Hafez Shirazi

A medianoche

 

Con los rizos al viento, perlado de sudor, riente y ebrio, camisa desgarrada, entonando una oda y la copa en la mano,  

los ojos pendencieros, la ironía en los labios, a media noche, junto a mi lecho se sentó.  

Acercó la cabeza a mi oído y en un tono triste dijo: mi inquieto enamorado, ¿tienes sueño?  

 

La luna

Me inclino ante Dios en señal de gratitud,

Y me doy cuenta de que la luna

Está haciendo lo mismo.

Me inclino ante Dios con gran felicidad,

 Y veo de dónde obtienen su luz Los soles

Y los niños Y mi corazón.

Me inclino ante el Amigo en una profunda reverencia

Y descubro un maravilloso secreto que viaja en el aire:

Todo este Universo está tan bendecido

Y divinamente enloquecido como Yo,

E igualmente perdido en este Maravilloso Baile Sagrado.

Querido mío, Después de un viaje tan, tan largo, ¡Dios ha liberado otra Alma!  

Todo lo que Hafiz quiere hacer ahora

Es abrir una bella Taberna Donde este vino sagrado

De la Verdad, Sabiduría y Amor de Dios

Te sea ofrecido libremente

Por siempre jamás. 

Oh, inclínate ante Dios con gratitud,

Y algún día Tú verás como La luna está haciendo lo mismo.

Círculos

La luna es de lo más feliz

Cuando está llena.

Y el sol siempre se ve

Como una moneda de oro sin estrenar.

Que acaba de ser pulida

Y puesta a volar

Por un Beso juguetón de Dios.

Y hay tanta diversidad de frutas

Que cuelgan llenitas y redondas

De ramas que asemejan las manos de  un escultor.

El joyero

Si un hombre ingenuo y desesperado

Trajese al único joyero del pueblo,

Una piedra preciosa Deseando venderla,

Los ojos del joyero Comenzarían a juguetear,

Como lo hace la mayoría de los ojos en el mundo cuando te miran. 

El rostro del joyero se mostraría sereno.

Él no querrá revelar el verdadero valor de la joya,

Sino que intentará mantener al hombre cautivo en su miedo y avaricia

Mientras calcula

El precio de la operación.

Pero un solo momento conmigo, querido mío,

Te mostrará Que no existe nada,

Nada Que Hafiz quiera de ti.

Cuando estás sentado frente a un maestro como yo, Incluso si eres un desastre,

Mis ojos cantan con Emoción-

Ellos pueden ver tu Valor Divino.

La clave del tiempo

Si aquel turco de Shiraz  mi corazón deleitara,  por su lunar hindú le daría Bujara y Samarcanda.  

Sírveme vino, escanciadora, que en el paraíso no hallarás  las riberas del Roknabad ni el jardín de Mosalá.    

Estos gitanos alegres, dulces agitadores de la ciudad,  como los turcos los banquetes, saquearon mi corazón de paz.  

Para nuestro pulcro amado no es un amor tan imperfecto: agua, color, lunar, retoques, ¿para qué los quiere el rostro bello?  

Yo, por la hermosura creciente de José, sabía  que amor del velo de inocencia a Zulaika privaría.  

Insúltame y maldíceme a placer, que por ti rezo.  ¿Merece respuesta amarga el labio granate y bello?...

Hay una tierra

Vuelve al jardín la fortuna de tiempos de juventud,  el ruiseñor de dulce voz recibe de la rosa la buena nueva.  

Oh céfiro, por mí saluda a las plantas de olor, al ciprés  y la rosa, si llegas a las púberes hierbas de la pradera.  

Si entonces aparece el joven mago, vendedor de vino,  trocaré mis pestañas en escoba del umbral de la taberna.  

¡Oh, tú, que de ámbar puro en tu cara de luna pintas un mazo, no siembres de inquietud mi desorientación y pena!  

Temo que aquellos que se ríen de los que beben posos  pierdan la fe en la labor de las tabernas.  

Sé compañero de los hombres de Dios, que en el arca de Noé hay una tierra que un diluvio ni una gota de agua considera...

El joyero

Si un hombre ingenuo y desesperado

Trajese al único joyero del pueblo,

Una piedra preciosa

Deseando venderla,

Los ojos del joyero

Comenzarían a juguetear,

Como lo hace la mayoría de los ojos en el mundo cuando te miran.

El rostro del joyero se mostraría sereno.

Él no querrá revelar el verdadero valor de la joya,

Sino que intentará mantener al hombre cautivo en su miedo y avaricia

Mientras calcula

El precio de la operación.

Pero un solo momento conmigo, querido mío,

Te mostrará

Que no existe nada,

Nada

Que Hafiz quiera de ti.

Cuando estás sentado frente a un maestro como yo,

Incluso si eres un desastre,

Mis ojos cantan con Emoción

Ellos pueden ver tu Valor Divino.

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