Attar Nishaburi

Otra anécdota sobre Schabli

Después de morir Schabli, un hombre de bien lo vio en sueños y le dijo: " ¡Oh afortunado! ¿Cómo te ha tratado Dios?" El respondió: "Aunque yo tuviera en mi cuenta cosas enojosas, como Dios ha visto que yo era enemigo de mí mismo, ha considerado mi abatimiento, mi debilidad y mi desesperación. Ha tenido, pues, piedad y, en su generosidad, me ha perdonado por completo"...

Respuesta de los contemplativos Bayazid y Tarmazi

Un excelente doctor, que era el eje del mundo y que estaba dotado de las más excelentes cualidades, contaba lo que sigue: "Una noche -decía-, vi en sueños a la vez, en un camino, a Bayazid y Tarmazí y estos dos posesores de la preeminencia me tomaron, sin embargo, por guía. Yo buscaba explicar este sueño de una forma satisfactoria: es decir, por qué estos dos schaiks me habían tratado con esta deferencia. Me acordé entonces de que una mañana salió involuntariamente un suspiro de mi corazón. Ahora bien, este suspiro se elevó y me abrió el camino espiritual y agitó el llamador de la puerta del santuario de forma que se abrió. Cuando fui admitido en él, me hablaron sin servirse de la lengua y todos los maestros espirituales y sus discípulos me preguntaron algo, menos Bayazid Bastami. Este último se levantó de entre todos; quiso verme, pero no para preguntarme algo...

El murciélago en busca del sol

Una noche, un murciélago decía: "¿Cómo es posible que yo no pueda mirar de ninguna forma al sol ni un sólo instante? Durante toda mi vida estoy en cien desesperaciones, a fin de poder estar perdido en él un solo instante. Erro con los ojos cerrados durante meses y años y al final llego hasta aquí". Un contemplativo de penetrante vista le dijo: " ¡Oh tú que estás embriagado de orgullo! aún tienes miles de años de camino para llegar al sol. ¿Cómo, tú que te has perdido, podrás recorrer este camino? ¿Llegará a la luna la hormiga que ha permanecido en el pozo?"...

Historia del schaikh San’an (quinta parte)

¡Tú eres el guía de las criaturas; nuestro schaikh se ha perdido, muéstrale el camino, te conjuro en el nombre de Dios!"

Mahoma le dijo: "¡Oh, tú, cuyas miras son verdaderamente elevadas! ve y sabe que he desembarazado a tu schaikh de sus ataduras. Tu pura intención ha sido recompensada, pues no has tenido reposo hasta que no has obtenido la conversión del schaikh. Entre el schaikh y Dios (la Verdad) había desde hacía tiempo una mota de polvo negra. Hoy he quitado esta mota de su camino y no lo he dejado por más tiempo en medio de las tinieblas. He vertido el rocío del océano de la súplica y se ha extendido en su existencia. Este polvo se ha retirado hoy del camino; el arrepentimiento ha tenido lugar y el pecado se ha borrado. Sabe bien positivamente que las faltas de cien mundos desaparecen del camino por el vapor de un momento de arrepentimiento. Cuando el océano de la benevolencia agita sus olas, borra las faltas de los hombres y de las mujeres"...

Historia del schaikh San’an (cuarta parte)

Ahora bien, había en la Caaba un amigo del schaikh que, en su ardor, se había lavado las manos de todo. Era clarividente y estaba en el buen camino y nadie conocía al schaikh mejor que él. Por azar, cuando el schaikh salió de la Caaba para su viaje, este amigo no estaba presente y, cuando este último volvió a su vivienda, no encontró al schaikh en su retiro. Preguntó a los discípulos del santo personaje por las noticias de este último y le contaron todo lo que había pasado, a saber, qué pesada rama de árbol le había herido el pecho por la actuación del destino y qué accidente le había ocurrido a causa de la suerte. La cabellera de una joven infiel -le dijeron-, lo ha atado a uno solo de sus cabellos y ha obstruido para él por cien lados el camino del islamismo. Actualmente juega al amor con bucles de cabellos y efélides; ha quemado su hábito y su posición se ha vuelto completamente anormal. Ha retirado por completo la mano de la obediencia a los preceptos de la religión y a esta hora guarda cerdos. Entregado hoy a este loco amor, el cuerpo rodeado de un zunnar, está irresuelto; pero, aunque el schaikh haya jugado su alma en la vía de la religión, no se puede reconocer su infidelidad como empedernida...

