Poesía Libre

YO, TÚ, ÉL

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En su vocabulario no había árboles

ni flores...

En su vocabulario no había pájaros.

Sólo sabía lo que le habían enseñado:

matar a los pájaros,

y mató a los pájaros,

odiar a la luna,

y odió a la luna,

tener un corazón de piedra,

y tuvo un corazón de piedra,

a gritar: "¡Viva lo que sea!"

"¡Abajo lo que sea!"

"¡Muera lo que sea!".

 

En su vocabulario no había árboles,

ENCUENTRO CON UN HOMBRE CUYO NOMBRE ERA ÉL

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ENCUENTRO CON UN HOMBRE CUYO NOMBRE ERA ÉL

 

Él: ¿Qué noticias hay en la tierra?

 -   Perdón, la tierra gira y Egipto

También gira, pero...

Él: Pero ¿qué?

No entierres secretos en tu pecho.

-         ¿ Subo el volumen de la radio?

Él: No. Aquí estás seguro.

Di lo que quieras.

-         Estás a punto de convertirte en un mito.

Él: Eso no me alegra en absoluto.

Quien haga de mí un mito, me reniega.

No soy una imagen en el muro.

A Egipto le basta con las tres pirámides,

no tiene necesidad de una cuarta.

Prefiero ser ventana en una casa

a ser estatua en una calle.

-         Y tu mausoleo...

Él (interrumpiendo):

Eso es lo que me empieza a preocupar

porque rechazo que se convierta en la lámpara de Aladino

que frote el impedido

o el pájaro ruc que se cuelga con las alas

a falta de manos.

Yo no soy una puerta

que se abre con un eslogan

y se cierra con otro eslogan.

Quien me cuelga en el ojal de su abrigo

o me momifica en su boca

no cree en mí.

Yo no soy un muro que cura al leproso

y al sarnoso si lo tocan.

No tengo nada que ver con eso.

POEMA MARINO

 

 

En el puerto azul de tus ojos

hay lluvias de melodiosas luces,

soles aturdidos y velas

pintando su viaje hacia el infinito.

 

En el puerto azul de tus ojos

hay una ventana abierta al mar

y los pájaros ondean en la distancia

buscando islas que aún no han nacido.

 

En el puerto azul de tus ojos

la nieve cae en julio

y los barcos, cargados de turquesas,

inundan el mar sin hundirse.

 

En el puerto azul de tus ojos

corro cual niño por las rocas

aspirando la fragancia del mar

y retorno cual pájaro exhausto.

 

En el puerto azul de tus ojos

sueño con el mar y con los mares,

pesco millones de lunas

y collares de perlas y lirios.

 

En el puerto azul de tus ojos

las piedras susurran por la noche:

¿quién ha ocultado mil poemas

en el cuaderno cerrado de tus ojos?

 

Si yo fuera marinero,

si alguien me diera una barca,

recogería mis velas cada noche

en el puerto azul de tus ojos.

EL AMOR CENTINELA

 Un soldado encargado de hacer centinela se enamoró perdidamente, estando así día y noche sin sueño y sin reposo. Uno de

sus amigos le dijo: " ¡Oh tú que estás privado del sueño! duerme al fin una noche por lo menos". -"El amor -respondió-, le va

a mis funciones de centinela; ¿pues pueden permitir dormir estas dos cosas? Puesto que el sueño no le conviene al soldado

que hace centinela, es ventajoso que esté enamorado. Con tal sentimiento que consiste en jugar su vida, se ha amparado de mí,

se identifica con mis funciones y mis funciones entran en su dominio. ¿Cómo encontraría yo aunque sólo fuera un poco de

sueño si no puedo cogerlo de ningún lado? Cada noche el amor me pone a prueba y me hace observar así la consigna".

    A veces, en efecto, este enamorado iba y golpeaba con su cachiporra; otras veces, de dolor, se golpeaba el rostro y la

cabeza. Si, por azar, privado como estaba de sueño y de comida, se dormía un instante, soñaba con su amor. No dejaba pasar a

nadie en toda la noche sin gritar: "¿Quién vive?", a menos que durmiera.

    Un amigo le dijo un día: " ¡Oh tú al que ocupan el celo de tus funciones y el ardor de tu amor! No tienes un instante de

sueño durante la noche". El centinela le respondió: "El sueño debe ser extraño al centinela. Así como no debe haber más agua

en el rostro del amante que el llanto, así la vigilia conviene al centinela. Debe estar habituado a velar, como los amantes al

deshonor. ¿Cómo puede tener lugar el sueño si se llora en vez de dormir? Cuando se es a la vez centinela y enamorado, el

sueño deja enseguida vuestros ojos. El amor es agradable para el centinela, pues el insomnio se ha deslizado en su esencia.

¿Será alguna vez propio para el sueño aquel al que el insomnio le es agradable?"

    No duermas, ¡oh hombre! si estás a la búsqueda de las cosas espirituales; pero si te contentas con hablar, entonces te

conviene el sueño. Guarda bien el camino de tu corazón, pues hay ladrones en los alrededores. El camino está plagado de

ladrones de corazón, preserva, pues, de estos tunantes la joya de tu corazón.

    Cuando tengas la virtud que consiste en saber guardar su corazón, tu amor por la ciencia espiritual se manifestará

prontamente. Ahora bien, este conocimiento vendrá indudable mente al hombre por la vigilia en medio del océano de sangre

de su corazón. El que ha soportado la vigilia mucho tiempo ha tenido su corazón despierto cuando se ha acercado a Dios.

Puesto que hay que privarse del sueño para tener el corazón despierto, duerme poco, a fin de conservar la fidelidad del

 

MI MADRE

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Puso la última gota de agua de su cubo sobre la albahaca

Y se durmió junto a ella.

La luna se ocultó, el sol salió

Y ella siguió durmiendo.

Los que oían su voz cada mañana

Invitándoles a tomar café

No oyeron su voz.

La llamaron desde sus balcones y jardines

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