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Ensayos literarios

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La corriente que surgió con los poetas del estilo renacentista no sólo apoyó al movimiento constitucional, sino que preparó el camino para la siguiente generación de poetas. Otros movimientos históricos importantes como la primera guerra mundial, el golpe de estado del año 1299 h./ 1920 d.C., y finalmente la caída del gobierno de Qāyār y comienzo del gobierno Pahlaví (Rezā Jān) procuró tanta celeridad a las actividades literarias que cada vez había menos interés hacía las normas clásicas.

Tras los sucesos de septiembre de 1941 en los que el gobierno del Reino Unido exilió a Rezā Jān en Johannesburgo y como consecuencia de su marcha, se abrió la esfera política de Irán. Se liberaron a los presos políticos, se celebraban mítines y se levantó la censura sobre libros y periódicos. Estos acontecimientos unidos a todo lo que estaba por ocurrir hasta el golpe de estado de agosto de 1953 crearon una situación propicia para la evolución de la poesía.

En paralelo a los movimientos políticos se dieron cuantiosas obras que reflejaban los aspectos y causas sociales y revolucionarias que favorecían al movimiento literario. Durante los años 1320 y 1330 (correspondientes a los años 1941 al 1961) algunos poetas iraníes como Taqí Rafa’t, Šams Kasmāí, Mirzādé Ešqí y Nimā Yušiy entre otros, asentaron los fundamentos de la “nueva generación de poetas de Irán” que posteriormente se vio reforzada con la aparición de Ahmad Šāmlú, Nosrat Rahmāní, Hušang Ebtehāy, Siawoš Kasrāí, Ismāil Šāhrudí...

Entre este mundo y la Resurrección,

para cualquiera que reflexione, /

hay niveles intermedios (barzajiyya),

cada uno con sus límites:

Aquello que guardan depende del

influjo de su posesor, de cómo sea /

ahora mismo, antes de morir – por tanto,

consideradlo profundamente [Oh gentes

de visión] (59:2)!

Tienen influencia y autoridad sobre todas

las cosas, logrando que las maravillas /

aparezcan; no dispensan (a nadie), ni

dejan (a ninguno) solo (74:28).

Tienen abiertas manifestaciones en el

ser, sin restricción, ...

El simbolismo de la palmera en el Islam es enorme. Quizás haya sido Ibn Arabi (1165-1240) quien primero desveló con mayor rotundidad su "ámbito imaginal", y así lo hizo en sus "Revelaciones de la Meca" (al-Futûhât al-Makkiya). Nos complace mucho poder transcribir la traducción de dicho texto esencial y el breve comentario que sobre él realiza Pablo Beneito Arias, con algunas anotaciones, y lamentamos no poder mostrarlo con la transliteración minuciosa realizada por Beneito (en cuanto podamos, lo haremos).

Embriagados por un amor que va más allá de los sentidos, Qays y estos legendarios enamorados islámicos perdieron la conciencia de sí mismos, dando una suprema lección de desasimiento a los místicos auténticos. También el persa Rumi ve concretamente cómo el contemplativo debe abrazar la «noche» metafórica que conduce a la intuición de la unidad esencial de Dios: «toma a Laylà sobre tu pecho, oh Machnún / la noche es el aposento del tawd [unidad de Dios], y el día es idolatría (shikr) y multiplicidad».  Rumi emplea, como muchos de sus correligionarios, un juego de palabras con el nombre femenino de Laylà, y, al hacerlo, no hace otra cosa que abrazar, simul- táneamente, la noche oscura de su propia alma. El cuerpo amado se le volatiliza en medio del abrazo y se le torna invisible: es un abrazo simultáneamente carnal y místico. 

Tal vez lo que más sorprende al viajero que se adentra en Irán sea descubrir cómo la poesía antigua está vigente y vive en la voz de los ciudadanos: obreros, taxistas, profesionistas, políticos y artistas saben y recitan poemas que fueron acuñados a partir del año mil. Es práctica común de los iraníes visitar los mausoleos de los poetas para leer sus versos y rendirles homenaje; los poetas son considerados, además de sabios maestros, verdaderos héroes culturales y orgullo de la nación.

El cuento en general es la narración expuesta oralmente o por escrito, en verso o en prosa. Esta definición nos permite admitir también el papel del hakawati o contador de historias, que retendría las partes más ligeras de las obras serias o algunas de las muchas fábulas o cuentos populares que normalmente no se ponían por escrito. El origen del cuento se remonta a tiempos tan lejanos que resulta difícil indicar con precisión una fecha aproximada de cuándo alguien creó el primer cuento. Se sabe, sin embargo, que los más antiguos e importantes creadores de cuentos que hoy se conocen han sido los pueblos orientales.

 

Hace siete siglos un caballero, tan perfecto que su Libro de la orden de caballería se convirtió en modelo epocal, en paradigma del perfecto caballero, abandonó la vida aventurera y galante por la sabiduría y el servicio a Dios. Lleno de amor y de fe, compuso muchas obras como la que presta su título a estas páginas, que comienza diciendo: "Hijo, sabe que artículos (de fe) son creer y amar cosas verdaderas y maravillosas".

La UNESCO ha conmemorado durante el 2007 el aniversario solar del nacimiento de uno de los más celebrados poetas de la historia, el sufí conocido como Mawlānā Yalāluddīn Rūmī, cuya enseñanza ha inspirado, durante más de siete siglos, a los famosos derviches giróvagos, así como a multitud de poetas, pensadores y espirituales del mundo entero. Esta conmemoración desencadenó una serie de congresos internacionales, homenajes y publicaciones en diversos países (entre otros Irán, Turquía, España, EE.UU., Reino Unido o Brasil). Toda esa actividad nos invita a reflexionar acerca del autor. El público general se pregunta quién es este notable y universal autor mediterráneo de lengua persa que los afganos consideran afgano, los iraníes consideran iraní y los turcos consideran turco, hasta el punto de tratarlo como emblema espiritual y literario de su nación.

Sigamos sus huellas por los desiertos ardientes de la Arabia del siglo VII. La antigua historia beduina describe cómo Laylà y Qays, los «Romeo y Julieta» de la literatura islámica, se aman desde su tierna infancia. Una versión de la leyenda dice que los padres de la niña impiden los amores porque Qays celebraba a su enamorada en indiscretos versos febriles.

La literatura de ficción surgirá en castellano a mediados del siglo XIII con unas obras cuyos modelos remontan a la literatura oriental. Dos son las colecciones que llegan a la Península a través del mundo árabe, aunque sus orígenes sean mucho más lejanos: el Calila e Dínina y el Sendebar. A partir de fuentes latinas, se traducirá en fechas todavía sin precisar otro libro de procedencia hindú, el Barlaam e Josafat, que guarda, pese a su barniz cristiano, claras conexiones con los dos anteriores. Esto permite inicialmente afirmar que España es el país occidental en el que primero se conocen estas colecciones de cuentos orientales, de tan amplia repercusión posterior. Ello es posible gracias a las peculiares circunstancias históricas de la Península, al contacto entre musulmanes, cristianos y judíos, que confluyen en un gran movimiento traductor, que se inicia en el siglo XII y, alcanza su máxima expanción .

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