Poesía

La historia de Adán, la paz sea con él, y de cómo el destino divino selló su vista para que no observara el sentido claro de la prohibición y no se contuviera interpretándola

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 La historia de Adán, la paz sea con él, y de cómo el destino divino selló su vista para que no observara el sentido claro de la prohibición y no se contuviera interpretándola

 

            El padre de la humanidad, que es el señor de Él le enseñó los nombres tenía cientos de miles de ciencias en cada vena. En su alma se acumulaban los nombres de cada cosa que existe, en su naturaleza real, hasta el fin del mundo. No se cambiaba ningún título que otorgara; si llamaba a algo «enérgico» no se convertía en «perezoso». Veía desde el principio a quien iba a ser un creyente hasta el final; quien acabaría siendo un infiel resultaba manifiesto para él. Escucha el nombre de cada cosa del conocedor; atiende al sentido más profundo del misterio de Él le enseñó los nombres.

            Para nosotros el nombre de cada cosa es su realidad externa, pero para el Creador es la interna. A los ojos del Moisés, el nombre de su vara era «cayado», pero para el Creador era «dragón». Aquí el nombre de Omar era «idólatra», pero en el mundo preexistente (Alast) era «creyente». Lo que para nosotros era «semilla», a los ojos de Dios eras tú que estás ahora sentado junto a mí. Esta «semilla» era una forma en la no-existencia que existía con Dios, ni más ni menos. Resumiendo, lo que es nuestro fin es, realmente, nuestro nombre con Dios. Le concede a la persona un nombre de acuerdo con su estado final, no según el estado que Él denomina «préstamo».

 

 

                                      

 

De cómo los reyes sientan frente a ellos a los sufíes que conocen a Dios, para que sus ojos puedan iluminarse al verlos

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Tal es la costumbre de los reyes, lo habrás oído, si recuerdas. Los paladines están a su izquierda porque el corazón (la sede del valor) está a la izquierda (del cuerpo). A la derecha están el canciller y los secretarios, porque la ciencia de la escritura y la contabilidad pertenece a la mano diestra. Colocan a los sufíes frente a ellos porque son un espejo para el alma

Sombría será la noche...

Sombría será la noche... escasas las rosas.

El camino se dividirá más de lo que hemos visto, una llanura se partirá,

una pendiente se derrumbará sobre nosotros, una herida nos caerá encima, nuestra gente nos abandonará,

el muerto matará en nosotros al muerto para olvidar los ojos del muerto... y consolarse.

Sabremos más de lo que hemos sabido. Iremos de abismo en abismo, impulsados...

Como tú sabes

El alba de la bienaventuranza sopla hacia donde tú sabes.

Por el reino de quien sabes, pasa cuando tú sabes.

Del secreto retiro eres heraldo, y te esperan.

Acude no por mandato, sino tal como tú sabes.

Di que me huye de la mano el alma amada.

Insufla en ella, con tu boca granate, lo que tú sabes.

Dos palabras he escrito de un modo que nadie entiende.

Por tu majestad y grandeza, léelas como tú sabes...

Sobre las mariposas

Una noche, se reunieron las mariposas atormentadas por el deseo de unirse a la vela. Dijeron todas: "Tenemos que encontrar a alguien que pueda darnos noticias de nuestra amorosa búsqueda". Una mariposa fue hasta un lejano castillo y percibió en su interior la luz de una vela. Volvió y contó lo que había visto; se puso a hacer la descripción de la vela según la medida de su inteligencia. Pero la sabia mariposa que presidía la reunión expresó la opinión de que la mariposa exploradora no sabía nada de la vela. Otra mariposa pasó cerca de la vela y se aproximó. Tocó con sus alas la llama, la vela fue victoriosa y ella fue vencida. También volvió y reveló algo del misterio de la cuestión. Explicó un poco en qué consistía la unión con la vela; pero la mariposa sabia le dijo: "Tu explicación no es más exacta que la que ha dado tu compañera".

Quiero más vida

Quiero más vida para encontrarte, más exilio.

Si mi corazón fuera ligero, lo lanzaría sobre cada abeja.

Quiero más corazón para poder llegar al tronco de una palmera,

y si mi vida me perteneciera, te esperaría detrás del cristal de la ausencia.

Quiero más canciones para llevar un millón y una puertas,

levantarlas cual jaima en dirección al país y vivir en una frase...

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