Como la nun en la azora del compasivo

Como la nun en la azora del compasivo

En el olivar, al este de

las fuentes, mi abuelo se recogió en su sombra

abandonada. Ninguna hierba legendaria

creció en su sombra

ni la nube de lilas

se esparció por la escena.

La tierra es un traje tejido

con la aguja del zumaque en su sueño

roto... Mi abuelo se ha despertado

para arrancar las malas hierbas de su viña

enterrada bajo la calle negra.

Él me ha enseñado el Corán en el árbol de arrayán,

al este del pozo.

De Adán venimos y de Eva

en el Paraíso del olvido.

¡Abuelo! Yo soy el último de los vivos

en el desierto. Ascendamos.

En torno a su nombre, desnudo de guardianes,

el mar y el desierto no han conocido

a mi abuelo ni a sus hijos,

erguidos ahora alrededor de la nun

en la azora del Compasivo.

Dios, sé testigo!

Y él, nacido de sí mismo,

enterrado en sí mismo junto al fuego

que concede al Ave Fénix lo que necesita

de su secreto consumido

para iluminar el templo.

En el olivar, al este de las fuentes,

mi abuelo se recogió en su tumba

abandonada.

Ningún sol despuntó sobre ella,

ninguna sombra cayó.

Y mi abuelo permanece más alejado.

 

Fuente: MAHMUD DARWISH, Traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO

Tipo de poesía: 
Tipo de texto: 
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