Poesía

Dos anécdotas de barbas largas

En tiempos de Moisés había un derviche que estaba en adoración día y noche. Sin embargo no experimentaba ni gusto ni atracción por las cosas espirituales; no recibía el calor del sol de su pecho. Ahora bien, tenía una hermosa barba, que se la peinaba a menudo. Un día vio de lejos a Moisés, fue cerca de él y le dijo: " ¡Oh general del monte Sinaí! pregúntale a Dios, te lo suplico, que me haga saber por qué yo no experimento ni satisfacción espiritual ni éxtasis". Cuando Moisés estuvo sobre el Sinaí, expuso el deseo del sufí; pero Dios le dijo con tono de disgusto: "Aunque este derviche haya buscado con amor mi unión, ...

EL burro hambriento

Autor: 

Había un aguador que tenía un burro de carácter antipático y aburrido de la existencia. Los fardos habían lastimado su lomo y éste muy cansado no esperaba otra cosa que la muerte. Sufría mucho por su poca alimentación y constantemente soñaba con una montaña de paja. El acicate había dejado, además, en sus costillas unas llagas dolorosas. El palafrenero jefe del palacio del sultán conocía al dueño del burro. Un día se cruzó con él en su camino. Lo saludó y, viendo el estado de su burro, se compadeció de él.

Preguntó: "¿Por qué está este burro tan deteriorado?

-La causa es mi pobreza, respondió el propietario del burro. También yo estoy necesitado

y mi burro tiene que sacrificarse dejando de comer." El palafrenero le dijo: ...

La respuesta

Ella por fin lo encontró. Se pregunta ¿Cómo Él sabrá?...una réplica As- Sabur.

Para el mundo de él, ella parece invisible, ¿Él algún día la alcanzara a verla?.

Ella está muy lejos de él, su hijab los une en esta creación,

Ella se apaga por el velo que cubre los ojos del mundo… preguntan: ¿Estas enferma? ¿Tienes frío? ¿Eres árabe?

La poesía y amor de él, se ve y escucha por cuantiosos medios.

El consuelo... Al–Jame, Al-Jame, Al-Jame, noche y día.

El rastro de perfume

Autor: 

 ¡Qué no ofrecería mi alma por (volver con las vírgenes) blancas y  risueñas, que al besar la columna y la piedra conmigo jugaban!

 Es el perfume quien te guía, al perderte tras de ellas.

 Nunca se cerró para mí la noche, pues como bajo el brillo de la luna llena me hace marchar su recuerdo

 Viajando junto a sus cabalgaduras, la noche se me hace (clara) como el sol al alba.

 Con amor cortejo una de ellas: ¡una belleza en el género humano sin par!

 (Tanto, que) al descubrir su rostro te muestra la grandeza de un sol naciente que en su brillo no cesa.

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