Ensayos literarios

Carta didáctica sobre interpretación poética. (Ensayo epistolar literario)

El modernismo buscaba nuevas formas poéticas más claras y menos complicadas que los sonetos se escribían en español  y fue una respuesta contra la corriente literaria clasicista. Por esta razón sus versos son  muy claros conservando una rima y  pero con un trasfondo espiritual. Ellos bebieron mucho de la tradición oriental, tanto en la poesía como en la narración oral y escrita. Martí y Darío eran grandes admiradores de la poesía persa, ellos leyeron en su momento a Saadi, Hafez, Ferdusi y Rumi. En el verso tan célebre que llaman popularmente ¨La princesa está triste¨ de Darío hay ecos de marcada  influencia en la tradición poética oriental. Los dos amaban la mística y las sutilezas de Irán, China y Japón, al igual que tiempo después lo hiciera el poeta iraní  S. Sehperi. 

Elementos iraníes en el Calila e Dimna Castellano

La literatura de ficción surgirá en castellano a mediados del siglo XIII con unas obras cuyos modelos remontan a la literatura oriental. Dos son las colecciones que llegan a la Península a través del mundo árabe, aunque sus orígenes sean mucho más lejanos: el Calila e Dínina y el Sendebar. A partir de fuentes latinas, se traducirá en fechas todavía sin precisar otro libro de procedencia hindú, el Barlaam e Josafat, que guarda, pese a su barniz cristiano, claras conexiones con los dos anteriores. Esto permite inicialmente afirmar que España es el país occidental en el que primero se conocen estas colecciones de cuentos orientales, de tan amplia repercusión posterior. Ello es posible gracias a las peculiares circunstancias históricas de la Península, al contacto entre musulmanes, cristianos y judíos, que confluyen en un gran movimiento traductor, que se inicia en el siglo XII y, alcanza su máxima expanción .

La amada nocturna de San Juan de la Cruz se pudo haber llamado Laylà (primera parte )

Sigamos sus huellas por los desiertos ardientes de la Arabia del siglo VII. La antigua historia beduina describe cómo Laylà y Qays, los «Romeo y Julieta» de la literatura islámica, se aman desde su tierna infancia. Una versión de la leyenda dice que los padres de la niña impiden los amores porque Qays celebraba a su enamorada en indiscretos versos febriles.

El tema de trasfondo islámico en el Quijote: cautivo cristiano y exiliado morisco (II)

Cervantes no disimulará demasiado que su historia de cautiverio parte de leyendas argelinas, conocidas por él y que al mismo tiempo se desarrollaba en la Península a través de leyendas medievales francesas e italianas (carolingias y de Cruzadas, Leandra, Hª del Emperador Carlo Magno, Los doze pares de Francia, etc), adaptadas éstas a su vez de antiguos cuentos arábigos, estudiadas todas ellas en la insuperable y prestigiosa obra de Francisco Márquez Villanueva.

La Alhambra en Haikus

Místicas, ambas, dialógicas, de unión con Dios; que participan del encuentro y la comunión de la criatura con la realidad divina, y en las que nunca se esfuman o disuelven las categorías personales (esposo-esposa; amado-amada, amigo-hermano, padre-hijo) en la inmensidad de un Todo o de un Absoluto Impersonal o Transpersonal. Y en contraste con esas dos tradiciones místicas, tan similares, tan cercanas y entreveradas en nuestra tradición religiosa y literaria (como lo atestiguan los estudios e investigaciones de Asín Palacios, Massignon, Ritter, Luce López-Baralt o Henri Corbin) [2], la presencia -incoada no ya en el entorno referido, sino en el espíritu de la forma poética empleada- de la Mística budista-zen, una mística monista, impersonal -en la que la relación Yo-Tú es inexistente-. Una mística, pues, no del encuentro amoroso, como la cristiana-islámica, sino de la disolución del yo o del ego, y del vacío transpersonal. Una mística, en fin, anonadante y de la cesación de todo, característica del Oriente.