El rey indio prisionero de Mahmud

Los indios tenían un viejo rey que fue hecho prisionero por el ejército de Mahmud. Cuando lo condujeron cerca de este último, acabó por hacerse musulmán. Conoció entonces el amor de Dios y la renuncia a los dos mundos. Se sentó solo en una tienda; su corazón se elevó mientras que él se sentaba en el amor. Durante día y noche estuvo en las lágrimas y el ardor, el día más que la noche y la noche más que el día. Como sus gemidos eran profundos, Mahmud acabó por oírlos. Lo llamó cerca de él y le dijo: "Yo te daré cien reinos preferibles al que has perdido. Tú eres rey, no te desconsueles hasta ese punto; en lo sucesivo, deja de llorar y de lamentarte". -" ¡Oh padischah! -respondió el rey hindú-, yo no lloro a propósito de mi reinado ni de mi dignidad; lloro porque si mañana, en el día de la resurrección,...

El schaikh que se rehúsa a beber

Un hombre de ideas elevadas y con los ojos fijos en la vía espiritual no aceptaba de beber nunca de la mano de nadie. Alguien le dijo: " ¡Oh tú que estás en relación con Dios! ¿por qué no quieres aceptar de beber?" -"Es -respondió-, porque veo de pie, delante de mí, a la muerte dispuesta a ampararse lo más rápido posible del brebaje que yo aceptara. Con semejante perspectiva,   la   bebida   que   tomara   sería   veneno   para   mí.   ¿Cómo   podría   ser   agradable   para   mí   una   bebida   en   estas circunstancias? No sólo sería una medicina para mí, sino fuego".

Lo que sólo tiene un instante de estabilidad no vale ni medio denario, aunque fuera el mismo universo. ¿Cómo tener confianza en algo que dura tan poco y que incluso es una pura nada? Si estás animado por una noble ambición, deja de complacerte en el deseo de un momento de placer y, cuando tu estado esté oscurecido por la despreocupación, no te quejes si ésta no dura más que un instante. Tu dolor y tu aflicción son gloriosos y no envilecedores. Los sufrimientos que han soportado los profetas no son nada comparado con la Karbala. Lo que exteriormente te ha parecido un dolor en realidad es un tesoro para el vidente. A cada instante te llegan cien favores; el mundo entero está lleno para ti de beneficios celestiales. Sin embargo, tú no te acuerdas de estos beneficios, no les prestas atención. ¿Dónde está el índice de tu amor? De la cabeza a los pies no eres más que una piel que envuelve a un oscuro cerebro.

Consejo de Hipócrates a sus alumnos

Cuando Hipócrates estuvo en la agonía, uno de sus discípulos le dijo: "¡Oh maestro mío! cuando te hayamos lavado y amortajado el cuerpo, ¿dónde debemos enterrarte?" -"Si me encuentras -le respondió-, entiérrame, mi querido alumno, donde quieras y ya está. Puesto que en los largos años que he vivido no me he encontrado a mí mismo, ¿cómo me encontrarás tú cuando esté muerto? He vivido de tal manera que en el momento de mi disolución no sé nada sobre mí mismo".

Cristo y el cántaro de agua

Jesús bebió el agua de un riachuelo límpido cuyo gusto era más agradable que el del agua de rosa. Por su parte, alguien llenó su cántaro de esta agua y se retiró. Jesús bebió entonces un trago del agua de este cántaro y continuó su camino; pero esta vez encontró amarga el agua y se paró asombrado. "Dios mío -dijo-, el agua del riachuelo y el agua del cántaro son iguales; descúbreme, pues, el misterio de esta diferencia de gusto. ¿Por qué el agua del cántaro es tan amarga y la otra más dulce que la miel?" El cántaro entonces dejó oír estas palabras a Jesús: "Yo soy un viejo -le dijo-. He sido trabajado mil vecesbajo el firmamento de las nueve cúpulas. Por más que me trabajaran aún de mil formas, siempre tendría en mí la amargura de la muerte. Esta existe en mí de tal forma que el agua que contengo no podría ser dulce".

¡Oh hombre despreocupado! penetra al fin el misterio de este cántaro y no te vuelvas en adelante cántaro por negligencia. Tú te has perdido a ti mismo, ¡oh tú que buscas el misterio! Intenta descubrirlo antes de que la vida te sea arrebatada; pues si estando vivo no lo encuentras por ti mismo, ¿cómo conocerás cuando mueras el secreto de tu existencia? Durante la vida, no puedes conocerte y, a tu muerte, no hay huella de tu existencia. Vivo, te has quedado detrás; muerto, te has perdido. Has

participado en la vida de los hombres y, sin embargo, verdaderamente no eres un hombre. Millares de velos cubren los ojos de este derviche: ¿cómo, pues, se encontrará a él mismo?

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