Alhambra

Grata la voz del agua

a quien abrumaron negras arenas,

grato a la mano cóncava

el mármol circular de la columna,

gratos los finos laberintos del agua

entre los limoneros,

grata la música del zéjel,

grato el amor y grata la plegaria

dirigida a un Dios que está solo,

grato el jazmín.

Rubaiyat

Autor: 

Oh tú, la que en todo el universo escogí como objeto

predilecto de mi corazón; tú, más querida que el alma que me

anima y que los ojos que me dan la luz: nada existe más

precioso que la vida, y tú me pareces cien veces más preciosa, que

ella.

Sólo tristeza y desdicha nos ha producido este mundo, que

por un instante nos sirve de asilo.

Ningún problema de la creación nos ha sido explicado, y nos

iremos con el corazón lleno de disgusto por nuestra ignorancia.

Canto de Omar Khayyam (5)

Autor: 

El alba vuelca sus rosas en la copa del cielo... En el aire de cristal se desgrana el canto del último ruiseñor... El aroma del vino es más suave... ¡Y pensar que hay insensatos que en esta misma hora sueñan con riquezas y distinciones! ¡Qué sedosa es tu cabellera, amada mía!

Brisas de primavera acarician los pétalos de las rosas. En la sombra azul del jardín, besan también el rostro de mi amada. A pesar de la felicidad que tuvimos, no añoro el pasado. ¡Es tan honda la dulzura del presente!

Sobre la conducta en sociedad (frases de Saadí) - 3

No confíes todos tus secretos a un amigo, pues no sabes si se convertirá un día en tu

enemigo, y no hagas todo el mal que puedas a tu enemigo, ya que puede que alguna vez

se convierta en tu amigo.

 

Aunque sea muy amigo

no le cuentes tus intimidades,

que el amigo también

se las cuenta a sus amistades.

 

No compartas tus secretos con nadie, aunque sea un amigo íntimo, pues también tu amigo

tiene a su vez amigos íntimos a quienes se lo comentará, y así indefinidamente...

Fantasma

Autor: 

Un hombre encorvado en un rincón del vagón

Se sumergió en sí mismo y se puso pensativo

Una sombra espantosa

abrió la puerta y entró

El tren siempre iba y dejaba al hombre atrás

Esta vez, él se fue y dejó atrás el tren

La noche tocó los objetos

La lámpara se consumió

hasta que se disolvió en la noche.

Un vagón roto, sin ruedas,

ha caído al lado de una estación

Una fantasma, lleva una linterna sobre la cabeza

poniendo una capa negra sobre sus hombros,

viene y la noche,

cada noche que la nube está sobre la luna

él es la gran tormenta de la estación

Cuerpo espiritual y Tierra celeste (Prólogo segunda parte)

Autor: 

Y si es esto, entre otras cosas, lo que motiva el uso del término "esoterismo", es porque las polémicas que enfrentaron en Occidente a creyentes y no creyentes tuvieron lugar en un nivel de conocimiento que ni los unos ni los otros lograron abandonar. Se enfrentaron, por ejemplo, por los milagros narrados en el Nuevo Testamento, unos por admitirlos, los otros por rechazar la posibilidad de una "ruptura de las leyes naturales". El dilema estribaba en fe y falta de fe: historia o mito. Hubiera sido necesario admitir que el primer y supremo milagro es la irrupción de otro mundo en nuestro conocimiento, irrupción que desgarra el entramado de nuestras categorías y de sus necesidades, de nuestras evidencias y de sus normas. Pero debe quedar claro que al referirnos a ese otro mundo aludimos a un mundo que no puede percibirse a través del órgano de conocimiento común, ni puede demostrarse o rechazarse a través de la argumentación común: un mundo tan distinto que no puede verlo ni percibirlo más que el órgano de una percepción "hūrqalyāna"...

Pasó una estrella

El día del desgarro, la noche de la separación concluyó.

Busqué un augurio, pasó una estrella, y la labor concluyó.

La agitación aquella de largas noches y el dolor del corazón,

todo ello, a la sombra del bucle del amado, concluyó.

Al alba de la esperanza, que el velo oculto aislaba,

dile: sal, la tarea de la noche oscura concluyó.

Tanta gracia y tanto gozo que el otoño repartía, ...

Rimbaud, oriental y sufí

Autor: 

Conocí  la  poesía  de  Rimbaud  mientras  me  encontraba fascinado con la experiencia sufí, sobre todo con lo que en ella tiene que ver con la expresión lingüística.  Conforme profundizaba leyéndolo, me  decía a mí mismo: es como si Rimbaud, el Rimbaud de Una temporada en el infierno y el de Iluminaciones,fuese de la misma estirpe que la locura sufí. Se me ocurrió entonces traducir su poesía al árabe, si bien la dificultad a la que me enfrenté para traducirla me obligó a postergar el trabajo, aunque me brindó, eso sí, la oportunidad de comprender mucho mejor su experiencia.Lo primero que tuve claro es que en la poesía de Rimbaud no se halla el influjo de la misma cultura de la que se influenciaron los escritores y poetas occidentales de entonces, me refiero a la cultura griega, de un lado, y a la cultura judeo-cristiana, de otro, lo que quiere decir que su experiencia es única dentro de la propia cultura francesa e insólita en la poesía de su país...

La luz de la luna

Debajo del claroscuro de la luna pálida, en un rayo como el

humo, triste y atractiva,

había caído, y su cabello, negro, ondulado y encantador por la

lección de viento,

diseñaba la oscuridad en la luz de la noche.

Corría el arroyo y la voz triste del agua,

era como si poseyera la narración de la tristeza de los

compañeros muertos,

y tenía un sufrimiento oculto,

aquél de los amores dormidos y de la profunda pena de los

muertos...

Los tres vástagos

Autor: 

Allah había otorgado tres vástagos a un sultán, dotado cada uno de corazón y ojos alerta y que competían en hermosura, valor y generosidad.   Un día los tres hijos se presentaron ante su padre para pedirle permiso a fin de partir al descubrimiento del reino. Porque, para gobernar mejor el país, dijeron, conviene conocer cada una de sus ciudades y cada uno de sus fortificaciones . ...

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