagradable a tus ojos. Nada es estable y es esto lo que afea el lugar donde vivimos. Ningún arte puede volver estable lo que no lo es. ¡Ah! no te complazcas tanto en tu palacio y en tu castillo; no hagas caracolear tanto al corcel de tu orgullo. Si, a causa de tu posición y de tu dignidad, nadie te hace conocer tus faltas, ¡ay de ti!"

 

Fuente: El Lenguaje de los Pájaros, Farid Uddin Attar, Traducción: Josefa García Diseño

Tipo de poesía: 
Tipo de texto: 
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