El rey Keikavus y la guerra contra Mazandarán

Cuando un árbol frutal crece y le ocurre algún percance, sus hojas se marchitan, sus raíces se debilitan, su copa se inclina hacia el suelo. Cuando su pie es arrancado del suelo, cede su lugar a una rama nueva a la que abandona las flores, las hojas y el verdor y esa primavera, semejante a una brillante lámpara. Si entonces, de un buen tronco sale una rama mala, no comiences a hablar mal del troco. Del mismo modo, cuando un padre le deja el imperio del mundo a un hijo y le hace conocer todo aquello que es secreto, si el hijo rechaza la gloria y el renombre de su padre, tenlo por un extraño y no como un hijo. Si él se aparta del camino de su maestro, la vida le traerá desgracias. Esa es la manera en que actúa este viejo mundo, de forma que tú no puedes distinguir nada, si alguien reconoce que va por malos caminos, será mejor que no permanezca mucho tiempo sobre la tierra. Escucha ahora el relato que hago en base a las palabras de un viejo sabio y guárdalos como recuerdo.

Cuando Kavus ocupó el lugar de su padre, y el mundo entero se sometió a él; cuando vio acumulados los tesoros de todas clases, y al mundo esclavo ante su presencia, el collar y el trono, los zarcillos, la corona de oro incrustada de esmeraldas y los caballos árabes con las crines flotando, no reconoció a nadie que se le asemejara.

Las lágrimas petrificadas

Un hombre que recogía piedras en una montaña de China derramó abundantes lágrimas de sus ojos y a medida que sus lágrimas caían a tierra se transformaban en guijarros.  Si guijarros de este tipo estuvieran en posesión de las nubes, lo que llovería hasta la resurrección no sería más que un objeto de suspiros.  La ciencia es lo propio del hombre puro y verídico. Si hay que ir a China para encontrarla, ve a buscarla allí; pues la ciencia, por el mal querer de los despreocupados, se ha vuelto tan dura de manejar como la piedra.

Del sentido musical de la mística persa

Autor: 

Quisiera sugerir en algunas páginas cómo se me muestra el hecho de que, entre todas las místicas de las que pueden tener conocimiento nuestras ciencias de las religiones, la mística persa se caracteriza por haber tendido siempre a la expresión musical, y por haber alcanzado en ella su expresión acabada. La suerte de la música en los países del Islam no siguió, a lo largo de los siglos, el mismo curso que en Occidente; sin duda porque aquellos que condenaban su utilización no veían en ella más que un divertimento profano. En cambio, lo que nuestros místicos produjeron es algo equivalente a lo que nosotros denominamos música sacra; y la razón de ello es tan profunda que, si la hemos comprendido, toda música, a condición de que se haya entregado a su finalidad suprema, nos parecerá que no puede ser más que música sacra. Pero, ¿no es ésa una nueva paradoja?

Eranos

Autor: 

En el horizonte de un derviche

Peregrinando sobre las elevadas planicies de Persia:

Espacios ilimitados y desnudos, materia telúrica primordial,

Ocre silencioso, intensificado por los resplandores de las auroras,

En los fugitivos éxtasis de los crepúsculos.

Crestas que proponen sucesivamente su perfil

Que un cielo translúcido suaviza,

Y hacia las que se camina entre otras, lejanas y elevadas

murallas

El dulce aroma del Profeta

Autor: 

A un lejano pueblo llegó una caravana de camellos. Una de las casas tenía la puerta a medio abrir. Un viajero dijo:

“Bajemos nuestras cosas y protejámonos del duro frío.”

De momento se oyó una voz desde el interior de la casa:

“¡Antes de penetrar dejen sus pertenencia afuera!”

No lleves contigo lo que debe quedar afuera pues te espera un encuentro importante.

