Poesía Libre

El lomo del león

Autor: 

Una persona encuentra a un profeta

Y de algún modo no dice:

“Señor, ayúdeme a ser”.

¿Cómo es que pides bienestar físico,

Y no una existencia verdadera?

¿Eres como un perro que amas tanto los huesos?

¿Eres como una sanguijuela que desea sólo sangre?

¿Por qué estás tan ciego a lo que el alma necesita?

Llora por ti como cuando llora una nube,

Y entonces las ramas refrescan.

El joyero

Si un hombre ingenuo y desesperado

Trajese al único joyero del pueblo,

Una piedra preciosa

Deseando venderla,

Los ojos del joyero

Comenzarían a juguetear,

Como lo hace la mayoría de los ojos en el mundo cuando te miran.

El rostro del joyero se mostraría sereno.

Él no querrá revelar el verdadero valor de la joya,

Sino que intentará mantener al hombre cautivo en su miedo y avaricia

Mientras calcula

El precio de la operación.

Pero un solo momento conmigo, querido mío,

Te mostrará

Que no existe nada,

Nada

Que Hafiz quiera de ti.

Cuando estás sentado frente a un maestro como yo,

Incluso si eres un desastre,

Mis ojos cantan con Emoción

Ellos pueden ver tu Valor Divino.

Es de noche

Una noche de densa oscuridad.

Sobre una rama de una vieja higuera una rana croa sin cesar, anunciando una tormenta, un diluvio, y yo estoy sumergido en el miedo.

Es de noche, y con la noche el mundo se a semeja a un cadáver en la tumba, y en el miedo me digo a mí mismo: ¿Qué pasaría si la lluvia torrencial cayera en todas partes?

¿Qué pasaría si la lluvia no parara hasta que la tierra se hundiera dentro del agua como un pequeño bote?

En esta noche de oscuridad terrible, ¿quién puede decir en qué estado estaremos cuando rompa el amanecer?

¿La luz de la mañana hará desaparecer el rostro aterrador de la tormenta?

Introducción al Golestán

Alabado sea Dios, su gloria y su majestad, que

si le obedecemos, a él nos acercamos, y si

le mostramos gratitud vemos acrecentadas

nuestras bendiciones. Cada inspiración

prolonga la vida, cada espiración alegra el ánimo; así pues, en cada respiración hay dos

bendiciones, y por cada una de ellas hay que mostrar gratitud.

¿La lengua y la mano serán suficientes

para mostrarle la gratitud que merece?

¡Familia de David! ¡Dad gracias! ¡P

ocos de mis siervos son agradecidos!

Es mejor, si uno transgrede,

al Señor pida perdón.

Que nadie comportarse puede

según lo merece Dios.

La lluvia de su ilimitada gracia ha llegado

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