Claros del bosque (primera parte)

El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar; desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se la obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar. Es la lección inmediata de los claros del bosque: no hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada de ellos. Nada determinado, prefigurado, consabido. Y la analogía del claro con el templo puede desviar la atención. Un templo, mas hecho por sí mismo, por «Él», por «Ella» o por «Ello», aunque el hombre con su labor y con su simple paso lo haya ido abriendo o ensanchando. La humana acción no cuenta, y cuando cuenta da entonces algo de plaza, no de templo. Un centro en toda su plenitud, por esto mismo, porque el humano esfuerzo queda borrado, tal como desde siempre se ha pretendido que suceda en el templo edificado por los hombres a su divinidad, que parezca hecho por ella misma, y las imágenes de los dioses y seres sobrehumanos que sean la impronta de esos seres, en los elementos que se conjugan, que juegan según ese ser divino. ...

El árabe en Persia

Un árabe fue a Persia y se admiró de las costumbres que encontró allí. Este ignorante, cuando visitaba el país, pasó por azar delante de una casa de caridad. Había allí un puñado de gentes desordenadas que se habían jugado los dos mundos y que no decían palabra. Todos sin mujer, sin óbolo, pero con el corazón puro; todos exentos de mancha, a cual más. Cada uno de ellos tenía en la mano una botella de vino turbio que había tenido el cuidado de llenar antes de sentarse. En cuanto el árabe vio a estas gentes, sintió inclinación hacia ellos y su espíritu y su corazón cayeron en el gran camino de su carrera. Cuando los pensionistas lo vieron así perdido de honor, de razón y de espíritu, le dijeron todos: " ¡Entra, oh hombre de nada!" Entró pues de grado o de fuerza. Esto fue así y esto es todo. Se volvió libertino como ellos. Habiéndose embriagado por el efecto de una sola copa de vino, se quedó como borracho y su masculino vigor se vio aniquilado. Tenía muchos objetos de valor, mucho oro y plata que uno de estos pensionistas le cogió al instante.  ...

La Simbología del Grial

Este texto solo pretende dar unos apuntes sobre el tema del Grâal o Grial y la Gnosis que tantos ríos de tinta ha hecho correr a lo largo de los siglos. A parte de las aventuras del infatigable y siempre vapuleado arqueólogo Indiana Jones con su padre, el todavía nada despreciable Sean Connery en la película .La última cruzada., el Grial o Grâal ha suscitado todo tipo de leyendas y corrientes, algunas (las menos) serias y con una base de conocimiento y otras (la mayoría) contando alucinantes relatos y explicaciones de una pseudo-tradicion a la búsqueda sólo de un dinero fácil representado en Best Sellers y parecidos. Me he permitido incluir en este texto citas de personajes de la relevancia de Massignon, Corbin o Guénon (este último tan penosamente reivindicado por ciertos grupos de Esoterismo de salón) a quienes les unía ese mismo hilo conductor que es la auténtica Tradición. Hierognosis, literalmente en griego, conocimiento de lo sagrado, aunque suele significar concretamente gnosis o conocimiento de las jerarquías del Universo. En la obra de Louis Massignon parece referirse al conocimiento de los lugares y objetos sagrados. Los símbolos universales son primordiales para la humanidad y por ello son transculturales. Algunos pueden diferir dependiendo de la interpretación adoptada por una cultura en concreto, sin embargo su carácter teofánico les da una dimensión de trascendencia que une todas las auténticas tradiciones bajo un mismo hilo conductor hacia la Verdad absoluta, aunque solo sean sombras de la misma. ...

El poema "Mantiq Al Tayr" de Attar en Borges

Las  aves  en  la  narrativa  borgeana  vienen  asociados,  generalmente, con su cosmovisión panteísta  resumida en las palabras de Plotino: ―Todo,en  el  cielo  inteligible,  está  en  todas  partes. Cualquier cosa es todas las cosas. El sol es todas las estrellas y cada estrella es todas las estrellas y el sol‖ (O. C. I, p. 418). ―El Simurg es uno de los símbolos del universo, y acaso de Dios, que puede manifestarse en una sola de sus formas posibles , así piensa Jaime Alazraki. Juan Arana plantea el asunto desde otro punto de vista:
El  panteísmo  es  la  doctrina  que  declara  que  Dios  es  inmanente  y  en definitiva idéntico al mundo. En el mundo lo vivimos los hombres y de él formamos parte, de manera que el panteísmo afirma que somos en último término parte de Dios, si no Dios mismo (Arana, 1998: 173).
La  primera  idea  sugerida  por  la  palabra  ―aves es  el  vuelo.  Su capacidad de ascender y  de descender  continuamente  hace referencia a la relación  que  existe  entre  el  cielo  y  la  tierra;  el  mundo  de  arriba  y  el  de abajo,  lo  divino  y  lo  humano.  En la fe cristiana, el Águila prefigura la naturaleza divina y es símbolo de lo teológico.  En la misma línea, Borges sigue  la  tradición  mediante  la  versión  teosófica  del  Simurg  en  el  poema Mantiq Al-Tayr de Farid Al Din Attar. En la lengua persa la palabra Simurg proviene de ―si que quiere decir treinta y ―murg, pájaros.El nombre significa literalmente: treinta pájaros, ...