Introducción al pensamiento de Mulla Sadra (Segunda Parte)

Se pueden resumir, si ello ilustra su “método” de reflexión y observación sobra el devenir, sus viajes -ya que esta es la denominación que él mismo atribuyó al itinerario metodológico de su obra capital- en cuatro planos o fases, itinerantes del alma buscadora hacia la Verdad esencial:

  1. Safar mina Âl-Halaqah ilal Haq -viaje desde la Creación hacia la Verdad-en el cual se abordan las bases físicas o naturales de la Existencia, en tanto en cuanto soporte primario para ésta; a fin de hacer posible la diferenciación entre soporte y esencia, de forma que, diferenciándolos, el primero no sea obstáculo para la comprensión de la segunda.
  2. Safar bil Haq ilal haq -viaje por la Verdad hacia Sí misma, en el cual se aborda el conocimiento de la propia Esencia, de sus atributos y las concomitancias de los conceptos elaborados en torno de ella y sus peculiaridades...

El logos oscuro en María Zambrano

Tres  aspectos  esenciales  desde  los  que  contemplar  el  pensamiento  de  Zambrano, siete  citas,  un  lema,  nueve  filósofos,  y  un  mito,  nos  servirán  de  hilo  conductor  para  adentrarnos en las coordenadas místicas, trágicas y filosóficas del que he denominado  como  logos oscuro  de esta pensadora –en obvia primera contraposición  al logos de la clarté cartesiano- en mi libro de ese título:...

Introducción al pensamiento de Mulla Sadra (Primera Parte)

Sin duda alguna la figura del Mulla Sadra forma parte de una selecta reunión de personalidades que han llegado a ser indiscutible patrimonio para la Humanidad toda. Decía el profesor Corbin de él y su pensamiento que eran ‘rotundamente una cima de la Filosofía’.

Mulla Sadra Ad-Din As-Shirazi, nacido en Shirâz en el año 979 H.q./1571-2 y muerto en Basra durante el retorno de su peregrinación a La Meca en el 1050 H.q./1640-1641, fue casi coetáneo de Francisco Suárez [Granada 1548-Lisboa 1617], y como éste ya en su tiempo fue reconocido como cumbre de la Teología escolástica y de la Filosofía de la Fe. Sadra, como de alguna manera hiciera en el campo cristiano Suárez, constituyó un cuerpo doctrinal independiente ya que, ambos superaron los libros metafísicos aristotelianos, y ambos se abrieron a un rico y personal proceso vital más allá del pensamiento, superando intelectualmente los parámetros dogmáticos escolásticos de sus respectivas academias. Nuestro filósofo conformó un sistema de pensamiento irrepetible, a la vez fiel a su tradición e innovador ante los estímulos que hasta su momento la gran Filosofía había puesto sobre el tapete de los debates metafísicos.

El héroe en el Shah Nameh; La ética del héroe (Segunda parte)

Estos valores del héroe en el Shah Nameh son visibles en los canones de caballería oriental que se reflejaron en la caballería medieval en Occidente. Estos canones éticos tuvieron su base en el shiismo iranio, convergencia de la ética mazdea con la islámica. Al respecto dice Henry Corbin:

“Esta palabra (fotowwat, javânmardî) implica a la vez las ideas de juvenilitas y caballería. La palabra persa javânmardî y su equivalente árabe fotowwat designan una forma de vida que se ha manifestada en vastas regiones de la civilización islámica, pero que, en cualquier lugar que se la encuentre, lleva siempre de forma clara la impronta shiíta irania. La fotowwat, de la que puede afirmarse que es la categoría ética por excelencia, otorga un sentido espiritual a toda asociación humana, al hecho mismo del compagnonnage; fue la idea de fotowwat la que inspiró la organización de las corporaciones de oficios u otras análogas que se multiplicaron en el mundo islámico”.

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