Rumí

De cómo Balam, hijo de Baur, rezó diciendo: «Haz que Moisés y su gente se marchen, sin haber logrado su deseo, de esta ciudad que han sitiado»

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Los pueblos del mundo eran súbditos de Balam, hijo de Baur, pues era el Jesús de la época. Solo se inclinaban ante él; su encanto curaba a los enfermos. Por orgullo se enfrentó a Moisés y le ocurrió lo que conocéis. En el mundo, manifiestos u ocultos, ha habido cien mil como Iblis y Balam. Dios hizo que esos dos fueran famosos para que testificaran contra los demás.

De cómo el árabe llevó una jarra de agua de lluvia del desierto como obsequio para el Comendador de los Creyentes en Bagdad, pensando que en esa ciudad también escaseaba el agua

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¿Qué es la jarra? Nuestro cuerpo confinado; dentro se halla el agua salobre de nuestros sentidos. Oh Señor, acepta este cántaro mío por la gracia de «Dios ha comprado (las vidas y riqueza de los creyentes a cambio del paraíso)». Es una vasija con cinco picos, los cinco sentidos: mantenla pura y a salvo de suciedad, para que por ella se abra un paso hacia el mar y, así, cuando se la obsequies al rey, este la encuentre pura y la compre. Después su agua no tendrá fin; llenaré cien mundos con mi jarra. Sella los pitorros y mantenía llena del bocal de la realidad; Dios dijo: «Cerrad los ojos al deseo vano». Su barba estaba llena de viento, orgulloso: «¿Quién posee un regalo como este? En verdad es digno de un rey como él».

La historia de Adán, la paz sea con él, y de cómo el destino divino selló su vista para que no observara el sentido claro de la prohibición y no se contuviera interpretándola

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 La historia de Adán, la paz sea con él, y de cómo el destino divino selló su vista para que no observara el sentido claro de la prohibición y no se contuviera interpretándola

 

            El padre de la humanidad, que es el señor de Él le enseñó los nombres tenía cientos de miles de ciencias en cada vena. En su alma se acumulaban los nombres de cada cosa que existe, en su naturaleza real, hasta el fin del mundo. No se cambiaba ningún título que otorgara; si llamaba a algo «enérgico» no se convertía en «perezoso». Veía desde el principio a quien iba a ser un creyente hasta el final; quien acabaría siendo un infiel resultaba manifiesto para él. Escucha el nombre de cada cosa del conocedor; atiende al sentido más profundo del misterio de Él le enseñó los nombres.

            Para nosotros el nombre de cada cosa es su realidad externa, pero para el Creador es la interna. A los ojos del Moisés, el nombre de su vara era «cayado», pero para el Creador era «dragón». Aquí el nombre de Omar era «idólatra», pero en el mundo preexistente (Alast) era «creyente». Lo que para nosotros era «semilla», a los ojos de Dios eras tú que estás ahora sentado junto a mí. Esta «semilla» era una forma en la no-existencia que existía con Dios, ni más ni menos. Resumiendo, lo que es nuestro fin es, realmente, nuestro nombre con Dios. Le concede a la persona un nombre de acuerdo con su estado final, no según el estado que Él denomina «préstamo».

 

 

                                      

 

De cómo los reyes sientan frente a ellos a los sufíes que conocen a Dios, para que sus ojos puedan iluminarse al verlos

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Tal es la costumbre de los reyes, lo habrás oído, si recuerdas. Los paladines están a su izquierda porque el corazón (la sede del valor) está a la izquierda (del cuerpo). A la derecha están el canciller y los secretarios, porque la ciencia de la escritura y la contabilidad pertenece a la mano diestra. Colocan a los sufíes frente a ellos porque son un espejo para el alma

De cómo la esposa tuvo en cuenta a su esposo y le rogó a Dios que la perdonase por cuanto había dicho

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Cuando ella vio que él se ponía fiero y díscolo, comenzó a llorar; ciertamente las lágrimas son la trampa de la mujer. Dijo: «¿Cómo iba a imaginar semejantes palabras de ti? Esperaba algo distinto». La mujer se aproximó humillándose: «Soy tu polvo, indigna de ser tu esposa. Cuerpo y alma, cuanto soy es tuyo; toda la autoridad y mando te pertenecen. Si mi corazón se impacientó a causa de la pobreza, no es por mí, sino por ti. Tú has sido el remedio en mi aflicción, no quiero que estés en la indigencia. Por mi alma y mi conciencia, no lo hago en interés propio: todas estas quejas son por ti. Por Dios que en todo momento moriría por ti. Quisiera que tu alma, que la mía adora, supiera mis más íntimos pensamientos»...

De cómo la liebre se apartó del león cuando este se acercó al pozo

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Cuando el león se aproximó al pozo vio que la liebre se retrasaba. Dijo: «¿Por qué te rezagas? ¡Ven aquí!». La liebre dijo: ¿Dónde está la fuerza para mover mis pies? Han desaparecido mis manos y mis pies. Mi alma tiembla y mi valor ha huido. ¿No ves que mi cara está amarilla como el oro? Mi tono indica mi estado interior. Puesto que Dios ha declarado el signo externo como informativo, el ojo del gnóstico se vuelve hacia el signo. El color y el olor son significativos, como una campana: el relincho del caballo hace que uno conozca al corcel...

Rogando al Señor que es nuestro Auxiliador, para que nos ayude a mantener el autocontrol en todas las circunstancias y explicando las dañinas y perniciosas consecuencias de la indisciplina

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Imploremos a Dios que nos ayude a controlarnos; quien carece de autocontrol esta privado de la gracia del Señor. El hombre indisciplinado no solo se maltrata a sí mismo, sino que incendia todo el mundo.

Bajaba del cielo una mesa de comida sin problemas y sin compraventa, y algunos del pueblo de Moisés clamaron irrespetuosamente: «¿Dónde están el ajo y las lentejas?»...

La historia del rey que se enamoró de una doncella y la compró

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Había una vez un rey que detentaba el poder temporal y el espiritual. Un día cabalgaba de caza con sus cortesanos. En el camino real, divisó a una doncella y quedó prendado de ella. Puesto que el pájaro, su alma, revoloteaba en la jaula, pagó dinero y compró a la muchacha. Cuando la hubo adquirido y conseguido su deseo, por destino divino ella enfermó...

La vida y la muerte

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Mira al amor

    como se enreda

        con el enamorado

 

Mira al espíritu

    como se funde con la tierra

                      dándole nueva vida

 

¿Por qué estás tan preocupado

       con esto o aquello, o lo bueno o lo malo?

                 pon atención de cómo se unen las cosas

 

¿Por qué hablar acerca de todo

    lo conocido y lo desconocido?

          mira también como lo desconocido se convierte en lo desconocido

 

¿Por qué pensar por separado

   acerca de esta vida y de la siguiente?

          cuando apenas si hemos nacido de la última vida.

 

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