Poesía

De cómo el rey llevó al médico hasta el lecho de la enferma, para que pudiera ver su estado

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Le dije: «Es preferible disfrazar el secreto del Amigo: escúchalo en el contenido de esta historia. Será mejor que el secreto de los amantes se cuente en el ejemplo de otros».

Dijo: «¡Dilo abierta y llanamente y sin engaño, no me apartes, oh frívolo! Levanta el velo y habla sin ambages, pues no llevo camisa cuando duermo con el Adorado».

Dije: «Si Él se desnudara en tu visión, tú no permanecerías, ni tu seno, ni tu cintura. Pide tu deseo, pero con mesura, una brizna de paja no soporta a la montaña. Si el Sol, que ilumina este mundo, se acercara, todo ardería. No busques alborotos, tumultos y derramamiento de sangre: ¡no digas nada más sobre el Sol de Tabriz! Este misterio no tiene fin: cuenta el principio. Ve, narra la conclusión de esta historia».

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