Ensayos literarios

¿Cuántos maestros del espíritu?

“¡Cuántas lluvias de largueza han caído para que el mar distribuyera perlas! ¡Cuántos soles de generosidad han brillado para que la nubes y el mar aprendieran a ser tan espléndidos!” (1)

La gran riqueza de las tradiciones y de los maestros de la historia de la humanidad no reside ni en sus creencias ni en sus doctrinas, reside en el agua y el sol. El agua de la gracia y el sol de la sabiduría.

La enseñanza de los grandes es sencilla y clara. Nos enseñan a no ser en la presencia de “el que es” y a reconocerle.

La imagen y la forma son obstáculo para reconocerle.

Su don y su sabor lo destruyen todo.

“Sólo los rotos ganan el favor del rey”.

Introducción al pensamiento de Mulla Sadra (Primera Parte)

Sin duda alguna la figura del Mulla Sadra forma parte de una selecta reunión de personalidades que han llegado a ser indiscutible patrimonio para la Humanidad toda. Decía el profesor Corbin de él y su pensamiento que eran ‘rotundamente una cima de la Filosofía’.

Mulla Sadra Ad-Din As-Shirazi, nacido en Shirâz en el año 979 H.q./1571-2 y muerto en Basra durante el retorno de su peregrinación a La Meca en el 1050 H.q./1640-1641, fue casi coetáneo de Francisco Suárez [Granada 1548-Lisboa 1617], y como éste ya en su tiempo fue reconocido como cumbre de la Teología escolástica y de la Filosofía de la Fe. Sadra, como de alguna manera hiciera en el campo cristiano Suárez, constituyó un cuerpo doctrinal independiente ya que, ambos superaron los libros metafísicos aristotelianos, y ambos se abrieron a un rico y personal proceso vital más allá del pensamiento, superando intelectualmente los parámetros dogmáticos escolásticos de sus respectivas academias. Nuestro filósofo conformó un sistema de pensamiento irrepetible, a la vez fiel a su tradición e innovador ante los estímulos que hasta su momento la gran Filosofía había puesto sobre el tapete de los debates metafísicos.

El logos oscuro en María Zambrano

Tres  aspectos  esenciales  desde  los  que  contemplar  el  pensamiento  de  Zambrano, siete  citas,  un  lema,  nueve  filósofos,  y  un  mito,  nos  servirán  de  hilo  conductor  para  adentrarnos en las coordenadas místicas, trágicas y filosóficas del que he denominado  como  logos oscuro  de esta pensadora –en obvia primera contraposición  al logos de la clarté cartesiano- en mi libro de ese título:...

El destino, el libre albedrío y el intento

Hay dos nociones en el camino espiritual que parecen enfrentadas hasta el punto de excluirse una a la otra. Esas dos nociones son el destino, tenido por voluntad de Dios por los creyentes, y el libre albedrío.

Intentaremos primero aclarar la noción de destino.

En otro lugar ya hemos expuesto que lo que constituye la identidad de un individuo, su personalidad, es el paquete de deseos y temores que se formaron en las primeras etapas de la vida, fruto de los primeros éxitos y fracasos del niño en sus primeras relaciones con sus padres y con sus primeros cuidadores.

Esos primeros éxitos y fracasos se constituyeron en el criterio para seleccionar los recuerdos, para construir los proyectos, para interpretar y valorar las realidades y para orientar la actuación futura. Ese paquete de deseos y temores, como dos caras de unos mismos hechos, funcionan como un inflexible programa que se imprime en el individuo para el resto de su vida...

Cuerpo espiritual y Tierra celeste (Prólogo segunda parte)

Autor: 

Y si es esto, entre otras cosas, lo que motiva el uso del término "esoterismo", es porque las polémicas que enfrentaron en Occidente a creyentes y no creyentes tuvieron lugar en un nivel de conocimiento que ni los unos ni los otros lograron abandonar. Se enfrentaron, por ejemplo, por los milagros narrados en el Nuevo Testamento, unos por admitirlos, los otros por rechazar la posibilidad de una "ruptura de las leyes naturales". El dilema estribaba en fe y falta de fe: historia o mito. Hubiera sido necesario admitir que el primer y supremo milagro es la irrupción de otro mundo en nuestro conocimiento, irrupción que desgarra el entramado de nuestras categorías y de sus necesidades, de nuestras evidencias y de sus normas. Pero debe quedar claro que al referirnos a ese otro mundo aludimos a un mundo que no puede percibirse a través del órgano de conocimiento común, ni puede demostrarse o rechazarse a través de la argumentación común: un mundo tan distinto que no puede verlo ni percibirlo más que el órgano de una percepción "hūrqalyāna"...

Rimbaud, oriental y sufí

Autor: 

Conocí  la  poesía  de  Rimbaud  mientras  me  encontraba fascinado con la experiencia sufí, sobre todo con lo que en ella tiene que ver con la expresión lingüística.  Conforme profundizaba leyéndolo, me  decía a mí mismo: es como si Rimbaud, el Rimbaud de Una temporada en el infierno y el de Iluminaciones,fuese de la misma estirpe que la locura sufí. Se me ocurrió entonces traducir su poesía al árabe, si bien la dificultad a la que me enfrenté para traducirla me obligó a postergar el trabajo, aunque me brindó, eso sí, la oportunidad de comprender mucho mejor su experiencia.Lo primero que tuve claro es que en la poesía de Rimbaud no se halla el influjo de la misma cultura de la que se influenciaron los escritores y poetas occidentales de entonces, me refiero a la cultura griega, de un lado, y a la cultura judeo-cristiana, de otro, lo que quiere decir que su experiencia es única dentro de la propia cultura francesa e insólita en la poesía de su país...

Renacimiento Persa: "Lengua y literatura" - Primera parte

Así se refería el poeta medieval persa Ferdowsî a su lengua natal, la cual en el siglo IX d. C retornaba a su status de idioma oficial para ser empleada tanto en textos literarios como en las empresas diplomáticas del país en un contexto que es llamado como Renacimiento Persa, en el cual la literatura se entronizó sobre las demás artes. Como toda literatura, la persa de este periodo islámico, está íntimamente ligado con una larga evolución de esta milenaria lengua. Las lenguas iranias se estructuran históricamente en tres etapas: antigua, media y moderna.

El iranio antiguo está representado por el avéstico y el persa antiguo. 

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