Rumí

El león

Autor: 

El Jesús de tu espíritu está ahora dentro de ti

Pídele ayuda, pero no pidas cosas del cuerpo

Como el joven tonto de la historia,

Que insistía que Jesús pusiera cuerpo

A algunos huesos que había encontrado.

No pidas a Moisés las provisiones

Que puedas obtener del Faraón.

No te preocupes mucho del sustento

Tu sustento se proveerá como se debe

Estas constantemente ocupado (en vez de eso)

Escuchando a Dios...

De cómo el rey se dio cuenta de que los médicos no podían curar a la doncella y como volvió su rostro hacia Dios y soñó con un hombre santo

Autor: 

Cuando el rey vio la impotencia de los galenos, corrió descalzo a la mezquita. Entró en ella y se dirigió al mihrab: la alfombra de oración se empapó con las lágrimas del monarca. Al volver en si del éxtasis (fana) abrió los labios en alabanza y loas, diciendo: «Oh, Tú cuyo menor don es el imperio del mundo, ¿qué puedo decir, puesto que Tú conoces lo que está oculto? Oh Tú en quien siempre, en la necesidad, nos refugiamos: nuevamente hemos extraviado el camino. Pero Tú has dicho: “Aunque conozco tu secreto, no obstante, decláralo sin dilación en tus actos externos”...

El Espíritu y mi espíritu

Autor: 

Soy una forma del “Sin forma”,

sin dualidad ninguna.

Entre mi cuerpo y el “Sin forma” no hay dualidad.

El alma de mi ser es el “Sin forma”; no una chispa suya,

 Él mismo, en  su unidad absoluta.

 Mi espíritu, vacío de toda forma y de toda posible categoría,  es el “Sin forma”.

La vida de mi vida, el ser de mi ser, es mi espíritu sin forma.

No hay frontera alguna entre sin forma y “Sin forma”

El núcleo de mi ser, la fuente de donde mana,

es el vacío de mi espíritu.

 El Vacío no es “otro” de mi vacío.

 Mi espíritu es sin individualidad como el “Sin forma” es sin individualidad.

 No hay distancia alguna entre no-individualidad y No-individualidad...

El dulce aroma del Profeta

Autor: 

A un lejano pueblo llegó una caravana de camellos. Una de las casas tenía la puerta a medio abrir. Un viajero dijo:

“Bajemos nuestras cosas y protejámonos del duro frío.”

De momento se oyó una voz desde el interior de la casa:

“¡Antes de penetrar dejen sus pertenencia afuera!”

No lleves contigo lo que debe quedar afuera pues te espera un encuentro importante.

El que habló de esta forma era un esclavo mozo de caballos .Poseía nombre de siervo pero en realidad era un sultán. Su dueño, no estaba consciente de lo que tenía cerca y lo miraba como miraba Iblis a Adán. Una vez, este esclavo enfermó y su malestar fue informado al Profeta. Pero su amo no sabía de su estado. Por nueve días este esclavo, nombrado Hilal, estuvo al borde de la muerte sin que nadie lo supiera...

El prisionero

Autor: 

Érase una vez un derviche que acompañaba a un ejército en una batalla. A la hora del combate los soldados tomaron sus arcos y espadas, pero el derviche se quedó tranquilo en su tienda. El espíritu sosegado se permanece en el suelo y el espíritu brioso sube a los cielos.

Las riquezas (segunda parte)

Autor: 

... El acusado dijo:

  "¡Oh, hijo siervo de Dios! Desde hace siete años, suplico a Dios de amanecer a amanecer. Pido que dé subsistencia sin que yo tenga que preocuparme de ella. Eso lo saben hasta los pequeños de este lugar. Todos han escuchado mis plegarias y se ríen de mí. Mientras rezaba entro este animal a mi morada. Al responderse mis plegarias tomé lo que Dios me había enviado.

El Profeta David (P) dijo:

  "¡Lo que dices no es claro! Ante la ley este acto es injustificable. No puedes tomar algo sin saber quiénes su dueño .Debes devolver a este hombre el equivalente de lo tomado"

  El pobre respondió:

  "¡Dios mío! Tú que ves todo lo oculto. Devela la verdad a tu siervo David. "   Las súplicas del hombre conmovieron a David que buscó la soledad para meditar.

Dios le otorgó la verdad y le señaló al verdadero culpable.

Las riquezas ( Primera parte)

Autor: 

Érase en tiempos del Profeta David (P), un hombre elevaba a Dios la siguiente súplica:

“¡Oh, Dios! Bríndame riquezas sin llegar al matrimonio. ¿Acaso tú no eres quien me creó holgazán e inútil? Es común que no se monte de igual manera un burro débil y un corcel pleno de fuerza. ¡En verdad soy holgazán, pero no ello dejo de dormir bajo tu umbral!”

De esta forma era su plegaria día y noche por lo que era objeto de burla por sus cercanos .En su crítica le injuriaban de la siguiente manera: “La riqueza que convocas está cerca. Búscalo abajo”

La fama de aquel hombre se extendía por todo rincón .Un día en el que suplicaba, una toro furioso destrozó su puerta con los cuernos y entró en tropel a su casa. El hombre lo atrapó, le ató las patas y, sin lo degolló con rapidez. Luego lo llevó a la carnicería.

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