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En este mundo, donde cada soplo que respiramos nos

trae una nueva tristeza, es mejor no respirar jamás un

instante sin una copa de vino en la mano.

Cuando el soplo de la aurora se haga sentir, levántate y, una y

otra vez, vacía la copa, porque por largo tiempo la aurora respirará

cuando nosotros no respiremos más.

Cadáveres anónimos

Ningún olvido los reúne,

Ningún recuerdo los separa...

Olvidados en la hierba invernal

Sobre la vía pública,

Entre dos largos relatos de bravura

Y sufrimiento.

“¡Yo soy la víctima!”. “¡No, yo soy la única víctima!”. Ellos no replicaron:

“Una víctima no mata a otra.

Y en esta historia hay un asesino

Y una víctima”. Eran niños,...

El narrador explicó así la historia;

y en aquel momento en que empezó su relato

era su hablar como el de un artesano que trabaja con la perla:

En las tierras árabes había un hombre noble,

el mejor de toda la zona, el primero entre todos.

El perfume de la brisa que acompañaba su nombre en el desierto

hacía las arenas árabes mejores que el vino en la mejor copa.

En las artes no tenía igual...

Oí que un rey ordenó ajusticiar a un prisionero. El desamparado, viéndose en ese estado

de desesperación, se puso a descargar injurias e improperios contra el rey, pues se ha

dicho: «Todo aquel que su vida ve perdida, que todo lo que tenga en su corazón, lo diga».

En una situación sin salida y desesperada se blande por la hoja una espada afilada.

Cuando el hombre desespera su lengua se desata

como gato acorralado que al perro ataca...

Hafiz se presenta a sí mismo como compañero y guía, amigo y amante.

Nos invita a compartir su vida, su vino y su corazón, a ver el mundo y a nosotros mismo a través de sus ojos.

Si no lo conociéramos, pensaríamos que nos está cortejando- ¡y probablemente lo está haciendo!

Un dragón salió del desierto. Tu hubieras dicho que un elefante no hubiera podido escapar de él. Su madriguera se encontraba en ese lugar y, por miedo a encontrarse con él, ningún Div hubiera osado pasar por ahí. Él vino y con asombro vio a Rostam, que buscaba la posesión del mundo; dormido delante de él, un caballo. Se preguntó qué podría ser esa aparición, y quién tendría la audacia de descansar en ese lugar ;ya  que ninguna criatura se atrevía a pasar por el camino, ni Div, ni elefante,  ni león lleno de coraje. Y si algún ser vivo venía, no tenía la menor oportunidad de escapar de ese malvado dragón. El dragón se dirigió hacia Rajsh, el brillante, y Rajsh corrió hacia el héroe que iba en búsqueda de la diadema. Golpeó la tierra con sus cascos de acero,  la golpeaba con sus patas y sacudía la cola. Rostam despertó de su sueño y la cabeza del héroe, lleno de prudencia se encolerizó.

Preguntó, " ¿Quién llama a mi puerta?"

Respondí, "Tu humilde servidor".

Preguntó, "¿Qué asunto te trae por aquí?"

Respondí, "Vine a saludarte, oh Señor".

Preguntó, "¿Cuánto más viajarás?"

Respondí, "Hasta que me detengas".

Preguntó, "¿Hasta cuándo hervirás en el fuego?"

Respondí, " Hasta que puro quede".

"Este es mi juramento de amor.

Por amor,...

Atmósfera de extasiadas mezquitas,

las hondas y recónditas voces

de sus embelesados alminares

se hacen trenzas

suaves y apacibles

que se escuchan

en la tierra,

en el éter,

y la mar...

Ve, céfiro, y di a aquella esbelta gacela  que a la montaña y al desierto nos ha guiado.  

¡Larga sea tu vida, vendedor de dulces!  ¿Por qué olvidaste aquel loro golmago?  

¿Debido a tu belleza altiva, oh rosa,  no preguntaste por el ruiseñor enamorado?  

Con humor ufano, a los gnósticos se atrae,  al ave sabia, ni con trampa ni con grano.  

Cuando te sientes a beber con el que amas,  recuerda a los que intentan brindar con él en vano...

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