Hafez Shirazi

El joyero

Si un hombre ingenuo y desesperado

Trajese al único joyero del pueblo,

Una piedra preciosa

Deseando venderla,

Los ojos del joyero

Comenzarían a juguetear,

Como lo hace la mayoría de los ojos en el mundo cuando te miran.

El rostro del joyero se mostraría sereno.

Él no querrá revelar el verdadero valor de la joya,

Sino que intentará mantener al hombre cautivo en su miedo y avaricia

Mientras calcula

El precio de la operación.

Pero un solo momento conmigo, querido mío,

Te mostrará

Que no existe nada,

Nada

Que Hafiz quiera de ti.

Cuando estás sentado frente a un maestro como yo,

Incluso si eres un desastre,

Mis ojos cantan con Emoción

Ellos pueden ver tu Valor Divino.

Que siga la vía

El jardinero que ansia cinco días de charla con la flor,  por el rigor de la espina separado, paciente debe ser tal ruiseñor.   
¿Qué son las conveniencias para el loco que quema el universo?  Mesura y reflexión tareas propias son del mismo reino.   
Es ateísmo en el camino basarse en la abstinencia y en la ciencia. El que sigue la vía la fe precisa aunque tenga cien técnicas.   
Donde estén sus rizos y su rostro, para cualquiera es ilícito mirar la cara de jazmín y el bucle de jacinto.   
Mucho ha de suplicar a sus ojos de narciso ebrio  este corazón loco si ansia el bucle de su pelo.   
Oh corazón, atado por su bucle no te quejes de desasosiego, que mucho aguante necesita el...

La mirada del ángel

El día inicial emergió en epifanía la luz de tu belleza.

Se reveló el amor y prendió fuego al mundo entero.

Se hizo visible tu rostro. La mirada del ángel, carente de amor,

de celos, envolvió al hombre en llamas y se tornó esencia del fuego.

Con esa llama quiso el intelecto encender una lámpara.

El destello de los celos se inflamó y confundió al universo.

El impostor quiso cruzar el umbral y contemplar el secreto.

La mano oculta acudió y, del extraño, golpeó el pecho.

Por el hoyuelo de tu barbilla, el alma celeste desmayaba...

Una banda salvaje y sagrada

Tu aliento es un reloj sagrado, querido

¿Por qué no usarlo para seguirle el ritmo al Nombre de Dios?

Y si tus pies alguna vez se mueven

Sobre este antiguo tambor, la tierra,

Oh, no dejes que tus preciosos movimientos

Se vuelvan nada.

Deja que tus pasos bailen silenciosamente

¡Al ritmo del Nombre del Amado!

Mis dedos y mis manos

Nunca se mueven en un espacio vacío,

Ya que hay Por todas partes invisibles cuerdas de laúd doradas,

Enviando Acordes Resplandecientes

A través del Universo.

Escucho la voz

De cada criatura y planta,

De cada mundo, sol y galaxia-

¡Cantando el Nombre del Amado! 

He despertado para encontrar el violín y el chelo,...

Pasó una estrella

El día del desgarro, la noche de la separación concluyó.

Busqué un augurio, pasó una estrella, y la labor concluyó.

La agitación aquella de largas noches y el dolor del corazón,

todo ello, a la sombra del bucle del amado, concluyó.

Al alba de la esperanza, que el velo oculto aislaba,

dile: sal, la tarea de la noche oscura concluyó.

Tanta gracia y tanto gozo que el otoño repartía, ...

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