Ensayos literarios

Sa’dí, el poeta peregrino (Cuarta y última parte); Traducciones del Golestán

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Sa’dí no es filósofo ni místico. Es sólo poeta, un verdadero poeta. Es sobre todo un poeta del humanismo cuyo orgullo es el amor y la moral. No es un Platón como para hablar del mundo imperceptible de lo oculto y hacer del amor y del espíritu esencia tan primordial que no tengan relación alguna con la materia y lo corpóreo. Es un Sócrates que presta atención al hombre y a su destino. El amor por un efebo del bazar, como Sócrates con Alcibíades, no lo considera tampoco un impedimento para buscar el humanismo y la perfección. Al igual que Descartes, se percata de que todo el mundo está satisfecho de su inteligencia, y, como Voltaire, mira con indulgencia los conflictos y las discrepancias y quiere que todos tengan la libertad y el coraje para expresar sin miedo su opinión y su pensamiento. Pese a todo, al igual que Platón, teje para sí un mundo imaginario en el que sacrifica la fealdad y la maldad a los pies del bien y de la belleza, y, a la vez, como Sócrates, profiere osadamente y sin temor todo aquello que considera la verdad y no da pie a que el odio y la inquina del vulgo entre en sus pensamientos. ...

Hafez Shirazí; El intérprete de los secretos

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Cuenta Gertrud Bell una leyenda según la cual el joven Hafez, para conquistar a una muchacha, decidió pasar cuarenta noches en un lugar situado a cuatro millas de Shiraz, llamado Pir-e Sabz, porque allí se aparecía el profeta Jezr y concedía al que hubiera cumplido tal cupo de velas el don de la poesía. Aunque al llegar a la noche treinta y nueve la muchacha se le rindió, él siguió su ritual una vez más hasta que, en efecto, Jezr puso en sus manos la copa que contenía el agua de la inmortalidad. Será leyenda la leyenda, pero que Hafez pudiera posponer por un día el amor a la poesía es algo que se detecta en sus poemas, los cuales, en general de amor, son en primer lugar una creación literaria de gran magnitud. Comparables a los hermosos alicatados de las mezquitas iraníes, los versos de Hafez están tan llenos de destellos y de movimiento que nos atrapan; ...

“La Labrada Puerta del Paraíso” APROXIMAXION AL ANDALUZ

Los musulmanes de los siglos VII- IX aplicaron el nombre de Al Andaluz a todas las tierras que habían formado parte del reino visigodo: “La Península Ibérica, la Septimania Francesa y las Islas Baleares”. En sentido estricto, Al Andaluz comprenderá la parte de aquellos territorios administrados por el Islam. Conforme avanzaban los cristianos su extensión se iba reduciendo considerablemente y a partir de siglo XIII designó exclusivamente al reino de Granada. La resistencia prolongada granadina contra las incursiones castellano aragonesas dieron lugar a que el nombre Al Andaluz se halla fijado en esa región en particular. El eminente filólogo español Joaquín  Vallvé nos dice en su trabajo “La división territorial de la España musulmana” que la expresión árabe “yazîrat al Andaluz” (Isla de Andaluz) es una traducción pura y simple de Isla del Atlántico o Atlántida. Los textos musulmanes que dan las primeras noticias de la Isla Al Andaluz y del Mar Al Andaluz se clarifican extraordinariamente si sustituimos dichas expresiones por Isla de los Atlantes o Atlántida y por Mar Atlántico. Lo mismo podemos decir del tema de Hércules y ...

Renacimiento Persa: “Ferdowsî y la Épica”

Abul Qasim Mansur Ibn Hasan Al Ferdowsî (940- 1020) nació en las cercanías de Tûs- hoy la Sagrada Mashhad y se ganaba la vida mediante la venta que le propiciaban sus tierras. Fue contemporáneo de la dinastía turca de los Ghaznevidas que mantuvo el poder aproximadamente de 962- 1040. Durante ese reinado se adoptó el zabanê farsî (idioma persa) como lengua administrativa y se da a aparecer como heredera de los Samaníes, opuestos a los turcos qarakhanidas del Asia Central. El cenit de su poderío se dio con el caprichoso Shâh (sultán, rey) Mahmud Al Ghaznaví. Ferdowsî luego de trabajar por más de 30 o 35 años en la composición del “Shâh Nâmeh” se dirigió a la corte del Shâh Mahmud con la confianza de que poseía una gran riqueza y reputación para interactuar entre los diversos poetas que retenía el monarca.

