YABRA IBRAHIM YABRA

BROCAL (En la masacre de Dair Yasin, el enemigo arrojó los cadáveres de las víctimas al pozo de la aldea)

 

 

Brocal,

Punto de encuentro para las juguetonas manos de los niños

con el cubo vertiendo

agua en los cántaros

entre cantos y risas.

¿Acaso la boca de la tumba los ha sacrificado?

¿Es que la boca del patio se alimenta con niños

y mujeres preñadas que vierten

la sangre manchada por balas?

¿Se han secado los racimos a su alrededor?

¿Se ha quemado el trigo? ¿Se han vertido

los odres de aceite en la alforja de piedra

y sobre ella está de nuevo la cruz de Cristo?

El brocal es el segundo Gólgota para nosotros.

 

GALERÍAS

 

 

No querría, no querría

huir de mi laberinto,

del laberinto de los míos,

de mis compañeros

donde supuran los mosquitos de la corrupción

mientras mis compañeros se resignan a la muerte

día a día,

la muerte que se extiende a lo largo de la vida

como la eternidad.

No querría, no querría contar

mi laberinto,

yo que soy libre, libre

entre tres muros

y el cuarto es una galería que se extiende

como la eternidad.

 

Las Murallas

Debajo de las murallas hay otras murallas

que ocultan otras murallas:

Ur y Jericó, Nínive y Nimrud.

Y sobre las ruinas,

donde se han desvanecido los suspiros de los enamorados

y el crujir de dientes de los desnudos esclavos,

hay unas colinas, habitadas por hormigas y por grillos,

que reverdecen por primavera...

LLENÉ UNA COPA CON MIS PALABRAS (De cualquier poeta a cualquier lector)

 

 

Llené una copa con mis palabras,

las destilé, las hice fermentar, las dejé envejecer

y las escancié generosamente

en las bocas de quienes las deseaban para expresarse.

Y dijeron amor y la mejor broma,

y el deseo se tornó en palabras

que salían de gargantas de oro, de gargantas de plata,

en las que tarareaban las palabras

y hacían albórbolas en las bodas de nuestras aldeas...

Llené una copa con mis palabras,

QIBYA

 

 

Balas

en la noche de luna llena

surcaron las colinas y los caminos.

Balas

chocaron contra los muros

y golpearon las puertas y las ventanas.

Iban dirigidas a los corazones y a las entrañas.

Balas

por detrás de las piedras,

a través de los desfiladeros,

por detrás de los sacos de arena.

Balas.

Se esparcen por las piedras arrayanes de sangre

y se pegan adornos de sangre en las paredes.

Balas

y gelignita

arrojan los cuerpos a las hienas.

Sembramos el trigo pero no lo recogimos,

Galerías

No querría, no querría

huir de mi laberinto,

del laberinto de los míos,

de mis compañeros

donde supuran los mosquitos de la corrupción

mientras mis compañeros se resignan a la muerte

día a día,

la muerte que se extiende a lo largo de la vida

como la eternidad.

No querría, no querría contar

mi laberinto,

yo que soy libre, libre

entre tres muros

y el cuarto es una galería que se extiende

como la eternidad...

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