El que habló de esta forma era un esclavo mozo de caballos .Poseía nombre de siervo pero en realidad era un sultán. Su dueño, no estaba consciente de lo que tenía cerca y lo miraba como miraba Iblis a Adán. Una vez, este esclavo enfermó y su malestar fue informado al Profeta. Pero su amo no sabía de su estado. Por nueve días este esclavo, nombrado Hilal, estuvo al borde de la muerte sin que nadie lo supiera...

El prisionero

Autor: 

Érase una vez un derviche que acompañaba a un ejército en una batalla. A la hora del combate los soldados tomaron sus arcos y espadas, pero el derviche se quedó tranquilo en su tienda. El espíritu sosegado se permanece en el suelo y el espíritu brioso sube a los cielos.

Historia

Autor: 

Y toda la historia es tan simple como yo digo:

hay una historia en nosotros y

para contarla, hemos venido aquí

Después

desciende la lluvia sobre nosotros

Para hacer más triste nuestras puestas de sol

y el viento sobre los trigales

y la mañana, roca por roca,

y sobre los labios de los ríos

Isla

Una isla es mi corazón alunado con el mar

en el medio del agua, pero áridoy sediento como el desierto

¡Qué aislamiento tan odioso! Yo me decía

¡Qué distancia tan grande existe entre los peces y yo...!

Pantano

Yo estoy mirando fijamente el estado de un pantano

Carente de toda emoción y alegría

pasa en el olvido del sueño

los momentos, todos repetidos

hace mucho que él me ha observado

con una mirada repleta de repugnancia

Es el rayo de la luz pulverizado por la luna

es el perfume del amor fluyendo en la noche

todo lo que yo oigo es el grito

Retrospección

Cuando era un niño

La tierra era la misma

y el cielo, éste mismo.

pero, ¡qué sorpresa! estaba lleno de mariposas

Y el vidrio de cada ventana

tuvo un sol y una sonrisa.

El aire del arriate

fue el mejor desayuno.

Todo era preexistente

todo era eterno:

tanto las escamas de los peces

como los ladrillos militares del patio.

Papa para siempre era "papa".

y yo estaba encantado

en el vidrio de la niñez.

En un fugaz momento de la flor y la sonrisa

De repente, en un rayo de la flor y la sonrisa

ellos regresan

en la calle, un río de arcoiris

El cielo toca la pandereta

Con siete manos verdes ocultas

los muertos y los vivientes se unen en un coro

El cielo de los hombres vestidos de caqui

lavando sus caras en la lluvia de fuego

ojalá ellos vuelvan

a poner sus pañuelos sangrientos

sobre la corona partida de la tierra.

En un rayo de la flor y la sonrisa

ellos vuelven del frente de guerra

las heridas silenciosas florecen

los cuerpos decapitados florecen

¡ Las manos y las piernas del hermano florecen!

Las riquezas (segunda parte)

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... El acusado dijo:

  "¡Oh, hijo siervo de Dios! Desde hace siete años, suplico a Dios de amanecer a amanecer. Pido que dé subsistencia sin que yo tenga que preocuparme de ella. Eso lo saben hasta los pequeños de este lugar. Todos han escuchado mis plegarias y se ríen de mí. Mientras rezaba entro este animal a mi morada. Al responderse mis plegarias tomé lo que Dios me había enviado.

El Profeta David (P) dijo:

  "¡Lo que dices no es claro! Ante la ley este acto es injustificable. No puedes tomar algo sin saber quiénes su dueño .Debes devolver a este hombre el equivalente de lo tomado"

  El pobre respondió:

  "¡Dios mío! Tú que ves todo lo oculto. Devela la verdad a tu siervo David. "   Las súplicas del hombre conmovieron a David que buscó la soledad para meditar.

Dios le otorgó la verdad y le señaló al verdadero culpable.

El relato del exilio occidental (Segunda parte)

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Vienen a continuación, veladas bajo el sentido espiritual de citas qoránicas, indicaciones sobre la puesta en camino y las etapas del viaje, es decir, sobre la ruptura con los apegos materiales de los que hay que desprenderse para seguir el libre vuelo de la abubilla, en la que el comentador ve tipificados la inspiración mental y la imaginación activa.

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