Poesía

El comienzo

Autor: 

Antes todo, es necesario que conozcas bien el origen de los elementos. Dios creó el mundo de la nada para revelar su poder. Creó la materia de cuatro elementos, los hizo aparecer sin pena y sin trabajo. El primero es el elemento del fuego brillante, que se alza en lo alto, en medio está el aire, después el agua y debajo la tierra oscura.

Primero, el fuego comenzó a propagar sus rayos. Su calor produjo entonces sequía. A continuación, el reposo engendró al aire frío que, a su vez, dio origen a la humedad. Estando ya asignado el lugar de los cuatros elementos, éstos formaron este mundo transitorio. Se interpretaron unos y otros y aparecieron seres de todas las especies...

Cuento sobre la mala conducta

En una ocasión, siendo un joven ignorante, le grité a mi madre. Ella se sentó con el corazón

roto en un rincón y me dijo llorando: «¿Has olvidado cuando eras niño para tratarme de

forma tan grosera?».

Qué bien le dijo a su hijo una anciana de pelo cano

al verlo como un tigre y robusto como un elefante:

«¿Te acuerdas de cuando eras sólo un infante

que estabas indefenso entre mis manos?

No te mostrabas entonces como una fiera,

que ahora eres un león y yo sólo una vieja».

Cuento sobre el cansancio

Cierto día, orgulloso de mi juventud, había caminado mucho y por la noche me detuve

exhausto al pie de un montículo. Un decrépito anciano que marchaba tras la caravana me

dijo: «¿Por qué estás cansado? No es hora de dormir». Respondí: «Si me pongo a caminar

no hallaré mis pies». Me respondió: «¿No has oído lo que dicen los sabios?: "Caminar y

sentarse es mejor que correr y matarse"»...

Cuento del anciano casadero

Un anciano me contó: «Fui a pedir la mano de una doncella; el aposento estaba adornado

con rosas, estaba con ella en la intimidad y mi corazón y mis ojos estaban puestos en ella.

No dormía durante las largas noches, pues me ponía a contarle cosas graciosas y

jocosidades para ver si de aquella manera se me acercaba y no se asustaba. Así, cierta

 

noche le decía: "Tu próspera ventura te sonríe y los ojos de la fortuna están despiertos,

pues has llegado a ser la compañera de un anciano maduro, educado, de mundo,

sosegado, que ha probado lo frío y lo caliente, que ha experimentado lo bueno y lo malo,

que sabe mantener una relación y cómo satisfacer una amistad, que es afable, amable, de

buen carácter y bien hablado"...

Poema de Beirut

Manzana del mar, narciso de mármol,

mariposa de piedra, Beirut, imagen del alma en el espejo.

Descripción de la primera mujer, perfume de nubes.

Beirut, de fatiga y oro, de Alandalús y Damasco.

Plata, espuma, mandamientos de la tierra en plumas de palomas.

Muerte de una espiga, exilio de una estrella entre mi amada y yo, Beirut.

Jamás he oído a mi sangre pronunciar el nombre de una amante que duerme en mi sangre... duerme...

De una lluvia sobre el mar aprendimos el nombre. Y del sabor del otoño y

las naranjas de los que llegan del Sur, como nuestros antepasados,

venimos a Beirut para venir a Beirut...

El fuego de tu rostro

Desde ahora me agarraré a las faldas de aquel alto ciprés

que de raíz me arrancó con su grácil estatura.

No es necesario vino ni juglar, abre tu velo,

que el fuego de tu rostro mehace bailar como la ruda.

No hay rostro que espejo de la suerte pueda ser en la alcoba nupcial,

excepto el rostro frotado con pezuña de caballo bayo.

Dije: peno por ti y claramente enunciaré este secreto...

Otra anécdota sobre Schabli

Después de morir Schabli, un hombre de bien lo vio en sueños y le dijo: " ¡Oh afortunado! ¿Cómo te ha tratado Dios?" El respondió: "Aunque yo tuviera en mi cuenta cosas enojosas, como Dios ha visto que yo era enemigo de mí mismo, ha considerado mi abatimiento, mi debilidad y mi desesperación. Ha tenido, pues, piedad y, en su generosidad, me ha perdonado por completo"...

Sobre la conducta en sociedad. Frases de Saadí (5)

La ira desproporcionada produce pánico y la amabilidad inoportuna acaba con el respeto;

no seas tan severo que se harten de ti ni tan blando que se enfrenten a ti.

 

Si eres suave, el enemigo se envalentona ante ti,

y si te muestras airado, acabarán hartos de ti.

 

Combinadas son mejor la severidad y la blandura

como el cirujano, que corta y pone curas.

 

Un sabio no se muestra severo en exceso

ni suave para su dignidad no mermar,

ni se debe a sí mismo demasiado exaltar

ni exponerse tampoco al desprecio...

Páginas