Hafez Shirazi

Mi dulce ángel estrellado

No has bailado tan mal, querido mío,

Intentando tomar las manos del Bello

Ser.

A pesar de que has danzado con gran

estilo,

Mi dulce ángel estrellado

No has alcanzado al corazón de Dios.

Nuestro compañero de baile es

particularmente difícil de seguir,

E incluso es a veces difícil escuchar a

Sus mejores músicos.

Así que qué importa si la música se

detuvo por un instante.

Qué importa

Si el precio a pagar para acceder a lo

Divino...

¿Qué se hizo?

No hallo en nadie apoyo alguno, ¿qué fue de los amigos?

¿Cuándo acabó la amistad?, de los amigos, ¿qué se hizo?

Se enturbió el agua de vida, ¿dónde está Jezr de pie bendito?

La rosa se ha desangrado, del viento de primavera, ¿qué se hizo?

Más de mil rosas florecieron y no se ha oído un solo trino.

¿Qué fue de los ruiseñores?, de los pájaros, ¿qué se hizo?

Venus no toca su instrumento, ¿es que el laúd en fuego ha ardido?

Nadie desea embriagarse. De aquellos ebrios, ¿qué se hizo?

De la mina de los caballeros, hace mucho ni un granate ha salido.

¿Adonde fue la irradiación del sol?, del intento del viento y de la lluvia, ¿qué se hizo?

Del derecho de amistad no habla nadie, ¿qué se hizo del amigo?

¿Qué fue de los que respetan el derecho?, ¿qué fue de los amigos?

Tierra de enamorados ésta fue, y fue ciudad de los amigos...

Las tablas del pecho de Hafez

La dulzura de unos ojos negros ha poseído mi mente.

Es un decreto celeste que ya nada cambiará.

Fue mi prístino designio esa rebelde locura, y no se me encomendó otro cometido.

Adondequiera que se dirija e! destino, ni aumenta ni disminuye.

¡Oh centinela!, por él. Suspiro de la flauta y del tambor, concédenos el perdón:

que las normas de ia íe no quebrantará esta historia.

El vino granate y e! refugio y el amigo de la amable escanciadora,

oh corazón, ¿mejorarán su estado un día, si no ahora?

El adversario no dio pie a la reconciliación y fue enojoso.

El suspiro de los que madrugan, ¿hacia el orbe no se orienta?

Amarle, amarle ocultamente: mi opción es esta...

El mendigo de la urbe

Brilló una estrella y en la luna de este círculo se mudó,

y fue afabilidad y compañía para nuestro desbocado corazón.

Mi amada, que no escribió línea

alguna ni fue al colegio,

por la agudeza de sus ojos se convirtió en maestra de maestros.

Por su olor, el transido corazón de los amantes, tal viento matutino,

se tornó ofrenda a los ojos del narciso y al rostro del junquillo.

Ahora en el puesto más alto me hace sentar el amigo:

el mendigo de ia urbe se convierte en cabeza de este círculo.

Desde hoy habitable será del rapto amoroso la morada,

pues su arquitecto es el arco de las cejas de mi amada.

Límpiame, por Dios, las gotas de vino de los labios,

puesto que a mi mente incitan a cometer mil pecados.

Tu gracia sirvió a ios mísdcos semejante vino

que tornó necia a la ciencia e insensible al juicio.

Pelando tus rodillas ante Dios

Poco a poco,

Te convertirás en estrellas.

Aún entonces, querido mío,

Sólo serás

Un niño gateando,

Todavía pelando tus rodillitas ante

Dios.

Poco a poco,

Te convertirás en

Todo el Universo, dulce y amoroso

En el calor

De una loca noche de primavera.

Y te harás tan libre

En un amor puro,

Maravilloso y secreto

Que fluye

De una necesidad de Luz

Conciente e infinita, ...

Corta las riendas del arado

¿Qué hace la pureza?

Corta las riendas del arado.

Te libera de tener que trabajar y comer

En el lodo.

Te libera de tener que vivir detrás

De un gran buey

Que rompe constantemente el viento.

¿Qué puede hacer la pureza, querido

mío?

Puede elevar tu corazón

Sobre un Sol naciente, corcoveaste,

Que llena el alma de ansias

Por llegar a las cumbres de la

Creación...

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