Poesía

Tumbas de cristal

Perros invisibles ladran en los subterráneos, en las células, en las trincheras, en los vestíbulos y en los confines
Ladran desde la imaginación entera
Y en la noche cruzan las rejillas y atraviesan los sueños en silencio
Ladrido tras ladrido como relámpagos secos
Un ladrido detrás de las puertas macizas de abajo
Trampas en el pórtico...

Y un mensaje en el camino

Vendré un día y traeré un mensaje,

meteré luz en las venas,

y alzaré la voz:

¡Oh vosotros que tenéis la cesta llena de sueño!

Traigo manzana, manzana roja del sol.

 

Vendré, daré un jazmín al mendigo.

Obsequiaré otro zarcillo a la bella leprosa.

Diré al ciego: ¡Qué vistoso es el jardín!

Seré un errante, daré vueltas por los callejones.

Pregonaré: ¡Rocío, rocío, rocío!

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