Cuento

Reunión de los pájaros

  Sé bienvenida, ¡oh abubilla! tú que has servido de guía al rey Salomón, tú que fuiste realmente la mensajera de todo valle; oh tú que has llegado felizmente a las fronteras del reino de Saba. Tú cuyo coloquio gorjeante con Salomón fue excelente, tú fuiste la confidente de los secretos de Salomón y obtuviste así una corona de gloria. Para ser la digna confidente de los secretos de Salomón, debes encerrar y mantener en los hierros al demonio "que quiere tentarte". Cuando hayas actuado así, entrarás detrás de la cortina del palacio de Salomón.

   Oh aguzanieve, que te pareces a Moisés, levántate y haz resonar tu canuto para celebrar el verdadero conocimiento de Dios. Como Moisés, has visto el fuego de lejos; eres realmente un pequeño Moisés en el monte Sinaí. Aléjate del brutal Faraón; llega en el tiempo propicio y sé el pájaro del monte Sinaí. Mi discurso es sin palabras, sin lengua y sin ruido; compréndelo sin inteligencia y óyelo sin oído. 

Anécdota sobre José y sus hermanos

Los diez hermanos de José, para huir del hambre, vinieron desde muy lejos cerca de su hermano. Con desolación contaron su situación y pidieron algo oportuno para la dureza del año. El rostro de José estaba entonces cubierto por un velo y ante él había una copa. José golpeó visiblemente la copa con su mano y esta copa dejó oír una especie de gemido. Los diez hermanos, consternados, soltaron la lengua ante José y le dijeron todos: " ¡Oh Aziz! tú que conoces la verdad, ¿alguien sabe lo que significa el ruido que sale de esta copa? 

El árabe en Persia

Un árabe fue a Persia y se admiró de las costumbres que encontró allí. Este ignorante, cuando visitaba el país, pasó por azar delante de una casa de caridad. Había allí un puñado de gentes desordenadas que se habían jugado los dos mundos y que no decían palabra. Todos sin mujer, sin óbolo, pero con el corazón puro; todos exentos de mancha, a cual más. Cada uno de ellos tenía en la mano una botella de vino turbio que había tenido el cuidado de llenar antes de sentarse. 

Anécdota sobre las mariposas

Una noche, se reunieron las mariposas atormentadas por el deseo de unirse a la vela. Dijeron todas: "Tenemos que encontrar a alguien que pueda darnos noticias de nuestra amorosa búsqueda". Una mariposa fue hasta un lejano castillo y percibió en su interior la luz de una vela. Volvió y contó lo que había visto; se puso a hacer la descripción de la vela según la medida de su inteligencia. Pero la sabia mariposa que presidía la reunión expresó la opinión de que la mariposa exploradora no sabía nada de la vela.

La pulsera de tobillo

Autor: 

Se dice, entre lo que se dice, que en una ciudad había tres hermanas, hijas del mismo padre, pero no de la misma madre, que vivían juntas hilando lino para ganarse la vida. Y las tres eran como lunas; pero la más pequeña era la más hermosa y la más dulce y la más encantadora y la más diestra de manos, pues ella sola hilaba más que sus dos hermanas reunidas, y lo que hilaba estaba mejor y sin defecto por lo general. Lo cual daba envidia a sus dos hermanas, que no eran de la misma madre.

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