Attar Nishaburi

El Sultán Mahmud y el ídolo de somnat

El ejército de Mahmud encontró en Somnat el ídolo llamado "Lat". Los hindúes se apresuraron a ofrecerle, para salvarlo, diez veces su peso en oro; pero Mahmud rechazó firme mente el venderlo e hizo encender un gran fuego para quemarlo. Uno de sus oficiales se permitió decirle: "No conviene destruir este ídolo, más vale aceptar lo que proponen y coger el oro que ofrecen". -"Yo temo -respondió Mahmud-, que el día de las cuentas supremas el Creador diga, ante el universo reunido: Escuchad lo que han hecho Azar y Mahmud: el primero ha esculpido ídolos y el segundo los ha vendido'."

Cuentan que cuando Mahmud hizo prender fuego al ídolo de los adoradores de fuego, salieron del interior de la estatua cien manns de piedras preciosas y Mahmud obtuvo así gratuitamente lo que era deseado. Mahmud dijo entonces: "Lat merecía este trato y Dios me ha recompensado mi acción"...

El contemplativo en éxtasis

Un loco por Dios, cosa asombrosa, estaba en un lugar montañoso, viviendo día y noche en medio de las panteras. De vez en cuando caía en éxtasis y su estado extático se comunicaba incluso a las personas que iban al lugar donde él estaba. Durante veinte días permanecía en este estado anormal, durante veinte días saltaba y danzaba de la mañana a la noche y decía siempre: "Nosotros dos sólo hacemos uno; nosotros no  somos varios, sabe esto, ¡oh tú que eres todo alegría y no tristeza!"

¿Cómo podría morir aquel cuyo corazón está con Dios? Da tu corazón a Dios, pues él ama al amigo de corazón. Si tu corazón experimenta el alcance de su amor, ¿tendrá algún poder la muerte sobre ti?

La princesa enamorada de su esclavo

Un rey cuyo imperio se extendía por los horizontes tenía una hija hermosa como la luna, que vivía en su palacio. Por su belleza, avergonzaba a las mismas hadas. Su admirable barbilla era semejante al pozo de José; los bucles de sus cabellos herían cien corazones; cada uno de sus cabellos se apoderaba de una vena animada. La luna de su rostro era semejante al paraíso y sus cejas parecían dos arcos. Cuando lanzaba flechas de estos arcos, el intervalo de los dos arcos recitaba él mismo sus alabanzas. Sus ojos, lánguidos como narcisos, echaban las espinas de las pestañas en el camino de muchos sabios. El rostro de esta dama, parecido a Azra en la superficie del sol, desfloraba la luna del firmamento. El ángel Gabriel estaba en constante admiración de las perlas de sus dientes y de los rubíes de sus labios, que eran el alimento del alma. Cuando la sonrisa animaba sus labios, el agua de la vida perecía desecada, pues tanto se alteraba y pedía limosna a estos mismos labios.

Cualquiera que miraba su barbilla caía de cabeza al fondo del pozo que se encontraba allí y, siendo presa de su rostro semejante a la luna, pronto alcanzaba sin cuerda el fondo de este pozo...

Anécdota sobre José y sus hermanos

Los diez hermanos de José, para huir del hambre, vinieron desde muy lejos cerca de su hermano. Con desolación contaron su situación y pidieron algo oportuno para la dureza del año. El rostro de José estaba entonces cubierto por un velo y ante él había una copa. José golpeó visiblemente la copa con su mano y esta copa dejó oír una especie de gemido. Los diez hermanos, consternados, soltaron la lengua ante José y le dijeron todos: " ¡Oh Aziz! tú que conoces la verdad, ¿alguien sabe lo que significa el ruido que sale de esta copa? 

Pregunta de un rey a un derviche

Un hombre comprometido en la vía del espiritualismo y cubierto de harapos iba por su camino, cuando el rey lo vio y le dijo: "¡Oh tú que estás cubierto de harapos! ¿Soy yo quien vale más que tú o eres tú quien vale más que yo?" El espiritualista le dijo: " ¡Oh ignorante! golpéate el pecho y guarda silencio. Aunque no me corresponda hacer mi propio elogio, pues el que se alaba a sí mismo no sabe lo que dice, sin embargo, puesto que debo hacerlo, no es dudoso que un hombre como yo sea mil veces mejor que un hombre como tú. En efecto, tú no conoces el gusto de la religión y tu alma concupiscente te ha reducido al estado de asno. Esta alma concupiscente te domina, señor, y estás agobiado por un peso. Día y noche envuelves tu cabeza en un cabezal y sólo actúas por sus órdenes. Todo lo que ella te ordena, a ti que no eres propio para nada, acción o no acción, debes hacerlo sin réplica; pero yo, que he conocido el secreto del corazón, he hecho de esta perra alma mi asno. Cuando esta alma se ha convertido en mi asno, me he sentado encima. Tu perra alma te domina y yo, la domino a ella; pero cuando mi asno monta sobre ti, entonces tú eres como yo y cien mil veces mejor que tus semejantes".

Anécdota sobre el Sheikh Abu Bekr de Nishapur

El schaikh Abú Bekr de Nischapur salió de su convento a la cabeza de sus discípulos. El schaikh iba sobre su asno y sus compañeros le seguían por el camino. De repente el asno dejó oír un ruido inconveniente; el schaikh se dio cuenta enseguida, lanzó un grito y desgarró sus vestiduras. Sus discípulos y todos los que percibieron la acción del schaikh no la aprobaron. Uno de ellos acabó por preguntarle por qué había actuado así. El respondió: "Echando una ojeada por todos lados veía el camino ocupado por mis compañeros. Tenía discípulos delante y detrás de mí y me dije entonces: 'En realidad yo no soy menos que Bayazid. Así como hoy estoy   agradablemente   acompañado por diligentes discípulos, sin duda así entraré mañana orgullosamente con la alegría de la gloria y del honor en la llanura de la resurrección'. Cuando hube presumido así de mi destino fue cuando el asno cometió la incongruencia de la que habéis sido testigos y por la cual ha querido decir: 'He aquí larespuesta que da un asno a semejante pretensión y a un pensamiento tan vano'. El fuego del arrepentimiento ha caído entonces sobre mi alma, han cambiado mis ideas y se ha derrumbado mi imaginaria posición"...

El árabe en Persia

Un árabe fue a Persia y se admiró de las costumbres que encontró allí. Este ignorante, cuando visitaba el país, pasó por azar delante de una casa de caridad. Había allí un puñado de gentes desordenadas que se habían jugado los dos mundos y que no decían palabra. Todos sin mujer, sin óbolo, pero con el corazón puro; todos exentos de mancha, a cual más. Cada uno de ellos tenía en la mano una botella de vino turbio que había tenido el cuidado de llenar antes de sentarse. 

Anécdota sobre Jacob

Cuando José se separó de su padre, Jacob perdió la vista a causa de la separación de su hijo. Lágrimas de sangre caían abundantemente de sus ojos, el nombre de José estaba siempre en su boca. El ángel Gabriel vino y le dijo: "Si pronuncias alguna vez más el nombre de José, suprimiré tu nombre del número de los profetas y de los enviados".

Cuando esta orden de Dios le llegó a Jacob, el nombre de José fue borrado de su lengua; pero este nombre fue sin embargo como su comensal y lo repetía sin cesar en su corazón.

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