Rumí

El perro de Mahnún

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Majnún el demente andaba en las calles con un perro. Lo agarraba entre sus brazos y lo acariciaba como lo hace un novio con su amada. Fue entonces que pasó un hombre por allí y le imprecó:

"¡Oh, Majnún! ¿Qué locura está haciendo? ¿No sabes que tocar a un perro es prohibido?”

A continuación le explicó lo perjudicial del can para la ley y la salud. Majnún muy sereno le dijo: "¡Tú eres un adorador de lo visible! ¡Si tuvieras mi visión, sabrías que este perro es el secreto del Altisímo y a la vez donde habita mi Layla!"

EL burro hambriento

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Había un aguador que tenía un burro de carácter antipático y aburrido de la existencia. Los fardos habían lastimado su lomo y éste muy cansado no esperaba otra cosa que la muerte. Sufría mucho por su poca alimentación y constantemente soñaba con una montaña de paja. El acicate había dejado, además, en sus costillas unas llagas dolorosas. El palafrenero jefe del palacio del sultán conocía al dueño del burro. Un día se cruzó con él en su camino. Lo saludó y, viendo el estado de su burro, se compadeció de él.

Preguntó: "¿Por qué está este burro tan deteriorado?

-La causa es mi pobreza, respondió el propietario del burro. También yo estoy necesitado

y mi burro tiene que sacrificarse dejando de comer." El palafrenero le dijo: ...

La historia de la abubilla y Salomón, mostrando que cuando acontece el destino, los ojos claros quedan sellados

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Cuando se montó el pabellón de Salomón, las aves fueron a rendirle pleitesía. Se encontraron con que hablaba su lengua y los conocía; uno por uno, con el alma anhelante, pasaron ante él. Todos, habiendo dejado de gorjear, se pusieron a hablar con más claridad que tu propio hermano. Conversar con el propio idioma es un parentesco y una afinidad: el hombre que está con aquellos a los que no puede confiarse se encuentra encadenado. Muchos indios y turcos hablan el mismo idioma y muchos turcos son extraños entre sí. Por ello es muy distinta la lengua del entendimiento mutuo: es mejor tener el mismo corazón que el mismo idioma. Sin lenguaje ni signos surgen cien mil intérpretes en el corazón.

De cómo el rey llevó al médico hasta el lecho de la enferma, para que pudiera ver su estado

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Le dije: «Es preferible disfrazar el secreto del Amigo: escúchalo en el contenido de esta historia. Será mejor que el secreto de los amantes se cuente en el ejemplo de otros».

Dijo: «¡Dilo abierta y llanamente y sin engaño, no me apartes, oh frívolo! Levanta el velo y habla sin ambages, pues no llevo camisa cuando duermo con el Adorado».

Dije: «Si Él se desnudara en tu visión, tú no permanecerías, ni tu seno, ni tu cintura. Pide tu deseo, pero con mesura, una brizna de paja no soporta a la montaña. Si el Sol, que ilumina este mundo, se acercara, todo ardería. No busques alborotos, tumultos y derramamiento de sangre: ¡no digas nada más sobre el Sol de Tabriz! Este misterio no tiene fin: cuenta el principio. Ve, narra la conclusión de esta historia».

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