Ruhullah, el amor triunfa

Ahora Qom debe estar oliendo a rezo

fragancia etérea que desde el cielo baja para alimentar los corazones

para vestir las almas vestidura de luz, fe y esperanza. Ahora Qom debe tener alfombrado su suelo

para los pies desnudos de las gentes, para que mujeres y hombres, niños y ancianos

multipliquen en Sagrado Corán entre los labios y viaje con los ángeles a los cuatro costados de la tierra

la voz de los creyentes en sus suplicas llega como la luz envolviendo a la esfera

incluso a los oídos de las perlas, para que en ellas resuene

en las profundidades de la tierra

la voz de Dios, proclamando victorias.

Simbolismo en las Miniaturas Persas (Segunda parte)

Autor: 

El Generoso Corán nos dice “Hacia cualquier lado al que os volváis, ahí está la Faz de Dios, Dios es infinitamente vasto, infinitamente conocedor”, haciendo alusión a este estado de lucidez de percepción espiritual; en donde el maestro espiritual al trasmutar su esencia logra vivenciar las realidades del alma.

Recordemos como bien lo señala Martin Lings en su libro “Qué es el sufismo”, que “Ser y Ver” son uno. A este respecto citaré a Rumi «Él es el conocedor y lo conocido, el observador y lo observado; ningún ojo excepto el Suyo ha observado este Universo». Como lo expreso maravillosamente Hallây: «He visto a mi Señor con el ojo del Corazón. He dicho: ¿Quién eres? Ha contestado: Tú»...

Simbolismo en las Miniaturas Persas (Primera parte)

Autor: 

La presente miniatura nos muestra a un hombre santo sentado en una posición elevada con respecto a los demás personajes. Destacan a primera vista los colores rojos de su túnica que como ya lo mencionamos designa la estación del corazón, que como lo señala el Dr. Husayn Ilahi–Ghomshei, “la religión del amor es la senda del místico”, la de aquellos que han triunfado sobre el yo, a través del conocimiento de Él; simbolizando la luz de la inteligencia, como lo expresa en forma magistral la hermosa súplica de Kumail Ibn Ziad «y a las mentes que abarcaron tanto conocimiento de Ti hasta que se hicieron (verdaderamente) humildes».

El cuerpo del cielo

El cuerpo del cielo es oscuro y triste
sea la noche la última ronda
las luces fugaces ilusiones
y más perceptibles las alas del silencio

....

No tengo voz ni cantos
que conduzcan a mi voz
hacia el país de los vientos y los árboles
las sombras abrazan más que las pestañas
y no hay canciones que iluminen la oscuridad de lo profundo
pero los ecos laten en el seno de la noche
y me duermo en mi pecho

....

 

GALERÍAS

 

 

No querría, no querría

huir de mi laberinto,

del laberinto de los míos,

de mis compañeros

donde supuran los mosquitos de la corrupción

mientras mis compañeros se resignan a la muerte

día a día,

la muerte que se extiende a lo largo de la vida

como la eternidad.

No querría, no querría contar

mi laberinto,

yo que soy libre, libre

entre tres muros

y el cuarto es una galería que se extiende

como la eternidad.

 

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