Attar Nishaburi

Sentencia de un sabio sobre un palacio

Un rey hizo construir un castillo adornado de dorados para cuya construcción gastó cien mil dinares. Cuando este castillo fue parecido al paraíso, lo embellecieron aún con alfombras. De todos los países vinieron gentes a presentar al rey sus homenajes y le ofrecieron presentes en bandejas. El rey llamó entonces, con estos huéspedes, a los notables de su reino; los hizo venir cerca de él y los hizo sentarse en asientos y les dijo: "¿Cómo encontráis este palacio? ¿Queda algo por desear para la belleza y la perfección?" Todos dijeron entonces: "Nadie ha visto nunca ni nunca verá en la superficie de la Tierra un

palacio parecido". Sin embargo, un hombre entregado a la devoción se levantó y dijo: "Señor,...

Anécdota sobre las mariposas

Una noche, se reunieron las mariposas atormentadas por el deseo de unirse a la vela. Dijeron todas: "Tenemos que encontrar a alguien que pueda darnos noticias de nuestra amorosa búsqueda". Una mariposa fue hasta un lejano castillo y percibió en su interior la luz de una vela. Volvió y contó lo que había visto; se puso a hacer la descripción de la vela según la medida de su inteligencia. Pero la sabia mariposa que presidía la reunión expresó la opinión de que la mariposa exploradora no sabía nada de la vela.

Discurso de la abubilla a los pájaros

Todos los pájaros del mundo se reunieron, tanto los que son conocidos como los que son desconocidos y tuvieron entre ellos este lenguaje: "No hay en el mundo un país sin rey; ¿cómo sucede sin embargo, que el país de los pájaros esté privado de él? Es necesario que este estado de cosas no dure por más tiempo; debemos unir nuestros esfuerzos e ir en busca de un rey, pues no hay buena administración en un país sin rey y el ejército está desorganizado".

A consecuencia de estas consideraciones, todos los pájaros acudieron a un cierto lugar para ocuparse de la búsqueda de un rey. La abubilla, toda emocionada y llena de esperanza, llegó y se colocó en medio de la asamblea de pájaros.

Los dos zorros

Dos zorros, macho y hembra, compartían la misma comida y gozaban de su mutua compañía. Un rey, que estaba en la llanura con panteras y halcones, separó a los dos zorros.

Entonces la hembra preguntó al macho: "¡Oh buscador de agujeros! dime, ¿dónde nos encontraremos juntos de nuevo?" El respondió: "Si tenemos que estar juntos otra vez, sólo será en la tienda de un peletero de la ciudad".

El difunto criminal

Un indigente murió en estado de crimen y, cuando lo llevaban a enterrar, un devoto que pasaba se apartó diciendo que no había de rezar por tal hombre; pero a la noche siguiente vio en sueños a este desgraciado en el cielo, con el rostro tan brillante como el sol. En su admiración le dijo: "¿Cómo has obtenido, hijo mío, un lugar tan elevado, tú que has vivido siempre en el crimen y que estás manchado de la cabeza a los pies?" Él le respondió: "Dios me ha hecho misericordia a causa de tu falta de compasión hacia mí, a mí cuya conducta ha sido tan desordenada". Ve la sabiduría de Dios en el juego de su amor por los hombres...

 

La llave perdida

Un sufí oyó, mientras andaba, unos gritos que lanzaba un individuo que había perdido una llave y que decía: "¿No ha encontrado nadie allí una llave? Mi puerta está cerrada y estoy en el polvo del camino. Si mi puerta permanece cerrada, ¿qué es preciso que haga? ¿Debo continuar atormentándome? ¿Qué es necesario, pues, que haga?"...

El fénix

El fénix es un admirable y encantador pájaro que vive en Indostán. Tiene un pico extraordinariamente largo y muy duro, perforado, como una flauta, por agujeros en número de más de cien. No tiene hembra y vive aislado. Cada uno de estos agujeros   hace   oír   un   sonido   y   cada   uno   de   estos   sonidos   tiene   un   secreto   particular.   Cuando   deja   oír   estos   acentos quejumbrosos por cada agujero, los pájaros y los peces se agitan; los más feroces animales se callan y están fuera de sí escuchando estos dulces acentos. Ahora bien, un filósofo frecuentó a este pájaro y aprendió por su canto la ciencia de la música...

Otra anécdota sobre Schabli

Después de morir Schabli, un hombre de bien lo vio en sueños y le dijo: " ¡Oh afortunado! ¿Cómo te ha tratado Dios?" El respondió: "Aunque yo tuviera en mi cuenta cosas enojosas, como Dios ha visto que yo era enemigo de mí mismo, ha considerado mi abatimiento, mi debilidad y mi desesperación. Ha tenido, pues, piedad y, en su generosidad, me ha perdonado por completo"...

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