Hafez Shirazí; El intérprete de los secretos

Autor: 

Cuenta Gertrud Bell una leyenda según la cual el joven Hafez, para conquistar a una muchacha, decidió pasar cuarenta noches en un lugar situado a cuatro millas de Shiraz, llamado Pir-e Sabz, porque allí se aparecía el profeta Jezr y concedía al que hubiera cumplido tal cupo de velas el don de la poesía. Aunque al llegar a la noche treinta y nueve la muchacha se le rindió, él siguió su ritual una vez más hasta que, en efecto, Jezr puso en sus manos la copa que contenía el agua de la inmortalidad. Será leyenda la leyenda, pero que Hafez pudiera posponer por un día el amor a la poesía es algo que se detecta en sus poemas, los cuales, en general de amor, son en primer lugar una creación literaria de gran magnitud. Comparables a los hermosos alicatados de las mezquitas iraníes, los versos de Hafez están tan llenos de destellos y de movimiento que nos atrapan; ...

La copa de cristal

Florece la rosa, y el ruiseñor se embriaga.

Acudid, sufíes que adoráis el vino.

La base del arrepentimiento como piedra es firme.

Asombraos: la copa de cristal la ha destruido.

En la corte de la opulencia, lo mismo sea el rey,

que el alguacil, que el ebrio... ¡Trae vino!

De este caravasar con dos puertas hay que partir:

techo y tejado de la vida, alto o bajo es lo mismo.

Morada y rapto de gozo sin sufrir no se alcanzan,

si el primer día el sufriente estrecha vínculos. ...

"Hâfez y el Logos Poético"

Pitágoras de Samos daba a la palabra (o' logos) la capacidad de evidenciar tres niveles que hacen manifiesto el supra verbo del Universo. Estas tres dimensiones: expresividad, ocultamiento y signo se condensan en la unidad poética integrada a un sistema filosófico cuyo denominador es el relativismo y su categoría central, el Kairós (lo oportuno). Según los pitagóricos el logos poético será una llave para la búsqueda de la intuición primordial en un cosmos total de coexistencias. Tal pesquisa será el impulso para el desarrollo de la literatura persa en los campos que lindan entre la poesía y filosofía.

La poesía de la Persia islámica clásica tiene en Shamsed– din  Mohamed (1320– 1390?), conocido como Hâfez, a uno de sus líricos de mayor fruto en la cultura de esa nación. Se nos ofrecen múltiples criterios sobre él, ya sea como un poeta de sensualismo anacreóntico, con una frecuencia derivable entre lo licencioso y lo heterodoxo, como un disciplinado sufí (al igual que otros poetas: ...

Sa’dí, el poeta peregrino (Cuarta y última parte); Traducciones del Golestán

Autor: 

Sa’dí no es filósofo ni místico. Es sólo poeta, un verdadero poeta. Es sobre todo un poeta del humanismo cuyo orgullo es el amor y la moral. No es un Platón como para hablar del mundo imperceptible de lo oculto y hacer del amor y del espíritu esencia tan primordial que no tengan relación alguna con la materia y lo corpóreo. Es un Sócrates que presta atención al hombre y a su destino. El amor por un efebo del bazar, como Sócrates con Alcibíades, no lo considera tampoco un impedimento para buscar el humanismo y la perfección. Al igual que Descartes, se percata de que todo el mundo está satisfecho de su inteligencia, y, como Voltaire, mira con indulgencia los conflictos y las discrepancias y quiere que todos tengan la libertad y el coraje para expresar sin miedo su opinión y su pensamiento. Pese a todo, al igual que Platón, teje para sí un mundo imaginario en el que sacrifica la fealdad y la maldad a los pies del bien y de la belleza, y, a la vez, como Sócrates, profiere osadamente y sin temor todo aquello que considera la verdad y no da pie a que el odio y la inquina del vulgo entre en sus pensamientos. ...

“La Labrada Puerta del Paraíso” APROXIMAXION AL ANDALUZ

Los musulmanes de los siglos VII- IX aplicaron el nombre de Al Andaluz a todas las tierras que habían formado parte del reino visigodo: “La Península Ibérica, la Septimania Francesa y las Islas Baleares”. En sentido estricto, Al Andaluz comprenderá la parte de aquellos territorios administrados por el Islam. Conforme avanzaban los cristianos su extensión se iba reduciendo considerablemente y a partir de siglo XIII designó exclusivamente al reino de Granada. La resistencia prolongada granadina contra las incursiones castellano aragonesas dieron lugar a que el nombre Al Andaluz se halla fijado en esa región en particular. El eminente filólogo español Joaquín  Vallvé nos dice en su trabajo “La división territorial de la España musulmana” que la expresión árabe “yazîrat al Andaluz” (Isla de Andaluz) es una traducción pura y simple de Isla del Atlántico o Atlántida. Los textos musulmanes que dan las primeras noticias de la Isla Al Andaluz y del Mar Al Andaluz se clarifican extraordinariamente si sustituimos dichas expresiones por Isla de los Atlantes o Atlántida y por Mar Atlántico. Lo mismo podemos decir del tema de Hércules y ...

Renacimiento Persa: “Ferdowsî y la Épica”

Abul Qasim Mansur Ibn Hasan Al Ferdowsî (940- 1020) nació en las cercanías de Tûs- hoy la Sagrada Mashhad y se ganaba la vida mediante la venta que le propiciaban sus tierras. Fue contemporáneo de la dinastía turca de los Ghaznevidas que mantuvo el poder aproximadamente de 962- 1040. Durante ese reinado se adoptó el zabanê farsî (idioma persa) como lengua administrativa y se da a aparecer como heredera de los Samaníes, opuestos a los turcos qarakhanidas del Asia Central. El cenit de su poderío se dio con el caprichoso Shâh (sultán, rey) Mahmud Al Ghaznaví. Ferdowsî luego de trabajar por más de 30 o 35 años en la composición del “Shâh Nâmeh” se dirigió a la corte del Shâh Mahmud con la confianza de que poseía una gran riqueza y reputación para interactuar entre los diversos poetas que retenía el monarca.

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