Ibn ‘Arabî; La imaginación, el Mundo Imaginal y su escatología (segunda parte)

Es donde se corporizan los arquetipos y se pneumatizan los cuerpos. Y una de las vías psíquicas por las que nos llegan a la consciencia son los sueños arquetípicos (sueños verídicos en el islam). Las revelaciones religiosas, las inspiraciones artísticas, los raptos visionarios y éxtasis místicos tienen lugar ahí, en el Mundo Imaginal, en el Imaginario Colectivo Matricial. Ahora bien, y esto es muy importante comprenderlo, este Mundo Imaginal,

Sa’dí, el poeta peregrino (Tercera Parte); El estilo de La rosaleda

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    Llegamos a la parte de la elocutio  , al estilo que escogió Sa'dí para redactar el Golestán . Si bien nuestro poeta siguió a sus antecesores en cuanto a temática, al redactar una obra cuentística moralizante, fue totalmente original al crear un estilo novedoso en el que la prosa rimada preciosista y la didáctica se mezclan en una perfecta simbiosis en la que es difícil discriminar cuál de estas dos dimensiones destaca sobre la otra. El estilo de la parte en prosa de esta obra se ha clasificado como macama. Pese a ello, no se puede decir que Sa’dí haya seguido a los autores de este género, cultivado también en la literatura árabe, de donde procede, pues ha sabido combinar una prosa rimada en extremo preciosista con un léxico sencillo que pueda ser comprendido por las gentes a quienes la obra iba dirigida: el vulgo, lo que ya de por sí la excluye de la macama. 

Sa’dí, el poeta peregrino (Segunda Parte); Temática del Golestán

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Estos bellos versos de La rosaleda están escritos con letras doradas sobre un tapiz, junto a su traducción al inglés, en uno de los salones de la sede neoyorquina de las Naciones Unidas. Es la temática de esta obra de índole sapiencial, tal como el mismo autor nos deja bien claro tanto en su introducción como en las últimas líneas de su libro. No es ni mucho menos Sa'dí el iniciador de este tipo de literatura en Persia, siendo el Golestán la continuación de obras anteriores escritas tanto en el Irán islámico como en el preíslámico. En este último caso, la más representativa y conocida es el Yávidán-e-Jerad («La sabiduría eterna»), escrita quizás en el siglo vi, así titulada porque los consejos que da el autor pretenden serde carácter eterno y sin fecha de caducidad, pues son aplicables a cualquier época y circunstancia, mientras los humanos sean como son: humanos. Esto mismo se podría afirmar del Golestán, de cuyos consejos y recomendaciones, ...

Claros del bosque (primera parte)

El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar; desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se la obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar. Es la lección inmediata de los claros del bosque: no hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada de ellos. Nada determinado, prefigurado, consabido. Y la analogía del claro con el templo puede desviar la atención. Un templo, mas hecho por sí mismo, por «Él», por «Ella» o por «Ello», aunque el hombre con su labor y con su simple paso lo haya ido abriendo o ensanchando. La humana acción no cuenta, y cuando cuenta da entonces algo de plaza, no de templo. Un centro en toda su plenitud, por esto mismo, porque el humano esfuerzo queda borrado, tal como desde siempre se ha pretendido que suceda en el templo edificado por los hombres a su divinidad, que parezca hecho por ella misma, y las imágenes de los dioses y seres sobrehumanos que sean la impronta de esos seres, en los elementos que se conjugan, que juegan según ese ser divino. ...

"Hâfez y el Logos Poético"

Pitágoras de Samos daba a la palabra (o' logos) la capacidad de evidenciar tres niveles que hacen manifiesto el supra verbo del Universo. Estas tres dimensiones: expresividad, ocultamiento y signo se condensan en la unidad poética integrada a un sistema filosófico cuyo denominador es el relativismo y su categoría central, el Kairós (lo oportuno). Según los pitagóricos el logos poético será una llave para la búsqueda de la intuición primordial en un cosmos total de coexistencias. Tal pesquisa será el impulso para el desarrollo de la literatura persa en los campos que lindan entre la poesía y filosofía.

La poesía de la Persia islámica clásica tiene en Shamsed– din  Mohamed (1320– 1390?), conocido como Hâfez, a uno de sus líricos de mayor fruto en la cultura de esa nación. Se nos ofrecen múltiples criterios sobre él, ya sea como un poeta de sensualismo anacreóntico, con una frecuencia derivable entre lo licencioso y lo heterodoxo, como un disciplinado sufí (al igual que otros poetas: ...

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