Saadi Shirazi

El testamento del rey

Un rey veía que se le acababa la vida y que no tenía sucesor. Ordenó en su testamento que el primero que cruzara por la mañana las puertas de la ciudad fuera coronado y le fuese entregado el reino. Sucedió que el primero que entró fue un mendigo que había comido mal durante toda su vida y siempre se había vestido con andrajos. Los dignatarios del reino y los cortesanos se dispusieron a cumplir el testamento del rey y le hicieron entrega de las llaves de los alcázares y de los tesoros. Tras un tiempo de reinado, algunos emires del reino se le sublevaron y varios reyes de la zona le declararon la guerra y prepararon un ejército para atacarle. Finalmente, incluso sus súbditos y sus tropas unieron esfuerzos y le arrebataron parte de sus dominios...

El hombre pobre (Cuento del Golestán)

Uno de mis amigos se quejaba diciéndome: «Tengo pocos recursos y mucha familia. No

puedo soportar la pesadumbre de la pobreza. Muchas veces he pensado en irme [solo] y

cambiar de lugar para que así, viva como viva, nadie se entere de mis penas ni de mis

alegrías:

 

Sin saberse, muchos a dormir se fueron

sin haberse llevado nada a la boca

y muchos tras agonizar murieron,

mas nadie se rasgó por ellos la ropa.

 

»He pensado en los reproches de los enemigos y en cómo se reirían de mí a mis espaldas,

viendo en los esfuerzos que hago por mi familia una falta de coraje, cómo dirían:

 

Mira a ése, es un irresponsable;

nunca verá el rostro de la felicidad,

pues él opta por la comodidad

y deja a su familia en estado miserable.

 

»Como sabes, tengo conocimientos de cálculo. Si tú pudieras usar tu posición y mediar a

fin de obtener para mí algún cargo, te estaría agradecido el resto de mis días». Dije:

«Hermano, trabajar para los reyes tiene dos facetas; esperar el sustento y temer por la vida,

y no es de sabios esperar lo primero para temer lo segundo»:

 

Nadie a la casa del pobre se presenta

para de sus impuestos pedirle cuentas;

o te conformas con la pobreza y sus inconvenientes

o dejas que de tu hígado los cuervos se alimenten.

 

Dijo: «Lo que acabas de decir no se ajusta a mí y además no has contestado a mi

proposición. ¿No has oído decir que al que traiciona le tiembla la mano al ajustar las

cuentas?».

Cuento 47

Vi una rosa fresca y primorosa  sobre una cúpula llena de matojos,  y dije: « ¿Qué hacen estos rastrojos

crecidos junto a una rosa?». «Calla —un matojo me dijo lloroso—,  que el compañero no olvida la

nobleza. Si no tengo color, perfume y belleza,  ¿no perteneceré pues a su edén frondoso?    

Del buen Dios soy yo servidor,  bajo su bondad desde antaño crezco,  y si tengo virtudes o de ellas

carezco,  es mi esperanza la gracia del Señor, Y aunque yo no tengo medios   y capital que ofrecer como

obediencia,  él sabe para su siervo el remedio aunque no tenga ninguna hacienda.

Es costumbre que los terratenientes  manumitan a sus esclavos viejos.»

¡Oh Señor, ornato del universo!...

Cuento 4

Un rey persa envió a un médico diestro al servicio de Muhammad, Dios le bendiga a él y a su familia. Permaneció un año en tierra árabe sin que nadie le hiciese ninguna consulta ni le pidiese curación ni remedio. Fue al profeta, sobre él sea la paz, y se quejó diciéndole que había sido enviado para curar a los señores y que nadie había acudido a él en todo ese tiempo para ser de alguna utilidad. El enviado de Dios, sobre él sea la paz, respondió: «Los miembros de este pueblo tienen la costumbre de no comer nada hasta que tienen hambre y dejar de comer cuando aún tienen un poco de hambre». El médico dijo: «Por eso están así de sanos». Besó el suelo y se marchó...

Sobre la conducta en sociedad. Frases de Saadí (6)

21

Una persona de mal genio está atrapada por su propio mal genio, y donde quiera que

vaya no se librará de él.

Si uno con mal genio, para huir de la calamidad escalara al cielo,

seguiría estando atrapado en su propio mal genio.

 

22

Si ves que en el ejército del enemigo ha surgido la discordia, tú mantente unido, y si se

unen, entonces piensa en dispersarte.

Ve y siéntate con los amigos

cuando veas a los enemigos de trifulca;

mas si ves que están de acuerdo,

tensa el arco y prepara la catapulta.

Cuento sobre la decisión del anciano

Le preguntaron a un anciano: «¿Por qué no tomas esposa?». Respondió: «No me sentiría a

gusto con una vieja». Dijeron: «Busca una joven, que tú tienes riquezas». Respondió: «Yo

que soy viejo, no siento atracción ninguna por una vieja; de modo que ella que es joven,

¿qué podrá sentir por un viejo como yo?».

 

Un viejo septuagenario juega a ser un zagal...

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