Cuento

Nacimiento de Manucherhr (Historia del Shah Nameh)

Presta atención al acontecimiento que trajo la bóveda azul del cielo, después de que hubo dado vueltas durante nueve meses. Nació de la bella, llena de virtudes, un hijo digno de la diadema y del trono. En cuanto salió de las entrañas de su madre, se lo llevaron al rey. El que lo llevaba dijo: ¡Oh dueño de la corona!  ¡Que se regocije tu alma! ¡Mira a este Iraye!...

La esencia de la historia

La primera vez que amé fue siendo niño. Me divertía con mi tiempo hasta que la muerte apareció en el horizonte. Al comienzo de la juventud conocí el amor eterno, en pos del cual va el efímero enamorado. Me sumergí en el océano de la vida. El enamorado partió y los recuerdos ardieron bajo el sol del mediodía. Un guía me condujo al camino dorado, cubierto de dificultades y que desemboca en objetivos embaucadores. A veces aparece el perfecto caballero y otras se ve partir al enamorado.

Me parece que entre la muerte y yo hay un reproche, pero mi destino está en la esperanza.

FELICIDAD

Volví a la vieja calle, después de una larga ausencia, para asistir a un funeral. No quedaba ninguna huella digna de mención de su imagen dorada. 

El dulce aroma del Profeta

Autor: 

A un lejano pueblo llegó una caravana de camellos. Una de las casas tenía la puerta a medio abrir. Un viajero dijo:

“Bajemos nuestras cosas y protejámonos del duro frío.”

De momento se oyó una voz desde el interior de la casa:

“¡Antes de penetrar dejen sus pertenencia afuera!”

No lleves contigo lo que debe quedar afuera pues te espera un encuentro importante.

El que habló de esta forma era un esclavo mozo de caballos .Poseía nombre de siervo pero en realidad era un sultán. Su dueño, no estaba consciente de lo que tenía cerca y lo miraba como miraba Iblis a Adán. Una vez, este esclavo enfermó y su malestar fue informado al Profeta. Pero su amo no sabía de su estado. Por nueve días este esclavo, nombrado Hilal, estuvo al borde de la muerte sin que nadie lo supiera...

La pulsera de tobillo

Autor: 

Se dice, entre lo que se dice, que en una ciudad había tres hermanas, hijas del mismo padre, pero no de la misma madre, que vivían juntas hilando lino para ganarse la vida. Y las tres eran como lunas; pero la más pequeña era la más hermosa y la más dulce y la más encantadora y la más diestra de manos, pues ella sola hilaba más que sus dos hermanas reunidas, y lo que hilaba estaba mejor y sin defecto por lo general. Lo cual daba envidia a sus dos hermanas, que no eran de la misma madre.

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